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viernes, 22 de septiembre de 2017

Donde da la vuelta el aire de Gonzalo Torrente Ballester



Donde da la vuelta el aire (Los gozos y las sombras, 2)
Gonzalo Torrente Ballester
Alianza, 2017 (1972)
El enfrentamiento entre la Galicia feudal, atenazada por la decadencia y representada por la familia de los Churrucaos, y la sociedad moderna que comienza su irresistible ascenso, encarnada en el arrogante y decidido Cayetano Salgado, dueño de los astilleros de Pueblanueva del Conde, prosigue por sus pasos contados en "Donde da la vuelta el aire", segunda parte de la trilogía Los gozos y las sombras. Uno y otro bando van jugando sus cartas en el tablero de Pueblanueva con el fin último de conservar su dominio o hacerse con él.

 Ya comenté en la primera reseña que comencé esta trilogía con temor. Le tenía ganas pero, al mismo tiempo, pensaba que podría ser aburrida. Y está resultando, al final, todo lo contrario. Es más, si en el anterior libro me costó un poquito entrar en la historia, en esta ocasión no ha sido así. Quizás porque aquí ya no han hecho falta las presentaciones. Aquí Torrente Ballester va al meollo, a la historia en sí. Y más que a la historia, a los personajes, que se van desnudando ante nosotros y revelándonos cómo son realmente. Y nuestra opinión sobre algunos de ellos incluso va a cambiar. Hasta Cayetano, que sigue siendo un déspota, un engreído, va a tener momentos en los que vamos a conectar con él. Son breves, eso sí. Pero tiene momentos en los que incluso vamos a quererle más que a Carlos. Y es que, al menos hace algo, lucha, reacciona, actúa. Aunque nos enfademos con sus malas maneras, con su egoísmo, con su egocentrismo. Pero es que Carlos... Mariana sigue depositando su confianza, su esperanza en él. Pero yo cada vez las tengo menos. Su apatía, su dejadez, su falta de implicación, de ambición. Sí, muchas palabras, muchas palabras. Oratoria le sobra, pero luego... Y también está su conducta con Rosario y con Clara. En este sentido me ha decepcionado bastante. A ver si espabila un poco más en el tercer libro y recupera algo de la integridad que yo creía que tenía. 

Si los personajes masculinos no se ganan nuestro cariño, sí lo hacen los femeninos. Más fuertes en la mayor parte de los casos, más decididos, más dispuestos a tomar las riendas de su vida. Casi todas las protagonistas femeninas son mucho más activas, más arrojadas, más valientes.

En definitiva, que sigo atrapada por esta historia de viejas rencillas familiares, políticas, religiosas... Sigo atrapada en esta Galicia feudal de los años de la República. No creo que tarde mucho en leer el tercer libro de esta fantástica trilogía.

viernes, 14 de abril de 2017

El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez

El coronel no tiene quien le escriba
Gabriel García Márquez
Debolsillo, 2017
El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca , esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda....
De las primeras novelas que leí del autor y me apeteció estos días volver a leerla. Volver a reencontrarme con este viejo coronel, que lleva años esperando una pensión que nunca llega. Que padece hambre, miserias...  Pero mantiene siempre la esperanza de que llegue esa carta que le anuncie que por fin va a cobrar su pensión. Y si no, aún le queda ese gallo de pelea, que está cuidando a la espera de que consiga una victoria que le haga ganar una buena suma de dinero y así salir de la pobreza. No, no pierde la esperanza. 

