La delicadeza
David Foenkinos
Trad. Isabel González-Gallarza
Editorial Seix Barral, 2011
Nathalie es una mujer afortunada. Felizmente casada con François, pasa los días rodeada de risas y libros. Un día la pena llama a su puerta: François muere inesperadamente. Nathalie languidece entonces entre las paredes de su casa y se vuelca en la oficina. Pero justo cuando ha dejado de creer en la magia de la vida, ésta vuelve a sorprenderla y revelarse en su forma más maravillosa.
La delicadeza es la novela de la esperanza y la imaginación, la novela de ese París fascinante en el que el dolor y la vulgaridad se transforman en poesía. Un libro que querrás tener siempre cerca, para deleitarte de nuevo con su elegancia literaria o sonreír con su mordaz ingenio, pero, sobre todo, para recordar que siempre, incluso en los momentos más inesperados, cualquier cosa es posible
No pudo darle un mejor título el autor a esta novela. Porque delicadeza es la palabra que mejor la define. No es una historia original, hasta tiene un puntito de rara. Pero es tanta la delicadeza que transmite... Sus personajes, la relación que se inicia entre ellos, el lenguaje... Enamorada me ha dejado el autor de su forma de escribir, de su forma de contar, de su forma delicada de transmitir tantos y tantos sentimientos. Deliciosa novela. Repetiré con Foenkinos, sin duda.
Artículo 353 del código penal
Tanguy Viel
Trad. Adolfo García Ortega
Editorial Destino, 2018
Finales de siglo XX en una región francesa en pleno declive industrial y económicamente y moralmente perjudicada. Martial Kermeur ha sido arrestado por la policía por haber lanzado al mar al promotor inmobiliario Antoine Lazenec. Martial relata al juez los motivos que le han llevado a esa situación: su divorcio, la custodia de su hijo Erwan, su jubilación y, sobre todo, los corruptos proyectos de Lazenec, quien ha estafado y dejado a Kermeur sin los ahorros de toda una vida.
No hay intriga en esta novela. Desde el principio sabemos que Martial Kermeur ha asesinado al promotor inmobiliario Antoine Lazenec. Y asistimos a su confesión ante el juez, quien tendrá que dar su veredicto tras escuchar la historia de Martial. Pero, tras escucharle... ¿estaremos de acuerdo con su decisión? Porque aquí está el gran acierto de esta novela, en el dilema moral que pone al lector.
Nos resulta imposible no identificarnos con Martial, con su sufrimiento, con todos sus problemas, tan parecidos a los nuestros. Y si no son nuestros, seguro que conocemos a alguien que los ha sufrido. Pero, ¿puede justificar eso un asesinato? ¿Convencerá al juez? ¿Nos convencerá a nosotros? Un buen libro para debatir.

