La fascinante historia de un compositor que intenta recuperar la inspiración en una casa en la costa de Irlanda.
Todo parece perfecto..., hasta que llega la noche de la gran tormenta.
Un compositor que ha perdido la inspiración. Una casa aislada en una playa irlandesa. Una noche de tormenta que puede cambiarlo todo.
Peter Harper es un prestigioso compositor de bandas sonoras que, tras un traumático divorcio, se refugia en un rincón perdido de la costa de Irlanda para recuperar la inspiración. La casa de Tremore Beach, aislada en una enorme y solitaria playa, parece el lugar indicado para lograrlo.
No va a ser de mis novelas favoritas del autor, pero se deja leer bastante bien, pese a que tiene partes algo lentas, sobre todo al principio. Y pese a que no he terminado de empatizar con los personajes. Me han resultado algo planos y ha habido momentos en que no me han resultado muy creíbles.
La ambientación sí ha estado muy bien. Ese pequeño pueblo en el que se desarrolla la historia, en el que todos parecen conocerse, en el que todos parecen guardar secretos... Ese clima, tormentoso casi siempre, y que siempre va a acompañar a los momentos de mayor tensión de la novela. Todo esto hace que la atmósfera de la novela esté muy conseguida. Que la tensión vaya en aumento a medida que avanzas en la historia.
En cuanto a la trama, tiene muchos tópicos, pero están bien llevados. El autor demuestra que sabe contar una historia y el cometido de entretener lo cumple a la perfección.
La asistentaTodos los días friego la preciosa casa de los Winchester de arriba abajo. Recojo a su hija del colegio y preparo deliciosas comidas para toda la familia antes de subir a cenar sola en mi minúscula habitación del piso superior.Intento no prestar atención a Nina cuando lo ensucia todo simplemente para ver cómo lo limpio. A las extrañas mentiras que cuenta sobre su propia hija. A su marido, que cada día parece más abatido. Pero cuando miro a Andrew a los ojos, castaños, encantadores y llenos de dolor, no me resulta difícil imaginar cómo sería vivir en la piel de Nina. El gran vestidor, el coche de lujo, el esposo perfecto.
Hasta que un día no me resisto a probarme uno de sus maravillosos vestidos blancos. Solo quiero saber que se siente. Pero ella pronto lo descubre, y cuando me doy cuenta de que la puerta de mi habitación solo se cierra por fuera ya es demasiado tarde.
Mi primera decepción del año. Lo comencé con ganas. Pensaba que me iba a encontrar un thriller adictivo y lo que me he encontrado es una película de las que echan las tardes del domingo y con las que se duerme tan bien.
No he encontrado nada original en esta novela. Todo se hace previsible desde el principio. Ese giro que todas estas novelas suelen tener cuando se acerca el desenlace te lo ves venir desde que la protagonista pisa por vez primera la casa en la que va a trabajar. Los personajes me han resultado planos y poco creíbles, lo que hacía que en muchas ocasiones incluso llegara a enfadarme con ellos.
Lo positivo, que se lee ligerito. No pierdes mucho tiempo en su lectura. Eso sí, se me han quitado las ganas de leer las siguientes novelas...

