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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Hoy toca minireseñas

 

Un granito de mostaza

Laila Ibrahim

Traducción de David León

Amazon, 2018

La continuación de la exitosa novela La flor del azafrán amarillo.

Tras haberse criado en un hogar privilegiado de Virginia, Lisbeth abandona a su familia, contraria al abolicionismo. Dieciocho años después y finalizada la Guerra de Secesión, la joven vuelve con los suyos para visitar a su padre enfermo. Allí se encontrará con su antigua y queridísima aya negra, Mattie, y su hija Jordan, nacida en esclavitud. Ellas también huyeron y han regresado al Sur para salvar a la única pariente que les queda allí, oprimida y consagrada a un trabajo extenuante.

Para Lisbeth es momento de reconciliación; para Jordan y Mattie, de liberación. Pronto se toparán con una cruel realidad, en la que perviven el racismo y la injusticia, auspiciados por el resentimiento de los terratenientes blancos. Las tres mujeres se verán obligadas a reunir el valor suficiente para liberar a sus familias —y a ellas mismas— del pasado. Así descubrirán que se hallan unidas por un vínculo más poderoso que la amistad.

 Me gustó bastante La flor del azafrán amarillo  y he vuelto a disfrutar mucho con esta novela. Perfectamente ambientada, la autora logra llevarnos a esos años posteriores a la Guerra de Secesión, años en los que los perdedores aún no asimilaban la derrota y no querían perder los derechos que creían que aún les pertenecía. Se negaban a aceptar que los esclavos eran personas libres y seguían tratándolos como esclavos. Y también nos muestra como muchos de estos esclavos no sabían qué hacer con la libertad ganada, porque no sabían hacer otra cosa, porque no habían conocido otra vida. 

Me ha gustado reencontrarme con los personajes de la anterior novela y me ha gustado conocer a muchos de los nuevos. Resulta fácil cogerles cariño. Como resulta fácil odiar a los malos malísimos de esta historia. Quizás el único pero que puede ponerle a esta novela son las "casualidades" un poquito forzadas. Por lo demás, una novela muy entretenida que se lee en un suspiro, con la que se sufre y con la que también sonríes. 

 

El año de Saeko
 
Kyoichi Katayama
 
Traducción por Lourdes Porta
 
Alfaguara, 2011
 
Una nueva historia de amor para los que se emocionaron con Un grito de amor desde el centro del mundo. Shun’ichi y Saeko son un matrimonio feliz. Él es un oficinista y ella se dedica a cuidar de la casa, a preparar viandas con un toque artístico y a reponer la mercadería de tres máquinas expendedoras. Pero el equilibrio y la frágil tranquilidad cotidiana se resquebrajan cuando Saeko decide ayudar a su hermana a cumplir su deseo de ser madre.
 
 Llevaba años este libro en la estantería esperando a ser leído y por fin le llegó su momento. Y me ha convencido este autor. La verdad es que es un libro en el que parece no pasar nada, pero pasa mucho. Un libro en el que vamos conociendo a sus dos protagonistas, a través de su día a día. No hay nada excepcional en ellos. Sus días siempre son iguales, con las mismas rutinas que no quieren romper. Pero todo cambia cuando Saeko decide ayudar a su hermana. Y este romper con la rutina trastoca totalmente a Shun’ichi y Saeko y les hace, sobre todo a Shun’ich, plantearse su vida hasta ese momento. Y recordar cómo se conocieron, cómo se enamoraron, cada paso que dieron...Hay muchas reflexiones y en ellas se aprecia la gran diferencia que existe con el mundo occidental. 
 
 
Dime quién soy
Julia Navarro
Plaza & Janés, 2010

Un periodista recibe la propuesta de investigar la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, una mujer de la que sólo sabe que huyó abandonando a su marido y a su hijo poco antes de que estallara la guerra civil española. Para rescatarla del olvido deberá reconstruir su historia desde los cimientos encajando, una a una, todas las piezas del inmenso y extraordinario puzle de su vida.

Marcada por cuatro hombres que la cambiarán para siempre -el empresario Santiago Carranza, el revolucionario francés Pierre Comte, el periodista estadounidense Albert James y el médico militar vinculado al nazismo Max von Schumann-, la historia de Amelia es la de una antiheroína presa de sus propias contradicciones que cometerá errores que no terminará nunca de pagar y que acabará sufriendo, en carne propia, el azote despiadado tanto del nazismo como de la dictadura soviética.

De la autora leí hace años La hermandad de la Sábana Santa y no me convenció mucho. Así que he tardado en animarme con ella otra vez. Y tengo que admitir que lo me ha hecho decidirme por este libro ha sido la serie de televisión, que no pinta mal. Así que antes de verla, he querido leerla. Y esta vez sí que me ha convencido. 

