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sábado, 30 de junio de 2012

Cristina Caviedes quiere empezar de nuevo


Cristina  quiere empezar una etapa nueva en su vida literaria y desvincularse de la editorial con la que ha estado trabajando hasta ahora para poder partir así de cero.

Para conseguirlo, pone a la venta los últimos ejemplares de sus libros Jugando con fuego e Historias de una gaviota. Y los pone a unos precios irresistibles. Si quieres un ejemplar, 6 euros. Si quieres los dos, 10 euros. Y los gastos de correos (si es en España) ya están incluidos.

Los libros llegarán dedicados al nombre que pidáis. Sólo habrá que mandar un mail a esta dirección que ha abierto Cristina únicamente para esto: historiasdeunagaviota@gmail.com


Quedan poquitos ejemplares, así que si os interesa, no perdáis el tiempo. Que luego no se publicarán más.
Pasad por su entrada, donde está todo mejor explicado.

¡Mucha suerte y muchos ánimos Cristina en esta nueva etapa!


jueves, 19 de enero de 2012

Historias de una gaviota de Cristina Caviedes

 Una casa encantada, una puta, una asesina que devora a sus víctimas, una chica obsesionada con su vecino, una mujer que acaba de quedarse viuda, dos desconocidos que comparten una cena, un matrimonio singular, una ex-presidiaria... las 18 historias que componen este libro sólo tienen un nexo en común: el amor, visto a través de historias muy diferentes entre sí que tratarán de demostrar que hay tantos tipos de sentimientos como personas dispuestas a dejarse llevar por ellos.

Blog: Historias de una gaviota 
Editorial Círculo Rojo






 De nuevo Cristina Caviedes lo ha hecho. Me ha vuelto a sorprender con los magníficos relatos que encontramos en Historias de una gaviota. Con una prosa sencilla y ligera, nos cuenta 17 historias que parecen tener, a simple vista, un rasgo común: el amor. Aunque luego en una lectura más profunda, nos encontramos que en muchos de estos relatos, el amor verdadero está ausente. O es sólo la presencia de sus rasgos más negativos lo que está presente: venganza, odio, humillación, alegría, dolor, ira... Y quizás esto sea ese relato número 18 que no aparece en el libro. Un relato que se queda en el aire, a la imaginación del lector...

Cada historia nos atrapará hasta el final. Porque exceptuando El Imbax, un relato fantástico, el resto de relatos abordan historias cercanas, historias que pueden estar sucediendo a tu alrededor, historias de las que hasta a veces te sientes protagonista. Y otro rasgo muy acertado es la sorpresa que Cristina siempre tiene guardada al final de cada relato. Crees saber en todo momento cómo a a terminar, pero en un momento determinado, la historia da un giro radical y el final es de lo más inesperado. Conseguir esto en tan pocas páginas y sin romper el ritmo de la historia es algo que tiene mucho mérito.

No voy a enumera ahora todos los relatos que componen este libro. Solo voy a citar los que ocupan puesto de medalla. 
Y la medalla de bronce la obtiene El dolor. Y es que esta historia duele mucho: maltrato, violencia... Es difícil quedarse indiferente leyendo estas páginas.
La medalla de plata va para La puta. Una historia sobrecogedora, pero que quizás se ha visto dañada por las numerosos comentarios positivos que había leído antes. No me ha cogido por sorpresa.
La medalla de oro va para El duelo. La he sentido tanto... Esos sentimientos confusos entre el amor, el desconcierto, la ira, la comprensión... Tiene que ser muy duro conocer la infidelidad de tu marido cuando aún estás velando su cadáver...

Luchando por las medallas se han quedado historias buenísimas como El diario, con la que me he reído mucho, o El Imbax, que me ha sorprendido mucho por atreverse Cristina con el género fantástico y manejarlo con soltura... Y me paro ya, que al final voy a enumerar todos los relatos. Porque todos tienen algo por lo que destacan. Porque Cristina convierte cada relato en una historia muy real. Consigue en pocas líneas hacernos ver a cada personaje, meternos en cada historia, disfrutar, sentir o sufrir con ellas... 

Si os gustan los libros de relatos Historias de una gaviota se convierte en una lectura imprescindible, y si aún no os habéis estrenado con este género, es una de las mejores opciones para hacerlo.


martes, 6 de septiembre de 2011

Jugando con fuego de Cristina Caviedes

Mi curiosidad por esta autora se despertó a raíz de la entrevista y posterior reseña que Jesús de La caverna literaria realizó en su blog. Luego han sido muchas las ocasiones en que he podido disfrutar de reseñas muy positivas de su obra, así que estaba deseando poder ponerme con alguno de sus libros. Y al final ha sido Jugando con fuego la obra elegida para estrenarme con Cristina Caviedes, obra que la propia autora, muy generosamente, ofreció en su blog (en formato pdf) tras el sorteo que realizó. De este modo, todos los que participamos en su sorteo, recibimos un gran premio. ¡¡¡Muchas gracias Cristina!!!

