La Fuerza de Eros
María José Moreno
Ed. Versátil, 2016
Un club selecto de pedófilos actuando impunemente en la red.
Dos niñas asesinadas y otra desaparecida.
Un secuestro.
Una intensa investigación policial.
Y la lucha encarnizada de la psicoterapeuta Mercedes Lozano contra un despiadado asesino en la que perder es morir.
Dos niñas asesinadas y otra desaparecida.
Un secuestro.
Una intensa investigación policial.
Y la lucha encarnizada de la psicoterapeuta Mercedes Lozano contra un despiadado asesino en la que perder es morir.
Con La Fuerza de Eros, María José Moreno cierra una trilogía espectacular. Una trilogía que va de más a más con cada libro. Que no sólo mantiene el nivel de La Caricia de Tánatos y El poder de la sombra, sino que lo supera. Y hace que no leamos, sino que devoremos las páginas de esta novela. Porque la tensión, la incertidumbre y la atmósfera opresiva que va a conseguir recrear la autora en estas páginas, van a impedir que abandonemos su lectura.
Como los anteriores libros, éste está dividido en cortos capítulos en los que la acción es trepidante y que siempre van a terminar con la tensión justa para que siempre querramos leer un capítulo más... Y un capítulo más... Y un capítulo más... Porque aunque creamos saber el final, María José Moreno nos va a dejar con la duda, con la intriga, con el misterio. Y sufriremos mucho en esta ocasión con la protagonista, con Mercedes. Y cuando digo mucho, es mucho. Si en las anteriores novelas Mercedes demostraba su gran personalidad, su fortaleza y su inteligencia, éstas serán puestas a prueba en La fuerza de Eros. Y nos regala la autora un personaje aún más humano, aún más creíble, aún más cercano. Imposible no encariñarse con Mercedes. Imposible no sentir pena cuando llegamos a la última página del libro sabiendo que ya no hay más historias que esperar.
También nos reencontramos aquí con Miguel Vergara. Si en el anterior libro, la relación entre Mercedes y Miguel me pareció un tanto forzada, aquí no. Y es imposible no sentir nada ante el dolor de Miguel, ante su desesperación, su ira, su tristeza...
Entre los personajes nuevos sobresale la inspectora Susana Salido, quien es la encargada de llevar el caso de las niñas asesinadas y el secuestro de otra. Un personaje también muy fuerte, y que bien podría ser la protagonista de su propia novela.
Y brilla de nuevo María José Moreno a la hora de recrear los "malos" de la función. El análisis psicológico que hace de ellos es brillante. Como brillantes son los diálogos que Mercedes va a mantener con su secuestrador. Y no digo nada más de estas escenas porque si sigo, voy a contar ya más de la cuenta. Que me emociono y me pierdo.
¿Por qué he sufrido tanto con esta novela? Porque todo es muy real, porque ese mal del que habla no es ficción, lo tenemos cerca, demasiado cerca. Y ahora, gracias a las redes sociales, aún más. Y si son niños los que se acercan a estas redes, más cuidado hay que tener. Porque ellos se dejan engañar más fácilmente con palabras bonitas. Y se confian y revelan demasiado de sí mismos. Se exponen sin darse cuenta del peligro que eso conlleva. Y luego pasa lo que pasa. María José Moreno nos lo recuerda con esta historia. Nos advierte que no podemos ser tan confiados. Nos recuerda que debemos controlar un poco más a nuestros hijos en este tema, hablar más con ellos, para poder confiar en ellos y que ellos también confíen en nosotros.
En definitiva, excelente broche final para una trilogía fantástica. Como en los anteriores libros, la autora ha conseguido escribir una novela que mezcla en perfecto equilibrio los buenos elementos del thriller psicológico y de la novela negra, creando una historia totalmente adictiva, perfectamente hilada, que no deja ningún cabo suelto y que resulta imposible de soltar hasta llegar al final.