miércoles, 4 de noviembre de 2026

El duelo de Antón P. Chéjov


El duelo

Antón P. Chéjov

Traducción de Víctor Gallego Ballesteros

Alba, 2014

Sinopsis aquí.

A pesar de ser una novela cortita, me sorprendió el desarrollo pausado de la trama.  No tiene prisas Chéjov a la hora de narrar. Al principio me costó entrar en la historia, con tantos personajes. También es cierto que me cuesta acostumbrarme a los nombres rusos y me paso media lectura intentando recordar quién es quién… Pero una vez que me acostumbré a ellos, la lectura empezó a resultar más fluida, en buena parte gracias a los constantes diálogos. 

La novela gira en torno al enfrentamiento de dos formas muy distintas de entender la vida. Por un lado está Laievski, un joven funcionario que parece vivir huyendo de sus responsabilidades, sin hacer nada y sin valorar demasiado lo que tiene. En el extremo opuesto encontramos a Von Koren, un científico frío y estricto, que mide a las personas por lo que aportan a la sociedad. Para él, quienes considera débiles, perezosos o inútiles son un lastre y no merecen compasión. Está tan convencido de sus ideas que llega a creerse con derecho a juzgar y castigar a quienes considera inferiores.

Una de las cosas que más me ha gustado es que Chéjov no toma partido por ninguno de los dos. Nos muestra cómo la intolerancia y la incapacidad de comprender al otro pueden llevar a sus personajes a una confrontación tan absurda como inevitable.

En definitiva, aunque creo que El duelo no es lo mejor de Chéjov, he terminado disfrutándola. 


viernes, 30 de octubre de 2026

Fahrenheit 451de Ray Bradbury

Fahrenheit 451

Ray Bradbury

Traducción por Francisco Abelenda

Minotauro, 2026

Sinopsis aquí.

Fahrenheit 451 es una lectura que da mucho que pensar y de la que se pueden extraer numerosas reflexiones. Porque, aunque la prohibición de los libros es uno de los temas centrales de la novela, creo que Bradbury va mucho más allá: nos muestra cómo una sociedad puede llegar a perder el interés por la lectura, por el conocimiento y por todo aquello que la obligue a pensar o a enfrentarse a realidades incómodas.

Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿de quién es la culpa?

El primer responsable es, indudablemente, el poder, que censura y elimina todo aquello que considera peligroso. Pero los ciudadanos también tienen una parte importante de responsabilidad. No se trata únicamente de que les prohíban leer, sino de que terminan aceptando esa situación, porque resulta más cómodo dejarse llevar por la distracción y el entretenimiento constante que ofrecen las pantallas que detenerse a pensar, cuestionar lo establecido o enfrentarse a ideas que puedan incomodarlos.

El poder encuentra así una forma de controlar a la población sin necesidad de recurrir constantemente a la fuerza. Basta con ofrecer una vida tan llena de estímulos y distracciones que las personas dejen de sentir la necesidad de hacerse preguntas. Y quizá esa sea una de las reflexiones más inquietantes de la novela: llega un momento en que ya no es necesario prohibir los libros si nadie siente el deseo de leerlos.

Por eso, más allá de la censura, creo que Fahrenheit 451 nos invita a reflexionar sobre la importancia de no renunciar a nuestra curiosidad, a nuestra capacidad de pensar y a nuestra libertad de cuestionar. Y también nos recuerda que la cultura no vive solamente en las páginas de un libro: vive en nuestra capacidad de contar, escuchar, recordar y transmitir. 

domingo, 25 de octubre de 2026

Minireseñas: El bar de las grandes esperanzas de J.R. Moehringer y El librero de Gaza de Rachid Benzine

El bar de las grandes esperanzas

J. R. Moehringer

Traducido por  Juan José Estrella González

Duomo, 2015

Sinopsis aquí.

En El bar de las grandes esperanzas, Moehringer logra captar muy bien esa fe casi inquebrantable que un niño deposita durante su infancia en su padre, aunque este no sea precisamente el progenitor que necesita. También retrata con acierto ese proceso de crecimiento en el que, poco a poco, va forjando su propia identidad.

Me ha gustado especialmente cómo destaca esa familia que el protagonista encuentra en el bar donde trabaja su tío. Ante la ausencia de una figura paterna, allí encontrará muchos padres de los que recibirá consejos, aprenderá lecciones de vida y tomará algo que le ayudará a crecer.

