Un monstruo viene a verme
Patrick Ness
Trad: Carlos Jiménez Arribas
Ilustraciones: Jim Kay
Editorial: DeBolsillo, 2014
Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el arduo e incansable tratamiento. No, este monstruo es algo diferente, antiguo... Y quiere lo más peligroso de todo: la verdad.Maliciosa, divertida y conmovedora, Un monstruo viene a verme nos habla de nuestra dificultad para aceptar la pérdida y de los lazos frágiles pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida.
Me ha gustado este libro, aunque, será por las expectativas, no tanto como esperaba. O mejor debiera decir que no me ha emocionado como esperaba. Será que estoy insensible últimamente...
Y es que nuevamente me da la impresión de que se pasan con la tragedia. Conor, el protagonista de esta historia, no sólo tiene que asumir la dolorosa enfermedad que está llevándose a su madre poco a poco. Además sufre acoso en el colegio. Y además, su padre los abandonó hace años. Y aparece ahora, para ayudar a su hijo en estos duros momentos. Aunque a mí me da la impresión que más que ayudar, desayuda... Porque él ya tiene otra familia en Estados Unidos. Y prácticamente le dice que no tiene cabida en esa familia perfecta. Porque supongo que lo más lógico en esta situación es que Conor se fuera con su padre, no con su abuela. Pero bueno, esto es algo que pienso yo...
Pero sí, me ha gustado esta historia. Sobre todo por cómo trata el tema de la culpa, del dolor, del miedo, del arrepentimiento... Por el modo en que trata todos los sentimientos contradictorios que surgen cuando la persona que más queremos sufre una larga enfermedad. Una enfermedad que no tiene cura, que sólo tiene un final. Un final que por un lado nos negamos a aceptar y por otro, estamos deseando que ocurra, para acabar con todo. Pero saber que por un momento hemos pensado esto, nos produce un tremendo sentimiento de culpa. ¿De verdad queremos que muera? Y nuestra mente se convierte en un caos. Se debate entre el amor y el dolor; entre el amor y la rabia; entre el amor y la impotencia; entre el amor y la culpa... Culpa, culpa, culpa... ¿De verdad somos malos por pensar esto? Por desear que todo acabe de una vez, que suceda lo que tiene que suceder. Y esto es lo que Conor tiene que comprender. Que él no es malo. Sólo es un niño. Un niño que tiene que enfrentarse a una dolorosa pérdida. Y asumirla. Y que su reacción es la normal. Ni buena ni mala. Humana.
La edición es también uno de los puntos fuertes de esta novela. Las ilustraciones son preciosas y se convierten en un elemento muy importante de la historia. No es un mero adorno. Sin ellas no se disfruta igual esta novela. Una novela que se lee en una sola tarde y que invita a la reflexión.
