Roberto Martínez Guzmán
Autopublicado, 2021
«Nunca abras una caja de Pandora si no tienes armas con las que combatir los demonios que encierra dentro».
Un encargo de un amigo, una muerte accidental y una pequeña villa en la montaña lucense son el punto de partida de un caso que no solo removerá los cimientos de la tranquila sociedad rural, sino que acabará por poner a prueba los límites de la conciencia humana.
Es la segunda novela protagonizada por Lucas Acevedo, pero adelanto ya que puede leerse bien de forma independiente, ya que es una historia totalmente autoconclusiva y no arrastra nada del libro anterior.
Lucas Acevedo es un guardia civil retirado, que estuvo trabajando como agente infiltrado durante bastante tiempo. Una experiencia que le ha dejado tocado por todo lo que tuvo que ver y que sufrir. Por ese decide "retirarse" un tiempo. Y lo pongo entre comillas porque parece que la vida y los amigos no le dejan descansar mucho. Y siempre anda al final metido en problemas. Esta vez sus pasos le llevan hasta Fonsagrada, un pequeño pueblo de Lugo, lugar en el que los padres de un amigo suyo han fallecido de forma aparentemente natural. Pero si su amigo le pide que investigue, es que algo sospechaba. Y Lucas Acevedo logrará, poco a poco, descubrir lo que realmente ha sucedido.
Una historia que comienza y parece que no pasa nada, pero que va incrementando su ritmo y la tensión a medida que vamos avanzando en su lectura. Con buenos personajes, perfectamente trazados, con una trama bien hilada en la que el autor no deja nada al azar, y con una ambientación muy lograda, el autor ha conseguido una vez más una novela adictiva, de las que no puedes soltar hasta llegar al final.


