Sobre Grace
Anthony Doerr
Trad: Laura Vidal
Suma, 2016
Desde su niñez en Alaska, David Winkler ha vivido obsesionado por la nieve. Además, David tiene un don: a veces puede ver cosas antes de que ocurran. Sus premoniciones le permiten saber que un vecino será atropellado por el autobús o que se enamorará de una mujer en un supermercado. Pero cuando David sueña que su hija se va a ahogar en una inundación sin que él pueda salvarla, toda su vida se desmorona. Huir de su familia, de su casa y de su propio futuro parece el único modo de negar el sueño que lo atormenta.Solo, sin medios y sin saber si su hija ha sobrevivido o si su mujer ha conseguido perdonarlo, David tendrá que comenzar una nueva vida. Hasta el día en que deba enfrentarse a la decisión de buscar a las personas que dejó atrás.Haciendo uso de una prosa luminosa, Doerr ha creado una inolvidable novela sobre el poder del amor y la belleza de la naturaleza, y sobre los pequeños milagros que transforman nuestras vidas.
Aunque iba prevenida porque no había visto muy buenas reseñas de este libro, la decepción ha sido grande, muy grande. Lo único destacable de este libro, en mi opinión, es su maravillosa prosa. Una prosa sugerente, seductora, casi lírica. Con abundantes y minuciosas descripciones que no dejan nada al azar. Descripciones preciosas en las que el autor demuestra su enorme talento para escribir. Pero ni así he logrado disfrutar de la novela. Porque me ha fallado la historia. Una historia que no ha logrado engancharme en ningún momento. Ni al principio, ni en medio ni al final... Tampoco he logrado conectar con su personaje principal, ni para bien ni para mal. Y lo peor que le puede pasar a un personaje es que te resulte indiferente. O lo amas o lo odias, pero indiferente... Malo. Y claro, en ningún momento he sentido interés por él, por su historia, por su futuro, por nada...
Realmente he terminado el libro por cabezonería. Esperando que en algún momento la historia mejorara, que en algún momento lograra meterme en ella, que en algún momento me atrapara la magia que sí supo desplegar el autor en La luz que no puedes ver. Pero no. Esa magia aquí no hizo acto de presencia. Y tengo que confesar que las últimas cien páginas fueron de lectura rápida, para terminar prontito y poder pasar a otra lectura que me causara menos sopor. De mis grandes decepciones del 2016.