Hasta llegar al desenlace, que es magistral. Un desenlace abierto, que nos lo dice todo sobre el coronel, sobre su desgracia, sobre su tragedia, sobre su cansancio...  Hay tanta denuncia en esta breve historia, tanta carga crítica, sin decir mucho, casi callando más que diciendo. Absolutamente magistral.

miércoles, 8 de febrero de 2017

La corista y otros cuentos de Antón Chéjov

La corista y otros cuentos
Antón Chéjov
Trad.Juan López Morillas
Alianza Cien, 1995 
Pocos son los escritores que, habiéndose aproximado al dominio del relato corto, no hayan reconocido el magisterio de Antón Chéjov (1860- 1904), uno de los padres indiscutibles de este difícil género. La corista y otros cuentos añade a la narración que da título al volumen otras tres piezas destacadas de la vasta producción del autor ruso: El hombre enfundado, Enemigos y la célebre La señora del perrito.
Me estreno con Chéjov y me quedo con ganas de leer más de este autor. Porque cuatro relatos que componen esta antología me han sabido a poco. Por su brevedad y por la maestría del escritor a la hora de crear historias muy intensas, en las que se dice mucho con muy pocas páginas. Historias en las que no hay nada al azar, donde todo está muy pensado, donde todos los detalles están cuidados al milímetro. Donde hay que estar pendiente de cada conversación porque se puede decir una cosa, pero realmente estar diciendo otra...

Así sucede en La corista, el primer relato. Con pocas palabras el autor perfila a todos los personajes y nos hace sentir esa atmósfera opresiva, agobiante, decadente, en la que ellos viven. Y hay que prestar atención a todos los detalles que se muestran en escena, porque ante nuestros ojos está sucediendo una cosa, pero realmente sucede otra. Y el papel de víctima va cambiando sin apenas darnos cuenta. Magistral relato.

En El hombre enfundado, Chéjov nos regala un gran personaje, Belikov. Un personaje amargado, pesimista, temeroso... Un personaje que para evitar cualquier daño se refugia en sí mismo y evita prácticamente todo contacto social. Un personaje que vive aferrado a las normas, porque sin ellas, el mundo parece escapar de su control. Y esto le asusta. Llega a ser tan estricto con ellas que todos temen su reacción cuando éstas se saltan. Todos parecen vivir bajo su dominio, todos le tienen miedo... Y al final no sabes quién te da más pena, si Belikov, que sólo es un amargado, o ese pueblo que vive oprimido por su causa y que no es capaz de rebelarse.

Enemigos es mi cuento favorito, porque te plantea un dilema. Es de esos cuentos que se te quedan en la cabeza porque no sabes con cuál personaje quedarte, cuál lleva la razón, a cuál condenar... ¿Al aristocrata, que acude al único médico del pueblo para que salve a su esposa? ¿O al médico, que acaba de perder a su hijo y se ve incapaz de hacer nada? ¿Quién es más egoísta? ¿Quién puede juzgarlos? ¿Por qué en situaciones semejantes somos capaces de sentir tanto odio, tanto rencor? ¿Por qué en esos momentos somos capaces de pronunciar palabras que hieren tanto?

La señora del perrito es el último relato. Una historia en la que se percibe cierta crítica a esos matrimonios impuestos, a esos matrimonios arreglados en los que el amor está ausente.  ¿Qué hacer cuándo éste se encuentra fuera del matrimonio? ¿Decir que no, seguir manteniendo esa vida hipócrita junto a tu pareja?  Porque ya estás atado...

Cuatro historias muy breves, pero perfectas para empezar a conocer a Chéjov. Historias opresivas, trágicas, decadentes, pesimistas, que te enganchan por completo y que te dejan con ganas de más.


martes, 24 de enero de 2017

El hijo adoptivo de Álvaro Pombo

El hijo adoptivo
Álvaro Pombo
Anagrama, 1986
Esta es la historia de dos escritores más o menos orgullosamente inéditos, una madre ya difunta y su hijo Pancho, aislados en una decrépita casa de campo, en el norte de España, no lejos del mar, y atendidos por una anciana e insondable criada.
Irrumpe el pasado, un pasado oscuro, en forma de la inesperada visita de un hombre que quince años atrás fue secretario de Pancho durante breve tiempo, hasta ser misteriosamente despedido por la madre. Poco después, un niño, hijo de ese hombre, se instala en el caserón... y las consecuencias de ese pasado empujan a la novela a un final trágico, irónico  e insospechable.
El protagonista absoluto de El hijo adoptivo es Francisco García Martínez, aunque casi siempre el autor se referirá a él como Pancho. Su madre ha muerto hace ya dos años cuando aparece en su casa un misterioso hombre que había trabajado para él como secretario hace años. Pancho no puede evitar sentirse culpable por su despido. Piensa que su madre le echó porque creyó percibir cierta relación homosexual entre ellos. Pero, ¿la hubo? Porque el escritor juega aquí a sugerir, sin confirmar nada. 

