David Foenkinos
Traducido por María Teresa Gallego
Alfaguara, 2017
En Crozon (Bretaña), un bibliotecario decide albergar todos los manuscritos que han sido rechazados por los editores. Estando de vacaciones en la localidad bretona, una joven editora y su marido escritor visitan la biblioteca de los libros rechazados y encuentran en ella una obra maestra: Las últimas horas de una historia de amor, novela escrita por un tal Henri Pick, fallecido dos años antes.
Pick regentaba, junto a su viuda Madeleine, una pizzería, y según ella nunca leyó un solo libro y mucho menos escribió nada que no fuera la lista de la compra. ¿Tenía el autor una vida secreta?
Rodeado de un gran misterio, el libro triunfa en las librerías, provoca efectos sorprendentes en el mundo editorial y cambia el destino de muchas personas, especialmente el de Jean-Michel Rouche, un periodista obstinado que duda de la versión oficial de los hechos. ¿Y si esta publicación no es más que un cuidado plan de marketing?
La biblioteca de los libros rechazados es una novela corta, fácil de leer y entretenida. Parte de una premisa que me atrajo mucho. Ese bibliotecario que reservaba una sección para ubicar todos aquellos libros que habían sido rechazados y/o nunca publicados. Ese darles otra vida a esos libros me llamó mucho la atención.
Y me ha gustado su lectura, aunque ha tenido altibajos, tengo que admitirlo. Pero es fácil de leer. Son muchos los personajes que van apareciendo y me ha gustado la forma en que, de alguna manera, van relacionándose unos con otros. Y cada uno con su propia historia que el autor nos va a contar. Y aquí quizá está uno de los fallitos, que son tantos personajes, tanta las tramas, que ninguno tiene la fuerza suficiente para convertirse en personajes inolvidables. Pasan y poco más.
Sí me ha gustado la descripción que ha hecho del mundo editorial, acompañado de cierta carga crítica y burlándose un poco de cómo funciona. Ha sabido reflejar muy bien tanto los miedos como la incertidumbre que acompañan tanto a los escritores como a los editores y los problemas a los que se suelen enfrentar.
En definitiva, una novela entretenida, ideal para desconectar de lecturas densas y para aquellos momentos en los que te apetece leer algo ligerito.
Esta historia se desarrolla a principios del siglo XIX, mientras aún tenían lugar las guerras napoleónicas en Europa. Y nos lleva a la campiña de Shropshire, a la granja donde viven Prue, la narradora, con su hermano Gideon, justo en el momento en que el padre de ambos muere, obligando a Gideon a convertirse en el cabeza de familia. Gideon es un joven muy ambicioso, que va a luchar desde el primer momento por tener una vida mejor, por ofrecerle a su familia una vida mejor, sacrificando muchas cosas (incluso demasiadas) en el camino.
Pero la gran protagonista de esta novela es Prue, un personaje tan amable, tan bondadoso, que se gana nuestro cariño desde el minuto uno. Y sentimos por ella una pena tremenda al ver que sólo por tener el labio leporino tantas cosas le son negadas en la vida. Y es que en aquellos tiempos, tener el labio leporino era como una maldición y esto hacía que nadie la aceptara, que nadie quisiera estar con ella, a excepción de su familia. Su única esperanza reside en que Gideon sea capaz de cumplir su sueño y con ese dinero, poder operarse y tener así una vida "normal". Pero la ambición desmedida de Gideon va a convertirse también en un duro obstáculo que salvar...
Y otro de los grandes aciertos de esta novela es su magnífica ambientación. La autora consigue, de una forma muy natural, meternos de lleno en esa comunidad rural, llena de supersticiones, de costumbres y de creencias paganas, lo que nos ayuda a comprender mejor aún a sus personajes.
Todo acompañado con una prosa muy bella, casi lírica en muchos momentos, lo que convierte en todo un placer leer esta joya, que va a convertirse en una de mis mejores lecturas del año.



