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jueves, 24 de febrero de 2011

Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata


"Impulsado por la nostalgia, Oki Toshio decide viajar a Kyoto para oír sonar las campanas del templo en el Año Nuevo. Pero, además, quiere ver a Otoko, su antigua amante, ahora pintora. Todavía hermosa, Otoko vive con su protegida Keiko, una joven amoral, sensual y apasionada de apenas veinte años. Keiko desencadenará este cruel drama de amor, venganza y destrucción. Yasunari Kawabata, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1968, se ha consagrado como uno de los más distinguidos novelistas japoneses. A los setenta y dos años de edad, se quitó la vida sin dejar ninguna explicación. Lo bello y lo triste es el testimonio póstumo de la maestría de la maestría psicológica, del virtuosismo y de la originalidad de su obra."

Llegué a esta obra gracias a Carol ,quien hizo una magnífica reseña en su blog. Tanto me gustó la reseña que no tardé en hacerme con el libro y lo he devorado en cuatro días. Y he tardado un poco más porque cada página merecía una relectura por lo bellamente escrito que está. Cada palabra, cada frase está elegida muy cuidadosamente. Es un libro hermoso, donde encontramos bellas descripciones del paisaje japonés:

“Desde la galería del estudio sólo se veía el jardín interior del templo, la residencia principal interrumpía la vista. Era un jardín oblongo, no muy artístico, pero la luna bañaba la mitad de su superficie, de modo que hasta las piedras exhibían colores variados por efectos de las luces y sombras. Una azalea blanca parecía flotar en la oscuridad. El arce rojo que se levantaba cerca de la galería aún tenía hojas tiernas, pero la noche los oscurecía. En la primavera, la gente solía tomar por pimpollos las yemas rojo-brillante de aquel árbol y preguntaban de qué flor se trataban”.


La cultura japonesa se refleja en todas y cada unas de las páginas del libro. Sus costumbres, sus tradiciones, sus ritos están muy presentes en la novela y se convierten en otro protagonista más. También la naturaleza juega un papel muy importante en la historia, siendo en muchas ocasiones un reflejo del estado de ánimo de los personajes.

 La trama gira en torno a Oki, un escritor de mediana edad y Otoko, pintora famosa en los últimos años. Literatura y pintura se unen mágicamente en esta obra. Las descripciones de cuadros abundan y nos acercan una vez más a ese arte tan distinto al nuestro como es el oriental.  Hay que destacar el personaje de Keyko (discípula de Otoko), personaje que se muestra duro y frágil, frío y pasional, pero sobre todo, enigmático, inquietante. Sabemos que la tragedia va a girar en torno a ella, pero cuando el final llega, realmente no sabemos lo que ha pasado. Es uno de los mejores finales que he leído porque está abierto a varias interpretaciones.

La obra está llena de párrafos que me han hecho cerrar el libro y pensar en lo que todas esas palabras encierran, palabras como:

"La butaca que giraba en el vagón panorámico volvió a su memoria. Era como si viera su propia soledad, que giraba y giraba dentro de su corazón".

"el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos tramos y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere en cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo".
 
"- Si no te casas, las dos estaremos entre los muertos no llorados.
  - No sé que significa eso.
  - Son los muertos que no dejan descendientes que los lloren."  

"supongo que en una mujer hasta el odio es una forma de amor."

En definitiva, un libro para leer, disfrutar y saborear cada palabra. Kawabata se sirve de una prosa sobria, serena y pausada para presentarnos un mundo complejo donde en una misma historia de amor y odio conviven lo bello y lo triste.