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viernes, 19 de febrero de 2016

Consummatum est de César Pérez Gellida

Consummatum est

César Pérez Gellida
Suma , 2013
La pequeña localidad islandesa de Grindavik amanece con todos los miembros de una misma familia brutalmente asesinados. En uno de los países del mundo con menor tasa de homicidios por habitante, el comisario de la Brigada de Homicidios de Reykjavik, Ólafur Olafsson, se enfrenta al caso más escabroso que ha visto justo en el ocaso de su carrera profesional. Pero muy pronto todas las pistas empiezan a apuntar hacia un sofisticado asesino en serie, Augusto Ledesma, que durante varios años ha ido componiendo una siniestra poética de versos regados de sangre a lo largo y ancho de Europa.Ante tales evidencias, la INTERPOL decide poner al frente del caso al jefe de la Unidad de Búsqueda Internacional de Prófugos, Robert. J. Michelson, que se rodeará de un grupo especial integrado por algunos «viejos conocidos» del asesino.En Consummatum est el lector asistirá al ansiado desenlace de una trilogía —Versos, Canciones y trocitos de carne—, que ha robado el sueño a quienes leyeron Memento mori y continuaron recorriendo los laberintos de la mente criminal con Dies irae. El singular y novedoso estilo narrativo de Pérez Gellida promete no dejar a nadie indiferente en este magistral e imprevisible acto final.

No ha sido una cosa hecha adrede pero me he dado cuenta de que este principio de año me he dedicado a terminar trilogías. Si lo planeo, estoy segura que no me sale. Si primero le tocó a la de Posteguillo, luego me decidí por Consummatum est de Pérez Gellida. Y como en el caso de la trilogía de Publio Cornelio, también este último libro se ha convertido en el libro que más he disfrutado de los tres. Podría decir que estos libros van de menos a más, pero no me parece lo más acertado. Creo que lo mejor sería decir que va de más a más todavía. Y es que es increíble en esta última novela el ritmo trepidante que impone el autor desde la primera página, sin dejar a un lado la magnífica ambientación y sin dejar de caracterizar de forma portentosa a cada personaje. 

Ahora nos encontramos con un Augusto Ledesma, herido, por la muerte de su hermano. Pero no por ello deja de cometer crímenes. No por ello deja de disfrutar con cada asesinato que comete. Y ahora tiene más motivos aún para su venganza. 

Y si los asesinatos y el intento por atraparlo nos van a tener en vilo en todo momento, más en tensión nos tendrá las escenas en que se produce el esperado encuentro entre Ramiro Sancho y Augusto Ledesma. Una vez es detenido, el ritmo no disminuye, sino que crece más aún. Los interrogatorios son manejados por el autor de forma magistral. Y acaparan todo nuestro interés, toda nuestra atención. 

Encima nos encontramos con un final inmejorable. Todas las piezas encajan. No hay ninguna fuera de lugar. Un final creíble pero no por ello menos espectacular, que nos deja con ganas de más. De saber más de todos y cada uno de los personajes que han formado parte de esta gran trilogía. Absolutamente recomendable.


viernes, 30 de enero de 2015

Dies irae de César Pérez Gellida


La acción de este thriller implacable arranca en la peculiar ciudad italiana de Trieste, frontera entre dos mundos. Au­gusto Ledesma elige el que fuera hogar de James Joyce como primer escenario para continuar su siniestra obra, que alimenta del aliento de sus víctimas y de la humilla­ción de sus perseguidores. Hasta allí se trasladará el ins­pector Ramiro Sancho en su frenética y obsesiva persecu­ción de un asesino en serie que parece haber acentuado su voracidad. Entretanto, al otro lado de la frontera, el psicó­logo criminalista y exagente del KGB Armando Lopategui, «Carapocha», recorrerá las calles de Belgrado junto a su hija y ahora discípula con el propósito de zanjar cuentas con un pasado despiadado del que no logra despojarse. En otra vuelta de tuerca, a través de fugaces viajes en el tiem­po, descubriremos cómo se fraguó la relación entre Pílades y Orestes y asistiremos a su sorprendente desenlace.
Tras el rotundo éxito de Memento mori, primera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, César Pé­rez Gellida nos conduce de nuevo por los complejos labe­rintos que conforman la mente criminal desde los ojos de sus protagonistas, ya sean víctimas, asesinos en serie, ge­nocidas o quienes les persiguen. El inesperado desarrollo de los acontecimientos obligará al lector a pasar páginas en una ineludible búsqueda de respuestas.

Cuando terminé Memento mori me quedé con ganas de más. Así que tuve que buscar prontito su segunda parte, Dies irae. Y la empecé con temor, porque igualar la calidad de la primera era difícil. Pero César Pérez Gellida lo consigue. Y no sé si decir que hasta la supera. De nuevo el autor sabe crear una novela tremendamente adictiva, donde la tensión se respira en cada página. 

Los personajes principales siguen siendo los mismos. Si en la anterior novela estaban ya bien perfilados, aquí llegamos a conocerles aún más, ya que se nos van a dar muchos detalles de su pasado, en especial de Carapocha. Gracias a este personaje, el autor tratará el tema del conflicto de los Balcanes y aquí reside uno de los aciertos de esta novela. Incluyendo esta temática, la dosis de realismo del libro aumenta. Y la dosis de horror también. Porque si hasta ahora los crímenes que sucedían en la novela eran ficticios, los crímenes en esta guerra, por desgracia, son muy reales. Los personajes que aparecen, por desgracia, existieron, como Ratko Mldic, responsable directo de miles y miles de muertes... Si es cierto que cuando se narran estas escenas, la acción se ralentiza y no son tan fluidas de leer como otras páginas. Pero nos van a ayudar no solo a conocer mejor los horrores de este conflicto sino también a conocer mejor a Carapocha y sus motivaciones. 

