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viernes, 23 de agosto de 2013

El tiempo que querría de Fabio Volo

Lorenzo no sabe amar, o simplemente jamás ha sabido demostrarlo. Ahora, a los treinta y siete años, tiene ante sí dos amores difíciles de su pasado, que debe reconquistar, que debe reconstruir. Dos llamadas de teléfono, dos noticias inesperadas le obligan a emprender un viaje a los recuerdos, a su trayectoria personal y a esos sentimientos, los más auténticos, que siempre ha guardado en lo más hondo.
Una historia sobre esos instantes que definen nuestra vida, y esas pequeñas lecciones que no deberíamos dejar escapar. Porque siempre se está a tiempo de comprender, perdonar, luchar, sentir, agradecer y amar.




Emotivo es este libro. Sólo con el pequeño prólogo que inicia el libro, el autor es capaz de emocionarnos, de hacernos sentir un pequeño pellizquito en el corazón.

El gran protagonista de esta novela es Lorenzo, un personaje al que le cuesta no amar, sino transmitir sus sentimientos. Tiene miedo. Miedo de las responsabilidades que implica el amor, miedo de no estar a la altura, miedo al fracaso, miedo a cometer los mismos errores que cometió su padre... Aunque con el tiempo se dará cuenta de que, a pesar de todo, al final se está pareciendo.

"Amo a mi padre. Lo amo con toda el alma. Amo a este hombre que nunca sabía mi edad cuando yo era niño.
Amo a este hombre que todavía hoy sigue siendo incapaz de abrazarme, que todavía es incapaz de decirme: "Te quiero".
En eso somos iguales. He aprendido de él. Yo tampoco soy capaz de hacerlo. "

Conocemos a Lorenzo cuando tiene que enfrentarse a dos posibles pérdidas en su vida. Por un lado la pérdida de su padre, a causa de una enfermedad. Por otro, la perdida de "ella", de la mujer de la que sigue enamorado, a pesar de haberse separado hace ya dos años. Y es la noticia inminente de su boda lo que provoca en él la sensación de que la está perdiendo, ya definitivamente. 

Y para comprender esa situación actual de Lorenzo, iremos atrás, a su pasado. Y de forma paralela veremos cómo fue la relación con sus padres, desde que era niño, y cómo fue la relación con ella.  Y como siempre que hay dos historias paralelas, una le gana a la otra. Y en este caso nos quedamos con el Lorenzo niño. Un niño que pertenece a una familia pobre, que a duras penas consigue llegar a fin de mes. Su padre tiene un bar, pero las cosas no van bien. Y siempre está trabajando. Y cuando no lo está, está pensando en cómo pagar todas las deudas que tiene. Nunca tiene tiempo para ese hijo que día tras día le está esperando, para ese hijo que busca todos los días una mirada de apoyo, de cariño. Pero los días pasarán y ese momento no llega. Y llegará el día que ese niño ya no espere nada...

"Entre él y yo comenzaron a faltar temas, luego las frases, después las palabras y al final también las explicaciones, las aclaraciones. "

Y Lorenzo crece y se convierte en un joven desconfiado y descontento. Porque ve su futuro atado al bar. Porque no ve otra salida que convertirse en otra persona como su padre. Además, por su condición social se enfrenta también a la marginación. No es aceptado en muchos círculos, no es aceptado en muchas familias. Y esto le condicionará para siempre. El único refugio lo encontrará en la lectura, gracias a un vecino que le descubre el placer que hay en ella. Nos ofrece aquí Volo uno de los pasajes más bellos de todo el libro.

- ¿Leer me haría feliz? No lo creo, los problemas de la vida no los arreglo leyendo, sino trabajando.
- Tienes razón; sin embargo, muchas veces la felicidad y la infelicidad son fruto de las armas que uno posee para enfrentarse a las cosas.
- Sí, pero mis problemas son prácticos, no de coco.
- Pero a veces los resuelves con el coco. No quiero insistir, de todas formas tienes que saber que leer pone en movimiento todo tu interior: la fantasía, las emociones, los sentimientos. Es una apertura de los sentidos hacia el mundo, es un ver y reconocer cosas que te pertenecen y que no si no lees, corres el riesgo de perderte. Nos ayuda a descubrir el alma de las cosas...
La historia con ella, como he dicho, no tiene el mismo enganche. Su relación es una consecuencia de lo que la vida le ha enseñado. La ama, pero tiene miedo. Es incapaz de entregarse por completo, de confíar en la relación. Y cuando llega el momento de tomar una importante decisión, se comporta como un cobarde. Y será sólo con el anuncio de su boda cuando asimile realmente que la está perdiendo. Que si no hace algo por recuperarla, la perderá para siempre. Dejará a un lado sus miedos, se sentirá preparado y luchará por recuperar su amor. Tendremos que llegar a la última página para descubrir si lo logra. También descubriremos algo más de ella.
 
