Un escritor maduro y solitario, al que hace tiempo que no le
llega la inspiración, conoce casualmente a una muchacha mucho más joven
que él, que acaba de perder a su novio en uno de los dos trágicos
sucesos, casi simultáneos, con los que se abre la novela. Sus destinos
se unen para encontrar una explicación a la muerte del muchacho, que la
policía y la prensa han achacado, tras cerrarse el caso, a un ajuste de cuentas por asuntos de drogas.
La joven niega la versión oficial, incluso en contra de la propia
familia del fallecido, y el escritor la ayudará en su accidentada
investigación, que irá desgranando una oscura trama, relacionada con
asuntos tan turbios y poco legales como la práctica de la eutanasia y la
eugenesia, al tiempo que pone en peligro sus propias vidas.
Paralelamente, la narración se traslada a la Alemania nazi, donde
conoceremos los detalles de la construcción de una de las primeras
cámaras de gas en el Castillo de Grafeneck, lugar, junto con otros
similares, en el que murieron cientos de alemanes con deficiencias
psíquicas y físicas, y donde se gestó la terrible idea del gran
genocidio perpetrado contra los judíos y otras etnias consideradas
impuras por los nazis.
Misterio, intriga, acción y romance en dos narraciones en apariencia independientes, que sin embargo acabarán confluyendo.
Aunque tenía muy reciente la lectura de
La bibliotecaria de Auschwitz y no me apetecía mucho sumergirme de nuevo en los horrores del Holocausto, me dejé tentar por
Los libros de Eva y decidí participar en su
lectura conjunta. Que tenía fichado este libro desde hacía tiempo y había visto tantas buenas opiniones que la curiosidad ya me podía.
Y aunque he vuelto a sufrir a la hora de leer las monstruosidades que en esta guerra se vivieron, ha sido una lectura con la que disfrutado mucho. Ha conseguido engancharme el autor con las dos historias que cuenta en esta novela, que discurren de forma paralela.
La primera, basada en una historia real, discurre entre 1939 y 1942 y tiene como protagonista al joven Lorenz Hackenholt, el personaje mejor descrito en toda la novela. Su evolución, su transformación está perfectamente desarrollada. Si al principio es un joven que se asusta por el horror que está presenciando y las dudas le atenazan, poco a poco lo veremos convertirse en un asesino despiadado, que no siente ninguna emoción, ningún sentimiento de culpabilidad ante sus víctimas. Si en algún momento hubo en él inocencia, ésta ha desaparecido por completo en su vida, en su persona... Y es esta parte de la novela la que más nos seduce, la que más nos atrapa, la que más en tensión nos pone ante las imágenes que se desarrollan en sus páginas.
La otra historia discurre en Madrid, en la actualidad. Sus protagonistas son una pareja un tanto atípica. Ella, Sandra Limonero, una joven que quiere investigar sobre el asesinato de su novio dos años atrás en extrañas circunstancias. Él, Bernardo Soto, un afamado escritor que no pasa por sus mejores momentos. Desde que años atrás su mujer falleció, la inspiración parece que le ha abandonado. Su carrera literaria parece estar acabada. Su vida también. Hasta que conoce casualmente a Sandra y se interesa por su investigación y empieza a ayudarla. Si al principio era simple curiosidad, pronto su interés irá aumentando por la magnitud de la trama que va descubriendo y no podrá dejar sola a Sandra en esta investigación. Bueno, por eso y porque algo está surgiendo entre ellos... Quizás esta parte pueda considerarse la más flojita en la novela, pero luego te das cuenta de que el autor logra el perfecto equilibrio entre las dos historias. Y si en la anterior parte, la crudeza, el horror, la tragedia son una constante en todas sus páginas, con Sandra y Bernardo esta tensión se aligera. El humor y el amor están muy presentes y nos deja momentos que invitan a la sonrisa.
Me ha sorprendido mucho la capacidad del autor para lograr contar estas dos historias de forma paralela y dejarnos siempre al cierre de cada capítulo con la miel en los labios. Y tiene mucho mérito también la habilidad que demuestra para hacer que estas dos tramas coincidan al final. Aunque el desenlace es quizás un poco rebuscado, pero sorprendente. Y contada con tanto vigor, con tanto ritmo, que no lees las páginas, las bebes... Y si hablo del desenlace, también tengo que hablar muy bien del principio, brutal e impactante, con la narración de dos asesinatos de forma consecutiva que consigue desde luego su fin. Y es dejarte enganchada hasta el final para saber el por qué de estos crímenes.
En definitiva, una lectura absolutamente recomendable si os gustan los libros de esta temática. Porque os tiene que gustar, que advierto que hay escenas duras, violentas, de gran crudeza, que te remueven las entrañas... Aunque creo que es imposible hablar del Holocausto sin que esto suceda, ¿verdad? Se podrá haber leído infinidad de libros, haber visto infinidad de documentales o películas, que siempre nos sorprende y nos conmueve el horror que en estos momentos se vivió.