Novela emblemática de la Europa de fin de siglo, su publicación en 1890
le valió a Wilde una condena de dos años de prisión y trabajos forzados
por desprecio a la moral. Desde entonces, sigue atormentando la
imaginación de los lectores y resuena con fuerza en esta época de culto a
la juventud, la apariencia y la omnipresencia del yo. Benjamin Lacombe
interpreta con delicadeza el delicioso texto del autor irlandés, que en
esta edición recupera los pasajes censurados del original, y nos lleva a
una sala de espejos en la que texto e imagen, pasado y presente, arte y
vida dialogan constantemente.
Había leído esta novela hace muchos años pero cuando vi esta edición ilustrada por Lacombe se me fueron los ojitos. Y poquito ha tardado en ser devorada. Y las expectativas las ha superado con creces. Esta edición es una auténtica joya tanto por su historia, como por sus ilustraciones y por el cuidado exquisito que se aprecia en cada una de sus páginas. Un placer para los ojos.
Y sobre la obra, ¿qué decir que no se haya dicho ya? Me encanta Wilde por su ácida crítica a la sociedad hipócrita en que le tocó vivir. Me encanta cómo perfila a cada personaje, cómo plasma el ambienta en que se desarrolla la novela, cómo plasma cada escena con delicado mimo. Me encanta sus diálogos, llenos de reflexiones que te hacen parar la lectura y pensar en ellas. Una auténtica joya literaria que he disfrutado incluso más que cuando la leí por vez primera.
Amor
Elizabeth Von Arnim
Traducido por Noemí Jiménez Furquet
Trotalibros, 2024
De
la autora de «Vera», «Expiación» y «Todos los perros de mi vida».
«El amor no es decente. El amor es glorioso y desvergonzado».
Una viuda y un joven se conocen en el Londres de principios del siglo XX
al coincidir varias veces en la misma obra de teatro. De función en
función empiezan a intercambiar alguna mirada furtiva, alguna sonrisa
distraída, algún tímido saludo… hasta que se hace evidente que
Christopher se ha enamorado de Catherine con el ardor apasionado de la
juventud. Ella, más de veinte años mayor que él, siente por primera vez
en su vida la intensa sacudida del amor, pero teme la condena de la
sociedad, los desaprobatorios ceños fruncidos y las acusaciones de
indecencia a los que sabe que se tendrán que enfrentar.
Publicada en 1925, Elizabeth von Arnim se inspiró en su propia
experiencia para escribir «Amor», una de sus novelas más admiradas. Cien
años después, esta historia que, con la característica sutileza e
ironía de su autora, retrata la hipocresía de la sociedad y el obstáculo
de la diferencia de edad en una relación sentimental, es de una
vigencia asombrosa.
«Tiene un increíble sentido de la comedia y la visión, aunque
continuamente frustrada, de una felicidad potencial». Penelope Mortimer
Aquí está una de mis mejores lecturas del año. Elizabeth Von Arnim consigue sorprenderme con todas sus novelas y ésta no ha sido la excepción.
No sólo encontramos romance en esta novela. Hay mucha crítica social. A esa sociedad que no acepta esa relación por la diferencia de edad entre ambos, sobre todo, por ser la mujer la mayor. Porque cuando esa diferencia existe al contrario, ahí no está mal visto. Ahí sí se acepta el matrimonio. Ahí nadie juzga nada ni a nadie.
La propia Catherine, la protagonista, está dispuesta a negar ese amor. Está dispuesta a dejar pasar esa oportunidad de ser feliz. Se siente culpable, siente vergüenza. Y no quiere que su hija sufra por lo que puedan decir de ella. La veremos constantemente dudar, vacilar en sus decisiones. La veremos tremendamente enamorada dispuesta a todo por querer mantener su amor y también la veremos dispuesta a sacrificarlo todo por el amor de su hija. La veremos obsesionada por mantener su belleza, que se marchita con los años y que es más evidente ante la juventud de él... ¡Qué gran personaje! Está tan bien perfilado que no nos cuesta nada empatizar con ella, comprenderla, sufrir con cada una de sus decisiones. Resulta todo tan creíble que nos metemos de lleno en la historia desde la primera página.