También he disfrutado mucho de los capítulos dedicados a sus primeros romances. Moehringer sabe captar y transmitir, de una forma brillante,  cómo es ese primer enamoramiento. Consigue plasmar todas esas emociones que se sienten en esos momentos y también consigue plasmar ese dolor devastador que llega cuando la relación se acaba.  

Una lectura llena de humanidad y sensibilidad que, eso sí, habría agradecido con unas cuantas páginas menos.

 

El librero de Gaza

Rachid Benzine

Traducción por José Antonio Soriano

Salamandra, 2026

Sinopsis aquí.

El librero de Gaza es uno de esos libros que demuestran que no hacen falta cientos de páginas para contar una historia capaz de dejar huella. 

En la Franja de Gaza, un fotógrafo de guerra francés busca una imagen que sea algo más que el retrato de una nación devastada por el conflicto. Allí se encuentra con Nabil, un anciano librero que acepta ser fotografiado con una condición: antes debe poder contarle la historia de su vida, la historia de su pueblo. El fotógrafo accede, y así comienza un relato marcado por el exilio, los campos de refugiados, el encarcelamiento y tragedias terribles.

Cada etapa de la vida de Nabil está ligada a una obra literaria que le sirvió de apoyo en los momentos más difíciles. Para él, la literatura es mucho más que un refugio: constituye una forma de resistencia frente a los horrores sufridos por el pueblo palestino.

Una lectura breve, ágil y de una enorme intensidad emocional, que deja huella mucho después de cerrar el libro.

jueves, 15 de octubre de 2026

Minireseñas: El espejo de nuestras penas de Pierre Lemaitre y Catedrales de Claudia Piñeiro

El espejo de nuestras penas

Pierre Lemaitre

Traducción por José Antonio Soriano

Salamandra, 2024

Sinopsis aquí.

En El espejo de nuestras penas, Pierre Lemaitre nos traslada a 1940, cuando las tropas nazis están a punto de entrar en París, para contarnos cuatro historias que parecen avanzar por separado, pero que acabarán cruzándose de forma sorprendente.

Por un lado, tenemos a Louise Belmont, una joven de treinta años que protagoniza el impactante comienzo de la novela —corriendo desnuda y ensangrentada por París— y que irá descubriendo poco a poco los secretos de su propia familia. También conocemos a Désiré Migault, un timador y auténtico maestro de la suplantación, que se convierte en mi personaje favorito y que llegará a utilizar sus habilidades para ayudar a organizar y salvar a los refugiados. A ellos se suman Gabriel y Raoul, dos soldados que empiezan sin soportarse y que se verán obligados a desertar y huir juntos, protagonizando situaciones bastante rocambolescas. Por último, aparece Fernand, un personaje que tarda en entrar en escena, pero que adquiere una gran importancia en la segunda mitad de la historia.

Lemaitre vuelve a demostrar su habilidad para combinar el drama histórico, la crudeza de la guerra y un humor grotesco que aparece en los momentos más inesperados. Una novela que, además, aborda temas tan humanos como el pánico colectivo, el éxodo de los refugiados y la lucha por conservar cierta dignidad moral en circunstancias extremas.

Aunque es la novela que menos me ha gustado de la trilogía, eso no quita que me parezca una gran novela.

Catedrales

Claudia Piñeiro

Alfaguara, 2021

Sinopsis aquí.

Catedrales, de Claudia Piñeiro, ha sido mi primer acercamiento a la autora y me ha sorprendido gratamente.

La novela parte de la muerte de Ana, una joven de diecisiete años cuyo asesinato quedó sin resolver treinta años atrás. A través de siete voces, iremos reconstruyendo lo sucedido y descubriendo los secretos, las contradicciones y los sentimientos de culpa que arrastra cada personaje.

Me ha gustado mucho su estructura coral, que nos permite conocer distintas versiones de una misma historia y descubrir poco a poco lo que ocurrió. El final se ve venir, pero no por eso resulta menos impactante.

Más allá del misterio, me quedo con la denuncia de los peligros del fanatismo religioso y con el retrato de una familia en la que la falta de comunicación y los silencios impiden que salga a la luz la verdad. Porque, a veces, hablar significa asumir una responsabilidad que nadie quiere afrontar.