Una bonita historia contada de una forma muy sencilla, muy ligera, directa, sin rodeos. Nos atrapa Fabio Volo con su manera de contar, de narrar. Y demuestra tener una facilidad inmensa para plasmar emociones, sentimientos... Es toda una delicia leerle. 


viernes, 22 de junio de 2012

La primera luz de la mañana de Fabio Volo


Un día, de un modo natural, todo cambió. Y nada volvió a ser como antes(...) Todo el mundo de certezas y seguridades de Elena queda barrido y aniquilado cuando permite, por primera vez, que el deseo y la pasión irrumpan en su vida con una fuerza que jamás habría imaginado. Es un salto a lo prohibido que la obliga a replantearse su matrimonio y ese futuro tan ordenado y rutinario que sin querer se ha construido para complacer a todos menos a sí misma. Quizá merezca algo más. Quizá también ella tenga derecho a la felicidad. Basta con encontrar el valor para probar, para lanzarse sin miedo a equivocarse...«Durante años estuve esperando que mi vida cambiase, pero ahora sé que era ella la que esperaba que cambiase yo.




La protagonista de esta historia es Elena, absolutamente. Conocemos su historia a través de su diario. Conocemos la mujer que fue. Pero también percibimos la mujer que es ahora a través de comentarios que la propia Elena intercala entre las páginas de ese diario. Parece como si ella estuviera leyendo ese diario junto a nosotros y de vez en cuando nos contara qué opinaba de esa Elena que había dejado atrás. Una Elena que no se sentía feliz. Con un matrimonio que no le había traído la felicidad que ella esperaba. Un matrimonio al que le faltaba la pasión, al que le faltaba chispa. Un matrimonio que desde el principio se convirtió en una mera rutina, en una mera costumbre. El silencio llenaba la vida de Elena y Paolo, su marido. Faltaban las palabras, faltaban las miradas cómplices, faltaban los momentos de pasión que dan vida  a la vida. Así transcurría la vida de Elena, sin que pasara nada, sin que nada rompiera la monotonía de su vida, apagada, triste... Así es normal que en sus sueños, ella quisiera escapar de esa vida que nada le ofrecía. En sus sueños, porque en la vida real ella no es valiente. Parece tener miedo a vivir. Necesita tenerlo todo planificado, saber en todo momento lo que va a venir después. Aunque eso signifique la ausencia total de emoción en su vida.

Y así vive hasta que aparece alguien quien le hace comprender que aún puede ser feliz, que aún tiene mucha vida. Que le hace comprender que tiene que aprender a tomar las riendas de su vida, que tiene que aprender a tomar decisiones, aunque a veces sean equivocadas... Porque así es la vida. Porque siempre es mejor atreverse a hacer algo que queremos, que vivir lamentándose por no haberlo hecho. 

Pero esta novela tiene un "pero", al menos para mí. Y un "pero" que le perjudica mucho. Y es que ese despertar a la vida de Elena parece producirse  sólo a través del sexo. Y son muchas las escenas. Y a veces muy largas y explícitas. No deja nada a la imaginación del lector. Se recrea hasta en el más mínimo detalle, llegando a cansar tanta minuciosidad.  Ese alguien que aparece y le devuelve a la vida, del que no sabemos siquiera su nombre (¡qué importa!), parece estar ahí sólo para darle placer. Y a ella no le importa ni engañar a su marido. Parece vivir sólo para el sexo,  pero únicamente para el sexo que este personaje le descubre. No ve nada más allá de él. Porque cuando está en casa, junto a su marido, no soporta ni el más mínimo roce... Y aquí es donde el personaje empieza a fallar. Porque parece que ese despertar no es tal. Parece vivir sólo para el sexo, sólo para su amante. Sale de la vida rutinaria que le ofrece su marido para entrar en otra que sólo le proporciona placer sexual. Nada más. Y nada menos...

Pero los sentimientos empiezan a aparecer.  Y es cuando esta relación empieza a peligrar. Porque sólo había una cosa prohibida en esta relación: el amor. Así que cuando éste aparece... Mejor no cuento más, que me parece que ya he contado demasiado. Así que si quereis saber si ella ha aprendido la lección, ¡a leer el libro! Sólo voy a decir una cosa del desenlace. Que no me ha gustado. Es precipitado y poco consistente. Y no me deja finalmente con una buena imagen de nuestra protagonista. 

En definitiva, una lectura fácil y rápida, que sorprende por la capacidad que el autor muestra a la hora de plasmar los sentimientos y emociones de una mujer. Pero las continuas y explícitas escenas sexuales y ese fallido desenlace a mi gusto, hacen que esta historia, al final, pierda mucha fuerza.