Es una novela absolutamente redonda, por su trama, perfectamente narrada; por sus personajes, todos perfectamente dibujados; por su prosa, rica, llena de matices, fácil de leer. Una absoluta maravilla.
Merricat
lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí
pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío
Julián. En el hogar de los Blackwood los días discurrían apacibles si no
fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí
mismo, en el comedor, seis años atrás.
Creo que iba con las expectativas muy altas con esta novela y por esta razón no la he disfrutado del todo. Me ha gustado su ambientación opresiva, cada vez más asfixiante a medida que avanza la historia. Sus personajes, en especial, Merricat, están muy bien perfilados, aunque desconciertan un pcoo. No sé si sus acciones son fruto de la inocencia o si hay algo de maldad en ellos. O quizás un poco de locura. O una combinación de todo. Y quizás en esto reside el verdadero encanto de la novela. Y lo que nos sobrecoge un poco. Porque miedo... Miedo no da. Pero si nos deja con cierta inquietud.
Y a pesar de todas estos aspectos positivos, no he logrado conectar con la historia, no he logrado meterme en ella. Me ha faltado algo, pero no soy capaz de decir qué...
Cuentos
Oscar Wilde
Traducción por Catalina Montes
Austral, 2015
Este volumen ofrece toda la narrativa breve de Oscar Wilde, pequeñas
joyas literarias que el calificaba de "estudios en prosa", pensadas
tanto para niños como para adultos. Sus primeros relatos, con ecos de
Andersen, Hoffmann y la tradición popular, son fábulas de exquisita
prosa, cuyo encanto reside en la ingenuidad y la bondad que exaltan. En El crimen de lord Arthur Savile y otras historias, entre las que destaca el famoso relato El fantasma de Canterville, Wilde da rienda suelta a su vena satírica y humorística, mientras que en La casa de granadas, influido por el simbolismo decadente frances, se muestra mórbido, pagano y sensual, caminando triunfal por la belleza.
Una pequeña joya. Tener reunida toda la narrativa breve de Oscar Wilde en un solo libro es una tentación a la que no me pude resistir. Y merecen la pena todos y cada uno de sus relatos. Unos, indudablemente, me han gustado más que otros, pero os aseguro que todos y cada uno de ellos tienen su encanto.
Aunque en algunos casos haya sido relectura, como El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, El gigante egoísta o El fantasma de Canterville... Pero los he disfrutado y me han emocionado igual que la primera vez. Porque si algo caracteriza a los cuentos de Wilde son sus finales, en su mayoría tristes. Aunque también hace gala en algunos de ellos de pequeños toques de humor. Y no falta en ninguno de ellos mucha crítica hacia la ausencia de valores de la sociedad en que le ha tocado vivir.
Vuelvo a insistir con este autor en mis lecturas inglesas. Y es que este autor me gustaba desde pequeña, desde que descubrí en los libros de lectura del cole (los libros de Senda) un pequeño cuento que me hizo llorar. Un cuento que siempre que lo leía y releía me dejaba un nudo en la garganta: El príncipe feliz.
Y lo he vuelto a leer ahora, junto a otros cuatro cuentos más: El ruiseñor y la rosa, El giganteegoísta, El amigo abnegado y El insigne cohete. E incluso lo he disfrutado más. Porque ahora aprecio cosas que cuando era una niña, no veía. Y es que en sus cuentos, como en sus obras de teatro, Wilde sigue criticando esa sociedad en la que le ha tocado vivir. Una sociedad en la que las diferencias entre las clases sociales es muy acentuada. Una sociedad en la que los pobres apenas tenían derechos, pasaban frío, pasaban hambre... (El príncipe feliz). Una sociedad en la que las apariencias importaban más que cualquier otra cosa (El ruiseñor y la rosa). Una sociedad en la que el egoísmo dominaba (Elgigante egoísta, El amigo abnegado).