Una novela que he disfrutado mucho y que me ha dejado con ganas de seguir leyendo a Claudia Piñeiro.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Mil cosas de Juan Tallón, El círculo del alba de Luisa Ferro y Siete casas vacías de Samanta Schweblin

Mil cosas

Juan Tallón

Anagrama, 2025

Sinopsis aquí.

Más que la historia en sí, me quedo con lo bien que Juan Tallón refleja la sociedad en la que vivimos: siempre con prisas, siempre ocupados, saltando de una cosa a otra y con el móvil permanentemente en la mano.

Un móvil del que dependemos cada vez más, hasta el punto de que parece que sin él no sabemos hacer casi nada. Nos facilita la vida, sí, pero también nos absorbe y, muchas veces, nos aleja de lo que realmente importa.

Una lectura que deja esa sensación de estar mirándonos en un espejo. Y quizá lo más incómodo sea precisamente eso: reconocer cuánto de nosotros mismos hay en lo que cuenta.


El círculo del alba

Luisa Ferro

Planeta, 2016

Sinopsis aquí.

En esta ocasión, una lectura con altibajos.

En algunos momentos conseguía engancharme a esta historia que gira en torno a un asesino en serie. En otros, sobre todo cuando se detenía demasiado en relatar los amoríos del protagonista, la historia se me hacía larga. Y, además, algunos de esos episodios no terminaban de resultarme demasiado creíbles.

Los personajes y la ambientación están bien descritos y hay momentos en los que la historia consigue atrapar, pero el ritmo me ha parecido bastante irregular.

Creo que, con unas cuantas páginas menos, habría podido contar una historia mucho más ágil y, probablemente, más efectiva.

 

Siete casas vacías

Samanta Schweblin

Páginas de Espuma, 2015

Sinopsis aquí.

Una colección de relatos extraños e intimistas en los que sus protagonistas se enfrentan, de una manera u otra, a sus propios miedos.

La narración es pausada y se recrea, sobre todo, en transmitir sensaciones y emociones. Sus personajes son intensos y las historias parecen partir siempre de situaciones cotidianas para terminar convirtiéndose en algo inquietante, extraño, incluso desconcertante.

Y creo que aquí sí puedo asegurar que no todos los lectores vamos a leer la misma historia. Hay tantas posibilidades de interpretación que cada relato puede adquirir un significado diferente dependiendo de quién lo lea y, quizá también, del momento en que lo haga.

Me ha resultado una lectura rara, pero, de alguna forma, consigue atraparte. Tanto que, al terminar, te quedas con ganas de volver a cada historia y leerla de nuevo, más detenidamente, para descubrir qué interpretación le das esta vez.

martes, 15 de septiembre de 2026

Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero

Lágrimas en la lluvia
Rosa Montero
Booket, ,2016
Sinopsis aquí.

Hay libros a los que volvemos porque nos fascinaron y queremos reencontrarnos con ellos. Y hay otros a los que volvemos porque, cuando tenemos delante una saga completa, pensamos: «Será mejor refrescar la memoria antes de continuar». Este ha sido un poco mi caso.

Ya conté en mi primera reseña que la ciencia ficción no es precisamente mi género. Aun así, recuerdo que Lágrimas en la lluvia, con sus luces y sus sombras, me gustó. Como ahora tengo los cuatro libros que forman la serie, decidí releer el primero antes de continuar. Y, curiosamente, lo he disfrutado más esta vez. Quizás porque ya sabía a qué me enfrentaba y porque, al conocer de antemano las reglas de este mundo, he podido centrarme más en la historia.

Uno de los grandes aciertos de Rosa Montero es precisamente el lugar donde decide situarla: Madrid. En una novela de ciencia ficción es habitual viajar a ciudades imaginarias o a grandes urbes que nos resultan lejanas. Aquí, en cambio, nos encontramos con un Madrid del año 2109 que, por mucho que haya cambiado, seguimos reconociendo. Y eso hace que ese futuro resulte mucho más cercano. Podemos imaginar sus calles, sus edificios, sus problemas... y quizá por eso también resulta más inquietante.

Pero si hay algo que sostiene la novela para mí es Bruna Husky.

