Tras acudir a rendir cuentas a sus semejantes en la Ciudad de las Nubes, se dispone a reanudar la búsqueda de la mágica prisión de Gorlian para recuperar aquello que dejó atrás al escapar.
Está decidida a hacer cualquier cosa para encontrarlo, incluso interrogar a la única persona que sabe dónde se oculta.
Llegar hasta ella no será fácil, pero Ahriel no estará sola esta vez..."
Tenía ganas de leer esta continuación de Alas de fuego, la primera novela que leí de Laura Gallego y que me gustó mucho. Pero nunca imaginé que esta novela pudiera gustarme incluso más. Una novela mucho más madura, mucho mejor escrita, con una historia perfectamente narrada a la que no le falta ni sobra nada.
La trama está dividida en dos. Por un lado tenemos a Ahriel, que luchará por volver a Gorliam ; por otro lado está Zor, un joven medio ángel que vive en Gorliam, y que junto a Mac el Loco y un engendro llamado Cosa, conseguirá escapar de ese cruel mundo. Todo el libro está narrado de este modo, alternando continuamente las historias, hasta que, al final, las dos historias se fusionan. Laura Gallego muestra gran dominio utilizando esta técnica narrativa. Sabe terminar cada capítulo con la dosis adecuada de suspense. Deja al lector con las ganas de saber qué va a suceder. Pero pasa a la otra historia, igual de atractiva, igual de dinámica, y te deja, al final, con la misma sensación, con las mismas ganas de saber qué va a pasar a continuación.
En Alas negras, Ahriel pierde protagonismo. Si en Alas de Fuego, ella era la principal protagonista, la víctima de la historia y su venganza es el eje que sostiene la novela, Alas negras es una novela más coral, con muchos más personajes, y todos con mucha importancia en el desarrollo de la trama.
Hemos dicho que son dos los hilos narrativos de este libro. Por un lado, tenemos a Ahriel, que se presenta ante el Consejo de Ángeles para solicitar permiso para abrir una de las puertas del infierno. Ahí está Marla, la única que puede decirle cómo volver a Gorliam. Y cuando parecía que la decisión del Consejo iba a ser negativa, el apoyo de Ubanaziel, uno de los ángeles más respetados e influyentes, hace que finalmente el Consejo apruebe la solicitud de Ahriel, con una única condición. Ubanaziel tiene que acompañarla. Él es el único ángel que ha estado en el infierno y ha logrado regresar.
Por otro lado, tenemos a Zor, quien, desde que murió el anciano que lo cuidaba, está desorientado y no sabe qué hacer. El anciano le dijo que fuera a hablar con la reina de la Ciénaga, pero él no está convencido de que eso sea lo que tenga que hacer. No comprende esta decisión del anciano hasta que, por cosas que escucha, va comprendiendo el por qué de esa extraña petición. Él es el hijo de la reina de la Ciénaga. Pero eso no le tranquiliza. La reina de la Ciénaga es conocida por ser una mujer cruel, violenta, egoísta y despota. Así que saber quién es su madre no es algo que le consuele mucho. En Gorliam conocerá a Cosa, un engendro que no se porta como el resto de los engendros. Sabe hablar un poco y su actitud es siempre amable con todo el mundo. Incluso ayuda al propio Zor a sobrevivir. Y también conocerá a Mac el Loco, quien será quien le inculque la idea de huír. Porque él ni siquiera sabía que estaba en una prisión. Desconocía la existencia de otro mundo aparte de Gorliam. Finalmente conseguirán escapar, y en el momento justo. Un poquito más tarde y la historia hubiera sido muy diferente.
Pero ahora toca retomar la historia de Ahriel y Ubanaziel. Logran entrar en el infierno y volver con Marla. Pero todo será una trampa. Una trampa para que las puertas del infierno se queden todas abiertas y así los demonios podrán invadir no sólo nuestro mundo, sino también la ciudad de los ángeles, la ciudad de Aleian.
La trama está dividida en dos. Por un lado tenemos a Ahriel, que luchará por volver a Gorliam ; por otro lado está Zor, un joven medio ángel que vive en Gorliam, y que junto a Mac el Loco y un engendro llamado Cosa, conseguirá escapar de ese cruel mundo. Todo el libro está narrado de este modo, alternando continuamente las historias, hasta que, al final, las dos historias se fusionan. Laura Gallego muestra gran dominio utilizando esta técnica narrativa. Sabe terminar cada capítulo con la dosis adecuada de suspense. Deja al lector con las ganas de saber qué va a suceder. Pero pasa a la otra historia, igual de atractiva, igual de dinámica, y te deja, al final, con la misma sensación, con las mismas ganas de saber qué va a pasar a continuación.
En Alas negras, Ahriel pierde protagonismo. Si en Alas de Fuego, ella era la principal protagonista, la víctima de la historia y su venganza es el eje que sostiene la novela, Alas negras es una novela más coral, con muchos más personajes, y todos con mucha importancia en el desarrollo de la trama.
Hemos dicho que son dos los hilos narrativos de este libro. Por un lado, tenemos a Ahriel, que se presenta ante el Consejo de Ángeles para solicitar permiso para abrir una de las puertas del infierno. Ahí está Marla, la única que puede decirle cómo volver a Gorliam. Y cuando parecía que la decisión del Consejo iba a ser negativa, el apoyo de Ubanaziel, uno de los ángeles más respetados e influyentes, hace que finalmente el Consejo apruebe la solicitud de Ahriel, con una única condición. Ubanaziel tiene que acompañarla. Él es el único ángel que ha estado en el infierno y ha logrado regresar.
Por otro lado, tenemos a Zor, quien, desde que murió el anciano que lo cuidaba, está desorientado y no sabe qué hacer. El anciano le dijo que fuera a hablar con la reina de la Ciénaga, pero él no está convencido de que eso sea lo que tenga que hacer. No comprende esta decisión del anciano hasta que, por cosas que escucha, va comprendiendo el por qué de esa extraña petición. Él es el hijo de la reina de la Ciénaga. Pero eso no le tranquiliza. La reina de la Ciénaga es conocida por ser una mujer cruel, violenta, egoísta y despota. Así que saber quién es su madre no es algo que le consuele mucho. En Gorliam conocerá a Cosa, un engendro que no se porta como el resto de los engendros. Sabe hablar un poco y su actitud es siempre amable con todo el mundo. Incluso ayuda al propio Zor a sobrevivir. Y también conocerá a Mac el Loco, quien será quien le inculque la idea de huír. Porque él ni siquiera sabía que estaba en una prisión. Desconocía la existencia de otro mundo aparte de Gorliam. Finalmente conseguirán escapar, y en el momento justo. Un poquito más tarde y la historia hubiera sido muy diferente.
Pero ahora toca retomar la historia de Ahriel y Ubanaziel. Logran entrar en el infierno y volver con Marla. Pero todo será una trampa. Una trampa para que las puertas del infierno se queden todas abiertas y así los demonios podrán invadir no sólo nuestro mundo, sino también la ciudad de los ángeles, la ciudad de Aleian.
Ambas historias van alternándose hasta llegar a fusionarse en un épico final. El gran mérito de Laura Gallego está en saber mantener la tensión, el dramatismo a pesar de saber cuál va a ser el final. Se puede decir que sabemos qué va a pasar. Lo que no sabemos es cómo va a pasar. Y hasta llegar hasta ese final tal deseado, la autora nos lo va a hacer pasar muy mal.