Para luchar contra esta sociedad, Wilde habla de entrega a los demás, de generosidad, de solidaridad, de justicia, de valorar a las personas sin importar las apariencias... Y lo hace con historias que nunca te dejan indiferentes, que casi siempre terminan de forma triste, despertándote muchas emociones.
Y no resulta nada difícil leer a Wilde en inglés. El único cuento que me ha costado un poquito es El insigne cohete, sobre todo porque no esperaba, a pesar de su título, que el protagonista de esta historia fuera un cohete la mar de egoísta. Y tuve que volver un par de veces para atrás y acudir al diccionario más de una vez para ver si estaba confundida en algo. Pero una vez tuve claro este punto, me fue ya fácil su lectura.
Las apariencias engañan y el pasado
siempre sale a relucir. Ésta es la desgracia que, de repente, caerá
sobre lord Chiltern, personaje cosmopolita, político de éxito y hombre
dotado de todas las cualidades para ser un marido ideal.
Vuelvo a Oscar Wilde, un autor que nunca me defrauda. Y un autor que me resulta fácil de leer en inglés. Quizás porque es teatro y no hay descripciones largas y minuciosas que hacen que esté más tiempo atenta al diccionario que otra cosa. Y sobre todo porque me gusta el cinismo y la ironía que este autor despliega en todas sus obras.
En esta obra de nuevo Wilde plasma con efectividad como es la sociedad londinense de finales de siglo. Una sociedad donde la apariencia es lo más importante. Una sociedad en la que la hipocresía es el rasgo más acusado.
Aquí el protagonista es Sir Robert Chiltern, el subsecretario de estado. Con una carrera brillante y con mucho futuro por delante, es el marido ideal para su mujer. Y ambos forman además la pareja perfecta. Pero todo su futuro peligrará cuando aparezca en escena Mrs. Cheveley, quien propone a lord Chiltern negocios un tanto turbios. Y para que acepte, lo someterá a un cruel chantaje. Algo hizo en el pasado, algo que en manos de esta mujer podrá arruinar no solo su carrera, también su matrimonio. Solo podrá acudir a su amigo, lord Goring, quien destaca por su inteligencia, por sus frases siempre acertadas y sobre todo, por su gusto por la moda. Un auténtico dandy.
De nuevo Wilde consigue engancharme con su humor, con su cinismo, con su forma de reflejar ese Londres que tanto me gusta, con esos personajes tan bien dibujados que nos parecen reales. ¿Se nota que me ha encantado? Pero si os da pereza el inglés o el teatro, os animo a ver esta peli, que es una muy buena adaptación.
Oscar Wilde estrenó “El abanico de Lady Windermere” en 1892,
iniciando con esta obra su producción teatral. Audaz, para la época en
que fue escrita, significó su primer éxito con el público pero no con la
crítica, que si bien reconocía lo ingenioso de los diálogos, insistía
con la poca originalidad del tema.
La historia gira en torno a Lady Windermere, una mujer de conducta intachable, felizmente casada con Lord Windermere y madre de un hijo. Todo parece perfecto hasta que, en el día de su cumpleaños, una de sus amigas, la Duquesa de Berwick,
la alerta sobre una supuesta infidelidad de su marido que, casualmente,
esa mañana le ha obsequiado un hermoso abanico. Todo parece indicar que
su esposo tiene una amante y Lady Windermere logra confirmar que él envía mensualmente, una fuerte suma de dinero a una desconocida.
La dama en cuestión es Mistress Erlynne, una mujer mayor a quien
su marido invitó a la fiesta que esa noche darán festejando su
cumpleaños. Indignada por la conducta de su marido, que durante la
velada parece coquetear descaradamente con la mujer, en un arranque de
ira contra ambos, cede ante los galanteos de Lord Darlington, un
típico Don Juan, insistente y manipulador, que la asediaba, sin
resultados, desde hacía mucho tiempo. A partir de allí, se sucederán una
serie de acontecimientos donde, en realidad, nada es lo que parece ser,
pero que llevarán al esclarecimiento de la verdad.
