Shirley Jackson
Traducción por Paula Kuffer
Editorial Minúscula, 2017
Merricat
lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí
pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío
Julián. En el hogar de los Blackwood los días discurrían apacibles si no
fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí
mismo, en el comedor, seis años atrás.
Creo que iba con las expectativas muy altas con esta novela y por esta razón no la he disfrutado del todo. Me ha gustado su ambientación opresiva, cada vez más asfixiante a medida que avanza la historia. Sus personajes, en especial, Merricat, están muy bien perfilados, aunque desconciertan un pcoo. No sé si sus acciones son fruto de la inocencia o si hay algo de maldad en ellos. O quizás un poco de locura. O una combinación de todo. Y quizás en esto reside el verdadero encanto de la novela. Y lo que nos sobrecoge un poco. Porque miedo... Miedo no da. Pero si nos deja con cierta inquietud.
Y a pesar de todas estos aspectos positivos, no he logrado conectar con la historia, no he logrado meterme en ella. Me ha faltado algo, pero no soy capaz de decir qué...
Oscar Wilde
Traducción por Catalina Montes
Austral, 2015
Este volumen ofrece toda la narrativa breve de Oscar Wilde, pequeñas
joyas literarias que el calificaba de "estudios en prosa", pensadas
tanto para niños como para adultos. Sus primeros relatos, con ecos de
Andersen, Hoffmann y la tradición popular, son fábulas de exquisita
prosa, cuyo encanto reside en la ingenuidad y la bondad que exaltan. En El crimen de lord Arthur Savile y otras historias, entre las que destaca el famoso relato El fantasma de Canterville, Wilde da rienda suelta a su vena satírica y humorística, mientras que en La casa de granadas, influido por el simbolismo decadente frances, se muestra mórbido, pagano y sensual, caminando triunfal por la belleza.
Una pequeña joya. Tener reunida toda la narrativa breve de Oscar Wilde en un solo libro es una tentación a la que no me pude resistir. Y merecen la pena todos y cada uno de sus relatos. Unos, indudablemente, me han gustado más que otros, pero os aseguro que todos y cada uno de ellos tienen su encanto.
Aunque en algunos casos haya sido relectura, como El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, El gigante egoísta o El fantasma de Canterville... Pero los he disfrutado y me han emocionado igual que la primera vez. Porque si algo caracteriza a los cuentos de Wilde son sus finales, en su mayoría tristes. Aunque también hace gala en algunos de ellos de pequeños toques de humor. Y no falta en ninguno de ellos mucha crítica hacia la ausencia de valores de la sociedad en que le ha tocado vivir.
Absolutamente imprescindible.