Otro de los grandes aciertos de esta novela reside en su estructura. El autor emplea la técnica de los saltos temporales continuamente. De este modo conocemos la guerra de los Balcanes y nos permite profundizar en el personaje de Carapocha. Y también nos lleva a la época en que Carapocha y Ledesma se conocieron y nos va dando claves para comprender la actitud de ambos personajes. Me gusta también que, como en la primera parte, los capítulos protagonizados por Augusto Ledesma sean narrados en primera persona, lo que hace que comprendamos mejor a este personaje, veamos directamente su evolución y seamos testigos directos de sus violentos crímenes.

Y el mejor acierto de este segundo libro de la trilogía es, sobre todo, su tremendo final. Un final que te deja con la boca abierta y con ganas de más, de mucho más...


viernes, 16 de enero de 2015

Memento mori de César Pérez Gellida


Septiembre de 2010. Aquella mañana de domingo nada le hacía presagiar al inspector de homicidios de Valladolid Ramiro San­cho que acababa de dar comienzo una pesadilla que lo dejaría marcado para el resto de sus días.
La investigación del asesinato de una joven ecuatoria­na a la que le han mutilado los párpados y cuyo cuer­po han encontrado unos versos amenazantes, ocupa las primeras páginas de esta novela negra narrada con un dinámico y atrevido lenguaje cinematográfico. Sin embargo, el autor nos arrastra por un camino inespe­rado al describir los hechos desde la perspectiva del propio asesino: un sociópata narcisista influenciado por la música más actual y por las grandes obras de la literatura universal.
La evolución frenética de los acontecimientos desem­boca en la intervención de uno de los especialistas más reconocidos en el comportamiento de los ase­sinos en serie. Este complejo triángulo emocional, unido a la intriga que envuelve al siniestro cómplice del asesino, hace que Memento mori se convierta en un profundo thriller de acción con banda sonora que atrapará al lector de principio a fin.

No desvelo nada nuevo si digo que esta novela es tremendamente adictiva. Ya lo había visto en otras reseñas y sentía mucha curiosidad por esta novela para la que todo el mundo tenía el mismo calificativo. Y yo tengo que volverlo a usar. Porque es adictiva desde la primera página. Aunque sepamos quién es el asesino desde el principio. Aunque le acompañemos y poco a poco vayamos conociendo los motivos de sus crueles actos. Esto se convierte en uno de los grandes atractivos de esta novela. Y su personaje también. Un personaje, Augusto Ledesma, que está perfectamente descrito, perfectamente trazado. Las escenas protagonizadas por él se pegan a las manos.

Pero tampoco tienen nada que envidiarle el resto de personajes. Ramiro Sancho, el inspector encargado del caso, también está perfectamente caracterizado. Si físicamente es fácil visualizarlo por los muchos rasgos que nos da, también es fácil imaginarnos su carácter. Serio, reservado, tenaz... Su implicación en el caso es total. Y más lo será cuando le afecte directamente. Y más lo será cuando crea haber sido una simple marioneta en manos de... Uys, Margari, calla ya. Que te animas y te animas y te cargas el libro...

Destaca también Carapocha, un psicólogo criminalista que va a Valladolid para ayudar en la investigación. Experto en asesinos en serie, su ayuda será vital para el desarrollo de la investigación. Y su personalidad es arrolladora. Su fortaleza, su inteligencia, su experiencia se revela en todos y cada uno de sus actos.

Estos grandes personajes se mueven en un ambiente que está igualmente bien descrito. El autor nos hace pasear por las calles de Valladolid con gran facilidad. Y describe también con precisión la escena de los crímenes, con la dosis de tensión justa, necesaria, que nos hace mordernos las uñas hasta quedarnos sin ellas...

El desenlace de la novela es impactante. Cuando ya va llegando, ya empieza a costarnos más  abandonar el libro. Siempre hay tiempo para una página más, y para otra página más... Y así hasta llegar al final que te deja sin respiro. Y con ganas de empezar con el segundo libro de esta trilogía. 

No puedo terminar la reseña sin hacer mención a dos de los elementos más importantes de esta novela. Su música y la poesía. Para cada crimen tiene como firma Augusto, aparte de un detalle macabro,  un poema escrito por él mismo. Un poema en el que se aprecia la influencia que ejerce sobre él los grandes clásicos. Un poema con el que pretende explicar, metafóricamente, los motivos del asesinato. Y gran influencia ejerce sobre Augusto también la música. Una música que elige cuidadosamente según su estado de ánimo y según sus actos. Todos sus grandes momentos tienen como banda sonora las canciones de Héroes del silencio, Vetusta Morla, The Cranberries...Todas las letras de las canciones que elige tienen mucho que ver con lo que él está viviendo  y sintiendo en cada momento.

En definitiva, un libro imprescindible si os gusta la novela negra. Desde luego es un género que está viviendo ahora mismo en nuestro país un gran momento.