“Life is far too important a thing ever to talk seriously about.”
Mi primera lectura en inglés después de... Esperad que lo pienso... ¡unos 18 años! Y no es que en esos años me acercara a la literatura en inglés por placer, que lo hacía por obligación. Que el inglés era asignatura común en los primeros años de carrera y tocaba leer en esa lengua también. Y la verdad es que disfruté de las lecturas. Me costaba al principio, pero llegué a coger ritmo en esta lengua. Pero claro, una vez que dejé de tener el inglés como obligatorio, y con todas las lecturas que había que hacer, no me animé a seguir leyendo en la idioma de Shakespeare. Hasta que Isi llegó a mi vida!
“What is a cynic? A man who knows the price of everything and the value of nothing.”
Para empezar he elegido bien el libro, que lo último que quería era encontrarme con un libro que no me gustara y desanimarme. Así que he ido a uno de los autores que leí en aquellos años y que más disfruté. Nunca había leído nada de Oscar Wilde antes, así que fue toda una sorpresa en esos momentos. Con Lady Windermere's Fan me enamoré de su forma de contar historias. Y con esta relectura, he vuelto a caer rendida a sus pies. Sus brillantes diálogos, llenos de toque de humor, de cinismo, de ironía, de sátira... convierten esta obra de teatro en una deliciosa y entretenidísima lectura. Su modo de plasmar la sociedad inglesa de su tiempo, que él tan bien conoce, es perfecta. Wilde refleja todas las características más acusadas de esta sociedad. la envidia, los celos y, sobre todo, la hipocresía. Tres rasgos, que son negativos, pero que son absolutamente necesarios para formar parte de esa sociedad. La verdad aquí es mejor mantenerla escondida. La verdad es un peligro que es mejor no afrontar. Incluso al final del drama, sus protagonistas no sabrán muchas de las cosas de la persona que tiene a su lado...
“My dear Arthur, I never talk scandal. I only talk gossip. What is the difference between scandal and gossip? Oh! Gossip is charming! History is merely gossip. But scandal is gossip made tedious by morality.”
Sobresale entre todos los personajes Mrs Erlynne. Una mujer criticada por todos, en especial, por las propias mujeres. Mrs Erlynne es una mujer independiente y esto aún no era bien visto en aquella época. Esto era motivo de crítica, pero también de envidia. Ella no es admitida en muchos círculos por esta razón. Por ésta y por las continuas relaciones que mantiene con los hombres. Esto era difícil de perdonar. El retrato que se nos hace de ella a lo largo de la obra es el de una mujer frívola, que solo mira por sus intereses, que no le importa el qué dirán... Pero al finalizar la obra, ella es la gran heroína. Tiene la oportunidad de volver a ser aceptada por la sociedad que la rechaza, tiene la oportunidad de volver a formar parte de ella. Y lo sacrifica todo por el honor de Lady Windermere. Y es que entre ellas, hay una relación muy especial... Y hasta aquí puedo contar.
“Experience is the name everyone gives to their mistakes.”
Si queréis saber más y disfrutar de la maestría de Wilde, tenéis que leer este libro, ya sea en inglés o en castellano. Y si os da pereza leer teatro, aquí os dejo el enlace para ver esta magnífica obra.
“A man who moralizes is a hypocrite, and a woman who does so is invariably plain.”
Me
sumo a la Semana British organizada por Carmen con esta entrada dedicada a uno
de los autores británicos que más me gustan, sobre todo por las magníficas
piezas teatrales que nos dejó: Oscar Wilde.
Vino
al mundo en Dublín, un 16 de octubre de 1854. Su padre, William, era un
prestigioso y reconocido médico, y su madre, Lady Wilde, era una extraordinaria
dama que influyó muchísimo en nuestro escritor. Aficionada a la lectura, se
atrevió incluso a escribir sus propios textos con el seudónimo de Speranza. Le
gustaba también reunir en su casa a un bohemio círculo de intelectuales. En ese
ambiente creció Oscar Wilde, así que su acceso a la cultura lo tenía bien
fácil.