Y como acababa de tener una buena experiencia leyendo por ordenador, quise aprovechar el tirón y seguir leyendo. Así que rápidamente abrí Jugando con fuego y tengo que decir que me atrapó desde las primeras páginas. A pesar de que leer por el ordenador cansa, me encontré leyendo páginas y páginas casi sin darme cuenta. Y más que por cansancio, tenía que cerrar porque hay que hacer más cosas en esta vida. Pero hubiera sido capaz de leerme esta novela sin parar de lo enganchada que me tenía esta particular historia de amor de Claudia y David.

Con continuos saltos temporales que nos ayudan a conocer mejor a los distintos personajes de la trama, la novela gana en dinamismo, en frescura, en agilidad. Y el dominio que demuestra haciendo esto no hace pensar en ningún momento que ésta sea la primera novela de Cristina Caviedes. Si logró este resultado con su primera obra, qué no hará ahora, con más experiencia.

La trama gira en torno al triángulo amoroso formado por Claudia, David y Raúl. Pero hay otro elemento que juego un papel fundamental. Hasta podríamos decir que es el gran protagonista de la novela: la droga. Y es que, si David no hubiera entrado en en negocio de la droga, posiblemente nunca hubiera conocido a Claudia. Y si la hubiera conocido, su relación hubiera sido muy distinta. La actitud de David posiblemente hubiera sido otra, sin tantos altibajos, sin tantos cambios de humor que afectaban gravemente a su relación con Claudia. Y es que el comportamiento de David,  a veces, sólo puede justificarse porque estaba bajo los efectos de la droga. Si no, no se comprende.

Otro aspecto que me ha gustado bastante es el hecho de que sea una novela coral. Son muchos los personajes que aparecen en el libro y todos están bien desarrollados, adquiriendo mucho protagonismo en la obra. Iván es un personaje al que no podemos sino odiar, por Jorge una llega a sentir compasión, por Marco, nos pasa como con David, por momentos lo queremos y por momentos tenemos ganas de darle un buen tirón de orejas. Por Raúl sentimos lástima. Lástima porque sabemos que Claudia nunca llegará a quererlo como se merece. Porque su amor es para David y para nadie más. 

Y David, David es un personaje al que queremos y odiamos a partes iguales. Un personaje obligado a crecer cuando sus padres le rechazan. Obligado a buscarse la vida, crece rápidamente, tiene que madurar. Y se envuelve en una capa de seguridad que realmente no tiene. Porque lo cambiaría todo por un gesto de sus padres, porque en ningún momento siente seguridad del amor de Claudia... Pero le hace falta fingir esa seguridad en el mundo en que está metido, si no, estaría perdido.

Y a Claudia la vemos crecer. La vemos al principio de la novela, como una quinceañera más, en plena edad del pavo, que incluso busca la ayuda de las amigas para quitarse al pesado de turno... Y cuando conoce a David se ve obligada a crecer. Su amor por David implica sacrificios, y cuando en el amor te exigen sacrificios, una crece, madura, aprende y elige. 

Una historia dura. Todos sus personajes, como dice el título, juegan con fuego y se pueden quemar. Y con esa incertidumbre nos mantiene Cristina. Sabemos que alguien se quemará, pero ¿quién? La autora refleja fielmente ese mundo sórdido de la droga, con una buena ambientación y un dominio absoluto de la jerga de ese mundo. Todo parece natural. No hay nada que podamos decir que esté fuera de lugar.

El ritmo de la novela, como ya he dicho, es muy rápido. Aparte de los saltos temporales, los capítulos no son muy largos, por lo que lees capítulo tras capítulo sin darte cuenta. Y como quieres saber cómo termina la relación entre Claudia y David avanzas y avanzas hasta que el final del libro llega. Y el final te sorprende y te deja con ganas de saber más,  pero no sólo de los dos protagonistas principales, sino también del resto de personajes que han formado parte de esta gran novela. Cosa que es bastante fácil. Sólo hay que acudir al blog de la autora, Historias de una gaviota, y leer la continuación que Cristina está compartiendo con todos sus lectores. Porque la generosidad de Cristina Caviedes no tiene límites.