Bruna es una replicante, creada para combatir y condenada a vivir con una fecha de caducidad desde el mismo momento de su nacimiento. Solo tiene diez años de vida. Y mientras seguimos su historia, esa cuenta atrás está siempre presente. El tiempo que se acaba, la fugacidad de la vida y la muerte se convierten así en una especie de sombra que acompaña constantemente a la protagonista.

Y es curioso que un personaje artificial pueda resultar tan humano.

Porque Bruna siente, recuerda, sufre, se rebela, tiene miedo a morir. Y, sobre todo, tiene recuerdos. Aunque en su caso sean recuerdos implantados, son precisamente esos recuerdos los que construyen su identidad, los que hacen que sea quien es. Y ahí aparece una de las preguntas que más me ha hecho pensar la novela: ¿Qué somos sin nuestra memoria?

Quizás por eso resulta tan fácil empatizar con Bruna y cogerle cariño. Y quizás por eso también angustia tanto verla avanzar hacia ese inevitable final.

La trama de investigación funciona bien y consigue combinar el componente de novela negra con el de ciencia ficción, aunque en algunos momentos he vuelto a tener la sensación de que determinadas situaciones están un poco forzadas y terminan rompiendo ligeramente el ritmo.

Y después está ese futuro que, en realidad, no parece tan futuro. Estamos en 2109, pero seguimos teniendo los mismos problemas. Desigualdad social, discriminación, luchas por el poder, manipulación y control de los medios de comunicación... Cambian la tecnología, las ciudades y la forma de vivir, pero nosotros seguimos tropezando con las mismas piedras. 

No aprendemos. O quizá no queremos aprender.

Y ahí es donde la novela deja de ser solamente una historia de replicantes, detectives y conspiraciones para convertirse también en una reflexión sobre nuestra propia sociedad.

No diría que Lágrimas en la lluvia haya conseguido convertir la ciencia ficción en mi género favorito.  Pero sí que esta segunda lectura me ha permitido disfrutar más de una novela que ya sabía que tenía sus defectos y que, aun así, tiene suficientes aciertos para que quiera seguir acompañando a Bruna Husky.

jueves, 10 de septiembre de 2026

El club de las indomables de Kathryn Stockett

El club de las indomables

Kathryn Stockett

Traducción por Claudia Conde Fisas

Planeta, 2026

Sinopsis aquí.


Tengo sentimientos encontrados respecto a El club de las indomables. Al principio me estaba gustando mucho. La ambientación es perfecta y resulta muy fácil trasladarnos a esa época y ese lugar. El ritmo funciona muy bien desde el principio y la autora hace un buen trabajo dando vida a todos y cada uno de los personajes, fundamentalmente mujeres,  que aparecen en esta novela, pero sin duda, mi favorito es  Meg, seguido muy cerca por Birdie, los dos personajes más creíbles de toda la novela. Sí es cierto que los personajes masculinos sí que están más desdibujados. Se limitan a cumplir con el papel que les ha tocado adoptar en esta novela. 

Una de las cosas que más me ha gustado es cómo la historia muestra la relación entre estas mujeres y la forma en que se apoyan unas a otras para salir adelante, a pesar de las circunstancias que les ha tocado vivir. Pero también la autora encuentra el momento para hablar y denunciar muchos de los problemas de estos años:  el racismo, la discriminación, la homosexualidad,  la desigualdad social... Todo ello está integrado en la historia de una manera que, al menos durante buena parte de la novela, me resultó muy natural.

Sin embargo, cuando llegué más o menos a la mitad de la novela, la historia tomó un rumbo que no esperaba y que, para mí, supuso un cambio bastante importante. No voy a contar qué ocurre porque sería hacer spoiler, pero lo que pasó me resultó poco creíble y me sacó un poco de la historia. Hasta ese momento todo me había parecido bastante coherente y cercano, así que me costó encajar ese cambio. Aun así, la historia siguió manteniéndome enganchada, porque quería saber cómo terminaba, sobre todo qué iba a pasar con Meg, por la que he sufrido muchísimo a lo largo de la novela.

En resumen, he disfrutado de la lectura, pese a ese pero que señalo. Está muy bien escrita y la autora demuestra, una vez más, que sabe muy bien perfilar personajes, recrear épocas y contar historias.