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viernes, 2 de diciembre de 2011

El sabor de las pepitas de manzana de Katharina Hagena





Absolutamente deliciosa esta primera novela de Katharina Hagena. Una novela en la que la memoria y el olvido tienen un papel fundamental:


"Tal vez la gente mayor no olvidara absolutamente nada, sino que se negaba a recordar cosas. A partir de cierta cantidad de recuerdos, cualquiera debía de acabar sintiéndose harto. El olvido, por tanto, no es más que una forma de recuerdo. Si uno no olvidara nada, tampoco podría recordar nada. El olvido es un océano en el que flotan las islas de la memoria y, dentro de ese océano, hay corrientes, remolinos y profundidades insondables. A veces emergen bancos de arena que se se incorporan a las islas; otras, simplemente desaparecen. El cerebro tenía sus mareas, pero, en el caso de Bertha, un diluvio había arrasado las islas. ¿Yacía su vida en algún lugar en el fondo del océano?"

Pero también tienen sitio en esta novela temas tan recurrentes como el amor, la pasión, los celos, la familia... No le falta de nada. Pero el principal acierto de esta novela, aparte de su fantástica ambientación, son sus personajes, sobre todo, los femeninos. Son muy reales, muy cercanos, muy humanos. 

 Y en todas las historias que esta novela narra, la prosa de Hagena sabe trasmitir todas las emociones y sentimientos que cada escena pide. Ternura nos hace sentir Bertha, la abuela de Iris, quien pasa los últimos años de su infancia sumida en el olvido. Y es que perdió la memoria tras caerse de un manzano, y ya no volvió a recuperarla.
Christa, la madre de Iris, es quizás el personaje que menos sentimientos despierta. La vida pareció favorecerle. Se enamoró pronto. Se casó pronto. Y pronto abandonó el lugar en el que nació para marcharse con su marido al sur del país, distánciándose de la familia, y sobre todo, de su madre. Este gesto no fue muy del agrado de sus hermanas.
Inga, la más bella de las tres hermanas, fotógrafa profesional, ha viajado por todo el mundo. Parece ser feliz con la vida que lleva. Pero a medida que avanzamos en el relato descubriremos un secreto de su pasado que nos hace pensar que quizás no lo es tanto.
Harriet es la menor de las tres hermanas. Tuvo una época en su juventud un tanto hippie. Y fruto de esos años fue su hija Rose Marie. Una hija que nunca llegó a conocer a su padre...
Y he dejado para el final de esta lista de personajes a Iris, la hija de Christa, la nieta de Bertha... Ella es la narradora de esta historia. Es un personaje muy indeciso, muy inseguro. Y es al único personaje que vemos realmente evolucionar. Seremos testigos directos de sus sentimientos, de sus emociones, de sus miedos... La veremos enamorarse, cometiendo todas las tonterías que se cometen en esos primeros días de tonteo. Y finalmente nos alegraremos con ella y por ella, porque al final tendrá que tomar una decisión. Y parece que tomó la decisión más acertada.
La novela se inicia con el testamento de Bertha, quien ha legado su casa a la su nieta Iris, en vez de a su hija. Quizás motivado por el alejamiento de ésta de la familia. Veremos a Iris andar por la casa, por sus habitaciones, por el jardín... Y veremos los recuerdos que cada uno de estos espacios despiertan en ella. Retazos de su pasado, retazos de su pasado familiar... Retazos que esconden un secreto que al final será desvelado. Y recuerdos que también serán despertados por conversaciones con otras personas. Recuerdos que nos llevarán a muchas preguntas. ¿Hubo alguien más aparte de su marido en la vida de Bertha? ¿Por qué  Inga nunca llegó a casarse? ¿Y Harriet? ¿Qué sucedió realmente aquella noche en la que la hija de Harriet perdíó la vida?
Todas estas preguntas irán siendo contestadas a lo largo del libro. Y conocer todas las respuestas hará que no quieras apartar tus ojos de este libro. Y eso a pesar de que el libro es lento, pausado, sereno. Sobre todo al principio. Las descripciones abundan en el libro. Descripciones detalladas y cuidadas, que no entorpecen para nada la lectura de un libro que he disfrutado enormemente.

"Quien olvida el tiempo deja de envejecer. El olvido triunfa sobre el tiempo, enemigo de la memoria. Porque el tiempo, a fin de cuentas, solo cura todas las heridas si se alia con el olvido"

Podéis leer el resto de reseñas aquí: