Las Violetas de Toulouse
Carlos Díaz Domínguez
Autopublicado, 2021
En otoño de 1944 Toulouse vive tiempos de esperanza. La Segunda Guerra
Mundial está decantándose a favor de los Aliados, que ya ocupan una
parte importante de Europa habiendo llegado a liberar Francia con éxito.
En la ciudad del Garona se darán cita dos mujeres españolas, cada una
con una procedencia vital distinta. Catalina trabaja de enfermera y vive
con un republicano exiliado. María Eulalia, hermana de dos sacerdotes
asesinados en el Madrid de 1936, viajará a Francia con un objetivo
concreto: averiguar los planes del Partido Comunista de España para
invadir el país y derrocar a Franco. Las violetas de Toulouse nos
conducirán a la cadena de sucesivos dilemas que vivirán ambas mujeres,
que les llevarán a enfrentarse con el entorno y con ellas mismas,
cuestionándose sus principios, sus actuaciones, sus relaciones
personales y sentimentales, y hasta su propio futuro.
Son ya varias las novelas que he leído de Carlos Díaz Domínguez y en todas ellas me ha demostrado el autor no sólo que sabe recrear momentos históricos importantes de nuestra historia sino que además sabe contarlo muy bien. Y en esta novela no sólo me lo ha vuelto a demostrar sino que, además, cada vez lo hace mejor.
Dos son las grandes protagonistas de esta historia. Por un lado nos encontramos con Catalina, quien a raíz de la Guerra Civil, se ve obligada a abandonar su trabajo como costurera y se convierte en enfermera sin tener conocimientos. Pero ella aprende rápido y pronto se convierte en una de las mejores. Se verá obligada a huir a Francia cuando Franco gane la guerra, como muchos otros republicanos.
Por otro lado tenemos a María Eulalia, quien presenció el brutal asesinato de su madre y sus dos hermanos sacerdotes mientras asistía a misa a manos de los republicanos. Lo único que le empujará a seguir en ese momento es el deseo de venganza. Y este deseo le llevará a convertirse en una de las mejores espías del bando nacional. Tanto, que sus servicios serán requeridos para viajar a Toulouse e intentar descubrir los planes de los comunistas para derrocar a Franco.
El crecimiento de ambos personajes a lo largo de la novela es grande. Son muchos los obstáculos que tienen que superar, y con cada uno de ellos, crecen, se hacen más fuertes. Ambas, y en especial, Eulalia, se verán obligadas a tomar decisiones difíciles y asumirán las consecuencias de ellas.
Los capítulos son cortos, rápidos, con mucho ritmo. Y sabe terminar cada uno de ellos dejándote con la intriga necesaria para querer seguir leyendo el siguiente. La tensión crece página tras página y no puedes evitar sentir el miedo, el odio, la ira y la impotencia que sienten sus protagonistas. Porque los crímenes son cometidos por uno y otro bando y ellas son testigos de todo. Y aunque cada una tiene sus ideas y defienden lo suyo, no entienden que se tenga que llegar a esto. Y este es otro de los grandes aciertos de esta novela, que no se posiciona. El autor muestra el terror que tanto uno y otro bando causaron. Y también nos muestra que hubo gente buena en ambos bandos. Gente que arriesgaron sus vidas por salvar otras vidas, independientemente del lado en que estuviesen.
Extraordinaria es también la labor de documentación realizada por el autor, que se nota en cada página pero está tan bien insertado en la historia que el ritmo no decae en ningún momento.
En definitiva, Las violetas de Toulouse es una novela histórica que he disfrutado mucho. Una novela con la que he aprendido un poco más de este período de nuestra historia y con la que he sufrido hasta el final. Un final que, por cierto, me parece magnífico también. Una novela muy recomendable.












