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viernes, 17 de agosto de 2012

La probabilidad estadística del amor a primera vista de Jennifer E. Smith

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No tenía puestas muchas expectativas en este libro. Es de esos que una tiene en la estantería para descansar de tochos, para relajarse y dejarte llevar sin más quebraderos de cabeza, que siempre viene bien. Pero me he encontrado con una historia tan dulce, tan romántica, tan fresca, que he disfrutado de esta novela mucho más de lo que esperaba.

Me he dejado llevar completamente por esta bonita historia de amor y por los dos personajes protagonistas de esta novela, que son encantadores y tan, tan reales, tan humanos, que llegas a creerte y meterte de lleno en esta historia. Y aunque su final es predecible, estás deseando llegar a él para ver cómo acaba esta tierna historia. 

Una historia de oportunidades, de casualidades, de como un solo minuto puede cambiar el giro de toda una vida. Hadley pierde el avión que la llevará a Londrés por sólo cuatro minutos (sí, fue puntualísimo este avión). Así que le tocará esperar. Y en esta espera conocerá a Oliver, un chico joven inglés que le ayudará con la maleta. Y la casualidad querrá también que sea su compañero de asiento en el avión. Y ambos conectarán. Entre ambos surgirá una química especial, nada forzada, que llevará a Hadley a contarle a Oliver todos sus miedos, todos sus problemas, el motivo de su viaje a Londres... Un viaje que realmente no quería hacer. No le hace ninguna ilusión ser la madrina en la segunda boda de su padre... Ella aún no comprende por qué su padre rompió con su madre, por qué destrozó su familia... Ni siquiera conoce a la mujer con la que se va a casar, y no es amor precisamente lo que siente por ella.

Y Oliver también le contará algunos de sus problemas, pero si en otros temas él es absolutamente locuaz y tiene respuesta para todo, en el momento en que tiene que hablar de él, de su familia, se muestra más parco en palabras, más reacio a hablar. Así que, aunque imaginamos algo, los motivos de su viaje no son tan evidentes. Pero en cuanto el tema de conversación es otro, Oliver vuelve a hacer despliegue de toda la ironía y el humor que le han caracterizado en todo momento.

Y así empieza esta historia de amor. Es sencilla. Es ligera. No hay más, pero mientras iba viendo como estos dos jóvenes se enamoran, pensaba que no quería que el avión llegara a su destino. No quería ver a esta pareja separarse. Me lo estaba pasando tan bien siendo un poco cotilla observando a esta pareja enamorarse... Pero el avión llega. Y ellos se separan.

Y Hadley, con el tiempo justo, asistirá a la boda de su padre. Y le dará tiempo ir hasta a un funeral... Y entre idas y venidas de la boda, veremos a Hadley cambiar. Porque este viaje le habrá servido para madurar y para comprender que no puede reprocharle nada a su padre. Que ni siquiera tiene motivos para odiar a su futura mujer. Porque comprenderá que nadie es capaz de controlar los sentimientos. Que su padre no quiso destrozar su familia. Simplemente pasó... Porque los sentimientos a veces acaban, a veces surgen, en los lugares y en los momentos más inesperados... Y es lo que Hadley termina comprendiendo. 

Una novela sin ninguna pretensión, sencilla, ligera, tierna, emotiva. Ideal para aquellos momentos en los que apetece leer historias que te dejen buenas sensaciones.