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miércoles, 16 de diciembre de 2015

La mujer de Isla Negra de María Fasce

La mujer de Isla Negra
María Fasce,
Alianza Editorial, 2015
 Elisa y su madre, Raquel, dejan atrás el humilde hogar de Temuco y llegan a Isla Negra a comienzos de los años cincuenta. Pablo Neruda las alberga en su gran casa parecida a una gruta marina llena de objetos. La pequeña Elisa espía sus infidelidades y sus poemas, mientras Raquel trabaja silenciosa, convertida en su sirvienta. Hasta que la casa cobra nueva vida con la llegada de la esposa de Neruda, Delia del Carril, una aristocrática pintora argentina, tan deslumbrante que parece no tener edad.

Mirando, oyendo y leyéndolo todo, Elisa abandona la infancia y descubre los misterios del amor y del deseo. También los caminos de la feminidad: Delia y su amiga Victoria Ocampo son el glamour, la ironía y el estilo. Todo lo que no es Matilde, la amante de Neruda. Todo lo que nunca será su madre, casi invisible para todos, aunque guarde un secreto.

María Fasce revela a un Neruda avasallador y genial, cruel e infantil, seductor y egoísta, que marca a fuego el destino de sus mujeres. "La mujer de Isla Negra" es una novela de amor cargada de sensualidad y tensión que, basada en hechos y personajes reales, perturba y conmueve gracias al poder de la literatura.

Aunque sabía que Neruda no era el protagonista de esta novela, su sola presencia supuso para mí una razón para querer leerla. Y ha hecho que descubra a María Fasce, una autora que me cautivado con su forma de escribir, sensual, sugerente, casi poética... 

Elisa Luna es la protagonista de esta historia. Ella es la única narradora. La conocemos al principio de la novela con tan solo doce años. Es la hija de Juana Castillo, la mujer que fue criada de Neruda durante el tiempo que éste vivió en Isla Negra. Así Elisa conocerá al poeta, con quien coincidirá poco, pero en esos pocos momentos él tendrá alguna muestra de cariño hacia ella. También conocerá a sus mujeres, porque la fidelidad no será un rasgo característico del poeta chileno. De entre estas mujeres destacará la pintora Delia Carril, que influirá mucho sobre Elisa. Ella le mostrará un mundo muy diferente al que ha conocido hasta ahora. Un mundo en el que la educación, la cultura, el arte, la literatura... ocuparán un lugar importante. Gracias a Delia ella tendrá un futuro distinto al que hubiera tenido si no se hubiera cruzado en su camino. Quizás el mismo futuro que su madre... Su madre, Juana, un personaje por el que es imposible no sentir una inmensa pena. Porque su hija, a medida que va creciendo, se va alejando de ella. Y se da cuenta. Pero calla. Calla porque cree que es mejor para su hija. Calla siempre. Y deja a su hija de manos de Delia Carril, quien le ofrece una vida totalmente distinta. Una vida en la que ella parece no tener cabida. Una vida que Elisa no quiere compartir con ella. Y aquí nos muestra Elisa una cara que no nos gusta. Una cara egoísta, algo cruel... Para con su propia madre. Y cuando se da cuenta de lo que ha hecho, ya es demasiado tarde.

Sobresale esta novela por la forma en que la autora perfila a cada personaje. En pocas páginas vemos a Elisa crecer, en todos los aspectos; nos atrae, como a la propia Elisa, la fuerte personalidad de Delia Carril; no entendemos la atracción que ejerce sobre Neruda una mujer tan insulsa como Matilde; y Juana, la madre de Elisa, siempre trabajando, sin hacer ruido, siempre callada. Porque es la mejor manera de guardar un secreto... 

Una novela de grandes mujeres en la que Neruda es solo un pretexto. Y en lo poco que aparece, se nos  muestra como el gran genio que es, pero como una persona egocéntrica, cruel, que juega con las mujeres, sin darse cuenta del daño que hace. 

Y una novela llena de matices, en la que destaca la prosa de la autora, que seduce, que atrae, que emociona...