Veinte años más tarde, el abuelo de Jens, Gerlof Davidsson, viejo marinero jubilado en Öland, recibe un paquete que contiene una pista del niño. El abuelo llama a su hija y madre del pequeño, Julia, que vive sumida en el dolor desde la pérdida de Jens. Julia regresa a la isla dispuesta a averiguar qué pasó con su hijo. Durante la investigación, oye hablar de Nils Kant, un siniestro y temido delincuente de Öland que supuestamente murió pero que algunos juran haber visto en el alvar al caer la noche. Poco a poco, lo que parece una idílica isla comienza a revelarse como un lugar misterioso y desapacible… y Julia se encuentra sumergida en una desaparición sin resolver que despertará los fantasmas del pasado e incomodará a muchos.
La hora de las sombras nos transporta a un lugar remoto poblado de leyendas y mitos suecos, un inquietante paraíso veraniego al que lectores de todo el mundo ya han viajado a través de estas páginas.
Primera novela publicada de Johan Theorin. Forma parte de la serie El cuarteto de Öland, compuesta por cuatro títulos ambientados en esta isla en las cuatro estaciones del año."
La hora de las sombras nos transporta a un lugar remoto poblado de leyendas y mitos suecos, un inquietante paraíso veraniego al que lectores de todo el mundo ya han viajado a través de estas páginas.
Primera novela publicada de Johan Theorin. Forma parte de la serie El cuarteto de Öland, compuesta por cuatro títulos ambientados en esta isla en las cuatro estaciones del año."
La hora de las sombras es el primer libro escrito por Johan Theorin. Forma parte de la serie El cuarteto de Öland, compuesta por cuatro títulos ambientados en esta isla en las cuatro estaciones del año. Con su primera novela, Theorin nos presenta la isla de Öland en otoño.
Ya el principio es bastante sugerente y simbólico, pues nos presenta dos elementos fundamentales a lo largo de todo el libro: las sandalias y la niebla.
"El muro de grandes piedras redondas cubiertas de liquen blanco grisáceo era tan alto como el niño. Sólo alcanzaba a mirar por encima si se ponía de puntillas sobre sus sandalias. Al otro lado, todo era gris y neblinoso. El niño podía encontrarse en el fin del mundo, pero él sabía que era al revés: el mundo comenzaba al otro lado del muro..."
Con una prosa serena, tranquila, pausada, el autor logra envolverte y atraparte en una historia de personajes de carne y hueso.
"Sólo creo que es mejor contar las historias a su ritmo. Antes la gente se tomaba tiempo para narrar historias, ahora todo tiene que ser deprisa y corriendo".
No nos encontramos con jóvenes detectives capaces de grandes proezas físicas. No nos encontramos con personajes con una inteligencia desbordante y con prodigiosa memoria fotográfica. Son personajes reales, que han sufrido un duro golpe y que, pese a que los años han pasado, aún no han logrado superarlo.
Julia es el personaje con el que más he simpatizado. También es el personaje que más evoluciona y cambia a lo largo de la novela. Al principio, se presenta como una mujer hundida, que está de baja por sus problemas psicológicos y que sólo sabe recurrir a la bebida para ahuyentar sus problemas. A la bebida y a la lectura de novela rosa. Pero a medida que la investigación avanza, los cambios en su personalidad se hacen evidentes. Empieza a querer coger las riendas de su vida y empieza a asumir la desaparición de su hijo, sin necesidad de recurrir al vaso de vino.
"Muchas historias no tienen un final feliz... Lo más importante es que terminen."
Entrañable es el personaje de Gerlof, el padre de Julia. Ronda ya los 80 años y padece una extraña enfermedad que le hace sentir, a intérvalos, fuertes dolores en sus extremidades. Desde la desaparición de su nieto, carga con un fuerte sentimiento de culpa, ya que ese día Jens estaba con él. Por esta razón es quien tiene más interés en descubrir qué pasó realmente ese fatídico día. Y cuando recibe por correo una sandalia que pudo ser de Jens, ve motivo suficiente para llamar a su hija e iniciar una investigación que le conduzca, por fin, a la verdad de lo que sucedió. Además, no sólo quiere saber qué ocurrió, sino que quiere ayudar a su hija y reanudar así una relación que, desde la muerte de Jens, está en punto muerto. Julia le culpa de la muerte de su hijo y le hiere del modo más cruel que puede: no llamándole en ningún momento "papá", sólo Gerlof.
El otro gran personaje es Nils Kant, el principal sospechoso en la desaparición de Jens, a pesar de que supuestamente, estaba muerto en aquellos años. Protagoniza las escenas más violentas de toda la novela y desde el primer momento parece estar implicado en la desaparición de Jens.
Magistral es la forma en que Theorin nos ha presentado Öland. Sin arduas descripciones, logra que nos imaginemos sus paisajes, ese lapiaz tan importante para la trama, sus casas, su gente... Con pocas palabras sabe hacernos sentir la soledad en la isla, la angustia de personajes como Gerlof o Julia, el frío,.... y la niebla. Esa niebla que se va extendiendo lenta pero amenazadoramente.
El modo en que está contado la historia hace que te leas el libro bastante rápido. Son capítulos cortos y Theorin va intercalando capítulos en los que Nils Kant es el protagonista con otros en los que los protagonistas son Julia y Gerlof. Cuando Nils Kant es el personaje principal, nos vamos al pasado y el autor nos descubre a un Nils niño, pero ya con una maldad bastante difícil de superar. A partir de ahí va avanzando en su historia hasta llegar al día en que se encuentra con Jens en el lapiaz. Por otro lado, observamos la investigación realizada por Julia y, sobre todo, por Gerlof. Los capítulos son cortos pero intensos, y sabe terminarlos tan bien y con la dosis de intriga adecuada para mantenerte sentada en el sillón leyendo página tras página.
«La hora de las sombras» es el localismo con el que antiguamente se referían al crepúsculo en Öland y Småland. «Sentarse a la hora de las sombras» significa sentarse a contar historias al caer la noche.
Foto:http://www.bibliofiloenmascarado.com/wp-content/uploads/2011/01/064.jpg