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miércoles, 12 de junio de 2024

Minireseñas: Olalla de Robert Louis Stevenson y Estudio en Escarlata de Arthur Conan Doyle

 

Olalla

Robert Louis Stevenson

Traducción por Isabel Llasat

Ediciones Invisible. Pequeños Placeres, 2019 

Un oficial escocés herido en combate y que necesitará un largo período de convalecencia accede a convertirse en el huésped de una familia que vive en un gran caserón fortificado en las montañas. Según lo que le han dicho, en la casa, muy deteriorada por el tiempo, solo viven los últimos descendientes de esta saga venida a menos: una madre con sus dos hijos, Felipe y Olalla. Pero antes de entrar en la fortificación, el oficial tendrá que aceptar una condición previa: renunciar a mantener cualquier tipo de contacto con los miembros de la familia.


Olalla es un breve relato gótico, con un escenario oscuro, lúgubre, muy bien perfilado por el autor. El misterio se percibe ya en las primeras páginas. ¿ Por qué esa condición? ¿Por qué ese rechazo a establecer contacto con otras personas? ¿Y por qué se esconde Olalla? Esto solo provoca que el interés de nuestro protagonista crezca a medida que avanzamos en la historia y quiera encontrar las respuestas a todas las preguntas. Y ese deseo también hace que cuando tropiece con Olalla, se enamore irremediablemente de ella y ese amor será correspondido. Pero, ¿podrán vivir juntos? Pues para saberlo, tendréis que leer la novela. Aunque adelanto que el final se me ha hecho un poquito precipitado y un tanto... ¿ambiguo podría decir? No sé si es la palabra correcta. Posiblemente la lea otra vez porque me da que es de estos libros que se disfruta aún más con una segunda lectura. De esos libros que, cuando sabes el final, te detienes más en todos los detalles, que son muchos. 

Estudio en Escarlata

Arthur Conan Doyle

Traducción de Esther Tusquets Guillén y Néstor Busquets Tusquets

Debolsillo, 2012 

Sherlock Holmes, reconocido universalmente como el mejor de los detectives, se enfrenta, con la inestimable ayuda de su amigo el Doctor Watson, a su primer caso. En una explosiva mezcla de crimen, suspense, pistas falsas y venganza, nuestros héroes deberán seguir el rastro de un misterioso asesino en las calles de Londres. La primera de muchas aventuras por venir, Estudio en escarlata nos introduce en el universo de Arthur Conan Doyle, uno de los padres de la novela policiaca. Un libro imprescindible para todo amante de la literatura que nos lleva a los orígenes de un personaje que se ha convertido en leyenda y que nunca pasa de moda.

Esta cuidada edición cuenta con las ilustraciones originales y con la inmejorable traducción de Esther Tusquets y Néstor Busquets, acercando así la figura del gran detective al lector hispanohablante de una manera orgánica y profesional.

De este personaje he leído algunas novelas, pero nunca en orden y nunca había leído antes el primer libro en el que hacía su aparición. Así que cuando vi este ejemplar (que, por cierto, es precioso) en la biblioteca, no me pude resistir. Me ha hecho ilusión ver cómo se conocieron Sherlock Holmes y el doctor Watson. Aunque ya lo sabía, pero me ha gustado leerlo.  Y me ha gustado reencontrarme con Holmes, un personaje un tanto peculiar y que aquí muestra ya todos esos rasgos que tan bien le caracterizan. Hay veces que resulta insoportable, pero es indudable que tiene mucho carisma. 

En cuanto a la parte de investigación, al principio todo resulta un poco confuso pero a medida que avanzamos en la historia, vamos encajando las piezas y poco a poco las terminamos poniendo cada una en su sitio, sobre todo cuando Holmes termina explicando todos los pasos que ha dado en su excepcional y metódica investigación. 

En definitiva, una lectura entretenida, contada con buen ritmo y en la que el autor sabe manejar la intriga y mantenernos en la incertidumbre hasta llegar al final.



viernes, 7 de octubre de 2016

La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson

La isla del tesoro 
Robert Louis Stevenson
Trad. Julio César-Santoyo, José Torroba
Ed. Vicen Vives


Empecé este libro en la biblioteca, mientras esperaba que mi hija decidiera qué libro llevarse. Porque yo iba con el firme propósito de no llevarme ninguno, para no enfadar a los libros que tengo en casa esperándome. Pero nada, una es débil. Y mira que intento no mirar mucho. Pero es que hasta en la sección infantil y juvenil hay tentaciones... Y ahí estaba este libro. Echándome en cara que aún no lo había leído. Y yo le decía que no se enfadara conmigo. Pero es que había visto tantas adaptaciones... ¡Hasta la de los teleñecos! Y él me insistía... "Que no, que no es lo mismo..." Soy fácil de convencer. Nada, ahí me encontré con el libro abierto en las manos. Empecé a leerlo y sin darme cuenta, ya se coló él solito en casa. 

Y me ha entretenido. Bastante que me ha entretenido, a pesar de conocer muy bien su historia. Y es que Stevenson sabe cómo contar una buena historia de aventuras. No abusa de las descripciones. Las justas  y necesarias para conocer a cada personaje y conocer el sitio que en cada momento se desarrolla la acción. La historia siempre está avanzando, no se queda en ningún momento estancada. Siempre están sucediendo cosas. No voy a decir que me tenga en vilo, porque ya sé lo que va a suceder, pero se deja leer muy bien. 

Y se deja leer, sobre todo, gracias a sus personajes, en especial, el pirata Silver. Silver, con su muleta y su loro siempre al hombro. Él es el para mí, el personaje más atractivo de esta historia. Porque nunca sabemos cuál va a ser su siguiente paso. Porque nos va a hacer dudar de en qué bando está. Es él quien organiza todo para la búsqueda del tesoro. Pero al mismo tiempo siente miedo. Porque sabe que si termina preso, morirá ahorcado. Así que se mantendrá todo el tiempo jugando a dos bandas. Para asegurarse así estar en el lado vencedor cuando todo acabe. 

Jim Hawkins es el otro gran personaje de este libro. No conocemos su edad exacta. Lo que sí sabemos es que es muy joven. Un joven que nunca ha salido de su casa hasta el momento en que Silver se cruza en su vida. Nunca antes había tenido que enfrentarse a ningún peligro. Nunca había estado lejos de sus padres. Y ahora con Silver, tendrá que luchar todos los días para seguir vivo. Tendrá que tener todos sus sentidos alerta si no quiere morir. Crecerá en pocos días lo que no ha crecido en tantos años.  Porque Jim aprenderá pronto. Y descubriremos a un chico inteligente y astuto, que se crece con cada peligro que pasa.

La relación entre Silver y Jim irá cambiando a lo largo de la novela. Si al principio Jim ve en Silver al padre que ya no tiene y lo admirará profundamente, luego, cuando descubra su juego, su decepción será inmensa. Pero en el fondo sigue sintiendo admiración por este viejo pirata que parece siempre salirse con la suya.  Una admiración que será mutua cuando Silver se dé cuenta que Jim es tan astuto como él y sabe salir airoso de todas las situaciones a las que se enfrenta. 

La isla del tesoro es un libro que se lee casi de un tirón. Que se disfruta porque se nota que el autor tenía como única pretensión entretener. No estaba en su mente crear una obra maestra. Simplemente buscaba entretener a todo aquel que se acercara a su libro. Y terrminó convirtiéndose en un gran clásico.