Félix G. Modroño
Ediciones B, 2020
Esta ficción histórica de suspense constituye una antigua fotografía de una ciudad herida, un viaje a unos tiempos convulsos en los que el amor debe abrirse paso aferrándose a su instinto de supervivencia, entre los escombros nostálgicos del pasado.
Cuando Ignacio se enamora a primera vista de Irene, una joven librera pelirroja, poco podía sospechar que sus sentimientos tendrían que convivir con una guerra civil a punto de estallar.
En medio de una ciudad que lucha por su subsistencia, Ignacio tendrá que cubrir para su periódico una violenta ola de crímenes que la asolan mientras Irene añora más que nunca su Gernika natal desde una Bilbao asediada. Angustiados por la guerra, pero amparados por el amor, ambos tendrán que enfrentarse a situaciones para las que ningún ser humano se encuentra preparado.
Félix G. Modroño es ya una de mis apuestas seguras. Sé que, novela que escribe, novela que disfruto. Y más que por sus historias, por su bonita forma de contar, por el amor por las letras que desprenden cada página, por la pasión que se aprecia en cada palabra por lo que hace.
Y sí, he disfrutado muchísimo con esta novela. Con sus personajes principales, Ignacio e Irene, a los que resulta imposible no querer desde el primer momento en que aparecen. Imposible no sufrir con ellos desde el principio. Y es que sabes lo que va a ocurrir. Esa Guerra Civil a punto de comenzar que va a destrozar tantos sueños, tantas familias, tantas vidas...
Otro de los grandes atractivos de este libro ha sido el poder ser testigo de todo lo que ocurrió en Gernika en primera fila. Se nota la gran labor de documentación que hay detrás de esta novela, pero sabe insertarla de forma ágil en la lectura, no interrumpiendo el ritmo en ningún momento. Un ritmo que no es vertiginoso, sino siempre pausado, pero siempre avanzando, poco a poco, irremediablemente.
Y no puedo olvidarme de la otra gran protagonista de la novela, Bilbao. El amor por esta ciudad se siente en cada página. El autor nos hace pasear por sus calles, por sus plazas, por sus bares... Nos hace querer a su gente y nos deja con unas ganas enormes de hacer las maletas y visitar esta bellísima ciudad.
Sí, Félix lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a conquistarme con sus personajes, con sus historias, con su forma de contar tan sencilla y fluida. Con esos guiños a esa novela con la que le conocí, La ciudad de los ojos grises, que tanto me gustó. Una novela maravillosa, que tengo que recomendar, sí o sí.