Su
formación la realizó en los mejores colegios destacando en diferentes
disciplinas. Las vacaciones escolares las pasaba en muchas ocasiones en
Francia, lo que le hizo conocer la lengua y la cultura francesa bastante bien.
Inició sus estudios universitarios en el Trinity College de Dublín mostrando
desde el principio una clara inclinación hacia las lenguas clásicas y la
literatura inglesa. Sus buenas notas le llevarían a Oxford, donde tomaría
contacto con las nuevas tendencias literarias y estéticas: el simbolismo
frances, el prerrafaelismo...
En
su época de estudiante se atrevió con el verso. Atraído por la lírica
decadentista de final de siglo, escribió su extenso poema, Ravenna,
merecedora del premio Newdigate. El esteticismo en esta primera época no sólo
se refleja en su obra, con su segunda colección, Poems, sino
también en su persona y en su entorno: su extravagante forma de vestir, la
recargada decoración de su habitación en el college, su forma de hablar... Y
por esta razón empezó a sobresalir en los salones ingleses y en los círculos
intelectuales del momento, donde sorprendía por su ingenio y por su dandismo.
Aunque también fue por estas mismas razones objeto de burla en distintas
publicaciones de la época.
Cuando
acaba su vida universitaria, en 1882, pasa unos años en EEUU para impartir una
serie de conferencias sobre prerrafaelismo y esteticismo. Será en este país
donde estrene, sin éxito, su primera obra teatral, Vera o los nihilistas
y luego la también fallida La duquesa de Padua.
Volverá
a Londres, donde conocerá a Constance Mary LLoyd, una joven bella hija de un
celebre jurista. Inicia con ella una bonita relación donde la estabilidad
marcará la vida del escritor. Se casará en 1884 y en los dos años siguientes
llegarían sus dos únicos hijos. En estos años se dedicará el escritor a su
trabajo de periodista y comienza a escribir alguna de sus principales obras: El
fantasma de Canterville, El crimen de Lord Arthur Savile,
alguno de los ensayos de Intenciones...
Pero
este período de tranquilidad empieza a acabarse en 1886, cuando conoce a Robert
Ross, de quien se dice que fue su amante en esos primeros años para luego
convertirse en uno de sus mejores amigos.
Entre
1888 y 1891 Wilde ve publicado sus cuentos de El príncipe feliz
(luego más conocida como Lacasa de las granadas),
el ensayo El alma del hombre bajo el socialismo, las narraciones
de El crimen de lord Arthur Savile y otros relatos y el conjunto
de ensayos que, reunidos bajo el título de Intenciones, contienen
las teorías estéticas del escritor.
1891
es también el año de publicación de su gran novela, El retrato de Dorian
Grey, sobre un individuo hedonista, de gran belleza, que se cree
por encima del bien y del mal, que logra retener su juventud mientras su
retrato acusa los signos de la decadencía física y espiritual. Al destruir el
cuadro... Uys, no cuento más, por si hay alguien que no conoce aún el final de
esta gran novela.
El
prestigio social de Wilde tras este gran año crece de forma imparable. Es
requerida su presencia en los foros intelectuales e invitado a los más
elegantes salones de la sociedad londinense. También es reclamada su presencia
en toda fiesta, donde hacía siempre gala de su ingenio y su brillantez.
En 1892 estrena El abanico
de Lady Windermere, la primera de sus cuatro comedias. Gozó de un éxito
inmediato. El propio escritor saldría al escenario para hacer gala una vez más
de su ironía y egocentrismo:
"Celebro
mucho que les haya gustado mi obra y los felicito por su buen gusto".
En
esta obra, Oscar Wilde nos relata las peripecias del abanico de Lady
Windenmere y aprovecha para realizar una irónica sátira de la
preocupación excesiva por la apariencia ante los demás.
