martes, 20 de enero de 2026

Dispara, yo ya estoy muerto de Julia Navarro

Dispara, yo ya estoy muerto
Julia Navarro
Plaza&Janes, 2013


A finales del siglo XIX, durante la última etapa zarista, los Zucker, perseguidos por su condición de judíos, tienen que abandonar Rusia huyendo del horror y la sinrazón. A su llegada a la Tierra Prometida, Samuel Zucker adquiere las tierras de los Ziad, una familia árabe encabezada por Ahmed. Entre él y Samuel nace un fuerte vínculo, una sólida amistad que, por encima de las diferencias religiosas y políticas, se mantiene generación tras generación.

Con las amenazas, la sed de venganza y muchas pasiones desatadas como telón de fondo, las vidas entrecruzadas de los Zucker y los Ziad conforman un mosaico de traiciones y sufrimientos, de amores posibles e imposibles, al tiempo que plasman la gran aventura de vivir y convivir en un territorio marcado por la intolerancia.

Intensa y conmovedora crónica de dos sagas familiares, esta novela de Julia Navarro nos adentra en las vidas de personas con nombres y apellidos, que luchan por alcanzar sus sueños y que son responsables de su propio destino.

Uno de los motivos que me hicieron escoger este libro fue saber un poco más de los orígenes del  conflicto israelí-palestino. Una intenta comprender cómo se ha llegado a esto pero al final, terminas sabiendo un poquito más pero sigues sin comprender... Y por esta parte la lectura me ha sido muy satisfactoria. Me ha dado pie a conocer datos, personajes, hechos que no conocía y que me ha llevado a curiosear por otros sitios para saber más. 

A través de dos familias, una árabe y otra judía, la autora hace un recorrido por la historia de este conflicto, abarcando desde 1890 hasta la actualidad. Un recorrido muy exhaustivo. Es una lectura dura porque veremos como unos y otros no van a tener una vida fácil. Serán perseguidos, tendrán que dejar sus tierras, huir, empezar de nuevo... Todos sufrirán grandes pérdidas. Y la gran virtud de la autora es que sabe contarlo todo sin posicionarse, ni en un bando ni en otro. 

Pero tengo que admitir que en varios momentos la lectura se me hizo densa y me costó seguir. Son tantos los temas que trata, tantos los personajes, tantas las desgracias... Que a veces tenía que parar para situarme un poco. En cuanto a los personajes, están bien desarrollados, pero al ser tantos, la verdad es que no he llegado a empatizar con ninguno y quizás fue este otro de los motivos por el que no terminaba de engancharme la lectura. 

En definitiva, una novela en la que es evidente el enorme trabajo de información y documentación realizado por la autora, pero a la que le ha faltado, al menos para mí, una mayor fluidez en la narración. Quizás también hubiera ayudado un menor número de páginas. Eso sí, tiene un final bastante sorprendente. 

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