La piedra blanda
Rodrigo Cortés y Tomás Hijo
Random House, 2025
Pedro de Poco nació boca abajo y a la segunda. Ha sido monje, ladrón, santo, mendigo, pastor, nada. Su vida transcurre con la cadencia de las cosas pequeñas y las cosas grandes, que son las mismas cosas, inexplicables e ignoradas. En el mundo de Pedro de Poco hay jilgueros, grajos y buitres, sirenas y niños que tocan la vihuela, sobre un suelo lleno de milagros que no importan, maravilloso e indiferente. Pedro de Poco no es indiferente, es solamente una piedra que late. Una piedra blanda.
La piedra blanda es el fruto del trabajo conjunto entre el escritor y cineasta Rodrigo Cortés y el grabador Tomás Hijo; una novela enteramente tallada, hija de la tradición picaresca, que es también un homenaje al origen de todos los libros, al misterio y la fascinación de que están hechos los árboles del bosque.
No había leído nada de Rodrigo Cortés aún. Lo sigo mucho por los podcasts y me gusta mucho escucharlo hablar, pero no me había animado a leer nada suyo aún. Y quizás no ha sido esta la mejor forma de empezar porque en este libro, la escritura le cede el protagonismo casi totalmente a la ilustración.
Si el contenido se me ha quedado cortito, la forma de este libro es una auténtica delicia para la vista. Ya su portada en relieve es una obra de arte. Me resulta difícil encasillar este libro dentro de un género pero afortunadamente sus propios autores lo han definido como una fábula gráfica. Y es que, aunque nos encontremos con una historia lineal, también podemos abrir el libro por cualquier página y cada grabado puede funcionar perfectamente como un microrrelato. Lo que no puedes es leerlo con el ritmo normal de un libro de lectura. Tienes que parar en cada grabado y disfrutar del enorme, preciso y precioso trabajo que hay detrás de cada uno de ellos. Si es que a veces te quedas con ganas de tocar las páginas e intentar percibir el relieve de cada uno de ellos. Es magnífico el trabajo que ha realizado Tomás Hijo. He leído que la gente se queja porque hay mucho espacio en blanco en muchas de sus páginas, pero en esta ocasión creo que es absolutamente necesario para realzar aún más la belleza y la historia de estos grabados.
En definitiva, una obra artesanal que hay que disfrutar lentamente para apreciar
la historia y el enorme talento de Tomás Hijo.

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