El acierto de El hijo adoptivo no está en la historia en sí, sino en el modo en que está contada. En lo que cuenta y en lo que no cuenta, lo que calla... En discernir entre lo real y lo ficticio, dónde empieza la realidad de Pancho y dónde la historia escrita. Su madre, escritora, creo una historia de la infancia  de Pancho. Una historia que había pasado desapercibida a los ojos de Pancho hasta ahora. Y que le va a provocar muchas dudas sobre sus orígenes. ¿Fue él un hijo adoptivo? ¿Se repite ahora la historia al adoptar al hijo de su secretario? La última novela escrita por su madre se parece mucho a la vida de ella con su hijo. ¿Está ya su historia escrita? ¿Puede cambiarla? ¿Tiene control sobre su vida o es un simple personaje? El aislamiento en el que tanto Pancho como su madre han vivido durante años ha hecho que les cueste discernir entre vida y escritura. 
Escribo, luego existo. Luego existe un mundo irrevocable por obra y gracia de mis palabras, de la palabra, del verbo que se hace carne y habita entre nosotros.

No sé si puedo decir si me ha gustado... Lo que sí puedo afirmar es que indiferente no me ha resultado. Es una lectura que necesita de todos sus sentidos alerta, porque no tiene desperdicio cada frase, cada escena. Y se puede sacar mucho jugo de cada una de ellas. De esas novelas que, estoy segura, salen ganando con una segunda lectura.

Recordaba yo una y otra vez cómo me decía, siendo aún yo muy joven, que la publicidad no añade nada a los libros; ni siquiera la presencia potencial de un lector, puesto que gran parte de los libros que se editan nunca se leen; que lo único que añadía era, al escritor, una aureola de vanidad ilusionada,  un creerse alguien por el mero hecho de haberse vuelto accesible a todos, aunque no tuviera nada en concreto que decir a ninguno en particular y aunque no conociese a nadie. "Es una ilusión de realidad lo que buscamos, una ilusión de sustancia; no una efectiva comunicación": frases así, recordaba yo, eran corrientes en la conversación de mi madre.



martes, 10 de enero de 2017

I Edición Reto Nos gustan los clásicos: ¡Me apunto!


http://unlectorindiscreto.blogspot.com.es/2017/01/i-edicion-reto-nos-gustan-los-clasicos_5.html

Entre mis propósitos de este año está leer más clásicos, que entre tantas novedades, se van quedando los pobres ahí en el olvido. Así que cuando he visto este reto de Francisco, de Un lector indiscreto, no lo he dudado. Que además tampoco lo pone difícil, que con cinco novelas ya está el reto superado. Y además admite como clásico a todo libro publicado antes de 1990.  ¡Para resistirse!


Si os animáis a participar, pinchad en el banner! Hay tiempo para pensarlo, que podemos apuntarnos hasta el 28 de febrero. Pero cuidadito, que luego los días empiezan a correr y luego se nos pasa. ¡No lo dejéis!

  1. El hijo adoptivo de Álvaro Pombo
  2.  La corista y otros cuentos de Chéjov
  3.  El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez
  4. El señor llega (Los gozos y las sombras I) de Gonzalo Torrente Ballester
  5. La dalia negra de James Ellroy 
  6. El halcón maltés de Dashiell Hammet  
  7.  
  8. Un susurro en la oscuridad de Louisa May Alcott 
  9. Jane Eyre de Charlotte Brontë