Indudablemente, la gran protagonista de la novela es Amelia Garayoa, una mujer valiente, decidida, que va creciendo a medida que avanza en la novela.  Un personaje que al principio nos puede caer un poco mal, porque la vemos como la típica chica mimada y consentida que cree que la vida gira sólo en torno suya. Pero pronto va a aprender que esto no es así. Y lo va a aprender a un precio muy alto. Su vida va a estar marcada por los hombres que se crucen en su camino. Y no va a ser una vida fácil. A través de ella conoceremos muchos de los acontecimientos importantes del siglo XX, porque ella los va a vivir y de forma muy directa. Los años de la república, de la guerra civil, de la posguerra, la Segunda Guerra Mundial, la Rusia de Stalin, la Guerra fría... 

No hay momentos para el aburrimiento en esta novela. Te mantiene en tensión en todo momento, porque si Amelia comete errores en su vida, lo va a pagar muy caro. Porque son muchas las desgracias que le va a tocar vivir, mucho lo que va a sufrir, tanto física como psicológicamente. 

Y tengo que reconocer, además, que, aunque el final lo veía venir, no por eso dejó de emocionarme y me puso un nudo en la garganta. Volveré a repetir con la autora.



jueves, 14 de diciembre de 2017

La flor del azafrán amarillo de Laila Ibrahim

La flor del azafrán amarillo
Laila Ibrahim
Trad: David León
En Amazon
«Mattie nunca fue del todo mía en realidad, y la conciencia de este hecho tenía que haberme colmado con la misma prontitud y certeza que la leche de sus senos. Pese a ser “posesión” de mi familia, pese a hallarse en el centro mismo de mi universo, sus afectos más profundos habitaban en otra parte. Por eso el consuelo de tenerla iba de la mano del miedo a perderla un día. La que sigue es nuestra historia»
En el instante de nacer, Lisbeth se ve apartada de su madre y queda a cargo de Mattie, una esclava a la que han separado de su propio hijo para que ejerza de ama de leche. Comienza así una relación intensa que conformará la vida de ambas durante décadas. Es Mattie, y no su familia, quien le enseña a disfrutar de las pequeñas cosas, quien le abre los ojos ante la injustica de la esclavitud, quien le enseña a amar incondicionalmente.
Pero ¿es posible que dos mujeres de origen tan dispar compartan semejante vínculo sin consecuencias? Este relato conmovedor de amor improbable sigue el viaje emprendido por cada una de ellas en busca de su propia libertad.

El gran acierto de esta novela es que la autora, con delicada sencillez, es capaz de trasladarnos a EEUU, en los tiempos de la esclavitud. Y lo hace de tal manera que parece fácil, pero no lo es. Y lo hace sin abusar del dramatismo, sin buscar la lágrima fácil, lo que se agradece mucho. Sí, es una novela emotiva, pero la autora sabe poner el freno en los momentos adecuados para no convertirlo en una tragedia.

Otro de sus grandes aciertos son sus dos personajes principales, Mattie y Lisbeth. Dos personajes entrañables a los que fácilmente cogemos cariño. Y es que su historia es muy especial. Mucho más que una simple amistad hay entre ellas. Mattie es para Lisbeth como su segunda madre... O la primera. Porque es ella quien prácticamente la ha criado, quien la ha cuidado cuando estaba enferma, la que se preocupaba cuando estaba triste, la que estaba a su lado cuando sentía miedo... Eran sus brazos los que la acogían, no los de su madre. 

Perfecta es la ambientación de la novela. Tanto el mundo de Lisbeth como el de Mattie están perfectamente dibujados. Ese mundo encorsetado de Lisbeth, donde la mujer prácticamente sólo servía para adornar y poco más, sometidas siempre al hombre. Ni siquiera podían alarmarse por las conductas inapropiadas de estos sino que además, tenían que aceptarlas. Y el mundo de Mattie, en el que no puede hacer otra cosa sino obedecer. Porque desobedecer se paga caro. Porque no son considerados personas, sino simples objetos, que ni sienten, ni sufren, ni padecen...

Y esto hace que la relación entre Mattie y Lisbeth sea especial. Porque rompe con todos los esquemas de este tiempo. Porque muestra como el mundo empieza a cambiar y las barreras empiezan a desaparecer. Porque su relación es tan fuerte que será capaz de romper todos los obstáculos que se le pongan por delante.

En definitiva, una novela preciosa, tierna, emotiva, que se lee sin apenas darte cuenta.