Su
siguiente obra es Una mujer sin importancia. De nuevo carga
contra la aristocracia. Nos presenta a al aristócrata Lord
Illingworth, un solterón cínico y seductor. Y por otro lado nos presenta
a Mrs. Arbuthnot, una mujer sencilla pero de una integridad
irreprochable, a la que dejó embarazada años atrás, pero nunca quiso saber nada
de la criatura. Ahora,el noble va a convertirse, sin saberlo, en padrino
de su propio hijo. Pero Mrs. Arbuthnot trata de impedirlo.
Con
el éxito asegurado, no arriesga Wilde con su siguiente comedia, Un marido
ideal. El argumento es similar a sus otras obras. Hay un secreto que no
debe ser descubierto para no arruinar el honor del protagonista. La única
diferencia con respecto a sus dos anteriores comedias es que aquí el secreto no
trata de amor, es un caso de corrupción. Sigue criticando Wilde esas ganas
siempre de aparentar y esa falsedad que llena la alta aristocracia inglesa.
Pero a su vez nos hace ver que no hay quien esté libre de pecado y que siempre
es bueno dar una segunda oportunidad. Porque... ¿hay alguien perfecto?
Su
siguiente comedia será La importancia de llamarse Ernesto. Se
estrenó en 1895 y ya el subtítulo lo decía todo: "comedia banal para gente
muy seria". En esta obra demuestra Wilde de nuevo todo su ingenio, con
diálogos absolutamente brillantes y aprovechando en todo momento el doble
sentido de las palabras y las significaciones sociales de los términos. Y
vuelve a arremeter Wilde de nuevo contra la aristocracia. No es de extrañar que
sus compatriotas le tuvieran ganas...
Completamente
distinta es su siguiente obra, Salomé. Drama en un solo acto,
escrito en francés, trata sobre las pasiones tan intensas que conducen a la
obsesión. Esta obra destaca sobre todo por su lirismo, por su sensualidad y por
el efecto turbador que causa en el espectador.
Si
en su vida literaria, Wilde vivía su mayor apogeo, en su vida personal
empezaban los problemas. En 1891 conoció a Lord Alfred Douglas, Bosie, hijo del
marqués de Queensberry, un chico joven, bastante guapo, delicado, sensual... Y
además, poeta. Dicen sus biógrafos que Wilde se enamoró totalmente de él. Los
problemas empezaron cuando el padre del joven decidió airear la aventura de su
hijo con el prestigioso escritor. Wilde, aconsejado por el propio Bosie, se
querelló contra el marqués por difamación. Pero no ganó. El marqués fue
exculpado, así que si él era inocente... Wilde era realmente homosexual. Y por
esta razón fue condenado. Pasó dos años en la cárcel, dos años muy duros. En
este tiempo escribió una extensa carta donde hablaba de su relación con Bosie.
Se publicó en 1905 con título De profundis. Y a pesar de todo,
cuando salió de la cárcel quiso reanudar su relación, pero ya nada era igual.
La familia del escritor marchó, abandonando al escritor, huyendo del escándalo.
Perdió la tutela de sus hijos. Terminó solo.
Los
últimos años de su vida los pasa en Francia, bajo otro nombre (Sebastian
Melmoth). Escribe la hermosa Balada de la cárcel de Reading. El
protagonista es un hombre condenado a muerte, en vísperas de su ejecución.
Conocedor de la vida en la cárcel, aprevecha para criticar los horrores de
éstas, lugares que son capaces de destrozar la sensibilidad que una persona
pueda tener.
Viajará
a Italia, gracias a la ayuda económica que le prestan sus amigos, cuando se
entera del fallecimiento de su mujer. Quiere visitar su tumba. Y a su regreso,
padece una grave otitis que terminará convirtiéndose en un cáncer que terminará
con su vida. Y él tampoco se cuidará, porque los excesos con la bebida serán
muchos. Finalmente muere el 30 de noviembre de 1900. En su tumba se esculpieron
unos versos de Balada de la cárcel de Reading.