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martes, 22 de septiembre de 2020

La ciudad del alma dormida de Félix G. Modroño

La ciudad del alma dormida

Félix G. Modroño

Ediciones B, 2020

Esta ficción histórica de suspense constituye una antigua fotografía de una ciudad herida, un viaje a unos tiempos convulsos en los que el amor debe abrirse paso aferrándose a su instinto de supervivencia, entre los escombros nostálgicos del pasado.

Cuando Ignacio se enamora a primera vista de Irene, una joven librera pelirroja, poco podía sospechar que sus sentimientos tendrían que convivir con una guerra civil a punto de estallar.

En medio de una ciudad que lucha por su subsistencia, Ignacio tendrá que cubrir para su periódico una violenta ola de crímenes que la asolan mientras Irene añora más que nunca su Gernika natal desde una Bilbao asediada. Angustiados por la guerra, pero amparados por el amor, ambos tendrán que enfrentarse a situaciones para las que ningún ser humano se encuentra preparado.


 Félix G. Modroño es ya una de mis apuestas seguras. Sé que, novela que escribe, novela que disfruto. Y más que por sus historias, por su bonita forma de contar, por el amor por las letras que desprenden cada página, por la pasión que se aprecia en cada palabra por lo que hace.

Y sí, he disfrutado muchísimo con esta novela. Con sus personajes principales, Ignacio e Irene, a los que resulta imposible no querer desde el primer momento en que aparecen. Imposible no sufrir con ellos desde el principio. Y es que sabes lo que va a ocurrir. Esa Guerra Civil a punto de comenzar que va a destrozar tantos sueños, tantas familias, tantas vidas...

Otro de los grandes atractivos de este libro ha sido el poder ser testigo de todo lo que ocurrió en Gernika en primera fila. Se nota la gran labor de documentación que hay detrás de esta novela, pero sabe insertarla de forma ágil en la lectura, no interrumpiendo el ritmo en ningún momento. Un ritmo que no es vertiginoso, sino siempre pausado, pero siempre avanzando, poco a poco, irremediablemente. 

Y no puedo olvidarme de la otra gran protagonista de la novela, Bilbao. El amor por esta ciudad se siente en cada página. El autor nos hace pasear por sus calles, por sus plazas, por sus bares... Nos hace querer a su gente y nos deja con unas ganas enormes de hacer las maletas y visitar esta bellísima ciudad. 

Sí, Félix lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a conquistarme con sus personajes, con sus historias, con su forma de contar tan sencilla y fluida.  Con esos guiños a esa novela con la que le conocí, La ciudad de los ojos grises, que tanto me gustó. Una novela maravillosa, que tengo que recomendar, sí o sí.

miércoles, 16 de octubre de 2019

La fuente de los siete valles de Félix G. Modroño

La fuente de los siete valles
Félix G. Modroño
Editorial Erein, 2019
Pablo Santos regresa a su Logroño natal tras casi dos décadas al servicio del Archivo Secreto del Vaticano, con la misión de recuperar los libros desaparecidos del monasterio de San Millán de la Cogolla. Pronto descubrirá que uno de los ejemplares perdidos de la vieja botica benedictina guarda un importante secreto alquímico. Su búsqueda le llevará a enfrentarse no solo a su pasado, encarnado en Lucía Garay –su amor de juventud–, sino también a un inquietante futuro.

Desde que descubrí al autor con la maravillosa La ciudad de los ojos grises, no me he perdido ninguna de sus novelas. Y con cada una de ellas me sigue demostrando su innegable talento para contar historias. Es un auténtico placer sumergirse en su prosa sencilla y, a la vez, exquisita, haciendo que, lograr esto, parezca fácil. Pero no lo es. 

Y si esta maravillosa forma de contar viene acompañado de una buena historia, se disfruta el doble. Y es el caso de todas las novelas de Félix G. Modroño. Y vuelve a ser el caso en ésta.  En La fuente de los siete valles nos encontramos con una historia que nos recuerda, en muchos momentos, a esa historia protagonizada por Izarbe, la chica de los ojos grises, pero termina convirtiéndose en algo totalmente diferente. El giro que le da a esta historia al final me ha sorprendido y mucho, porque era algo que no esperaba de él. Y menos con la soltura y facilidad con que lo hace, haciéndolo todo tan creíble, tan real. 

De diez es también la ambientación de la novela. Son varias las ciudades que recorremos, pero Logroño brilla especialmente. Y magnífica es también la labor de documentación llevada a cabo por el autor. Documentación que se inserta en la historia pero sin abusar de datos históricos y largas descripciones. Diciendo lo justo y necesario para ponernos en situación y comprender todo lo que está sucediendo, sin aburrir en ningún momento. Y de esta manera consigue meternos de lleno en la época en que se desarrolla la historia. 

Son muchos los personajes que van apareciendo a lo largo de la novela, tanto reales como ficticios. Todos descritos con esmero y cuidado, pero entre todos ellos quien destaca es Pablo Santos, que para algo es el protagonista del libro. Y quien consigue ganarse nuestro cariño desde las primeras páginas. 

Y lo que enamora definitivamente de esta novela es la pasión por los libros, por la cultura, por el saber, que se respira en cada página. Pasión que guía a su protagonista desde el principio hasta el final de la historia y que nos hace comprender todos y cada uno de sus actos. Y que nos llevan a pensar si nosotros actuaríamos igual si estuviéramos en su misma situación. 

¿Se nota que la he disfrutado?

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sombras de agua de Félix G. Modroño

Sombras de agua
Félix G. Modroño
Algaida, 2016
En el invierno de 1684, el doctor Zúñiga parte desde Valencia con destino a Venecia para cumplir con una importante misión diplomática. Sin embargo, sus dotes como investigador han traspasado fronteras y el dux le encarga que averigüe lo que se esconde detrás de un mensaje anónimo que amenaza con el hundimiento de la ciudad. Para ello contará con la ayuda de Elena Corner Piscopia, la primera mujer reconocida con un doctorado universitario, quien ha organizado una reunión de científicos para debatir sobre la vigencia del pensamiento de Aristóteles. A ella acudirán desde Newton o Halley hasta Leibniz. Inmerso en una Venecia fría y brumosa, marcada por los carnavales y la música, y con las mentes más brillantes de Europa a solo unos pasos de él, el doctor Zúñiga vivirá una de las experiencias más apasionantes de su vida. 
Sombras de agua es la tercera entrega de las novelas protagonizadas por don Fernando de Zuñiga. Aunque se pueden leer de forma independiente, ya que la trama principal siempre empieza y acaba en cada novela, en esta ocasión sí recomiendo empezar por el principio. Y apreciar así la evolución, no sólo de la pluma de Félix, sino también de los personajes masculinos, cada vez mejor perfilados, mejor desarrollados. En esta novela don Fernando nos resulta aún más creíble, aún más cercano. Y no sé por qué, pero me parece que cada vez hay más del autor en él. Por otro lado tenemos a Pelayo, su inseparable compañero. Pelayo, que va creciendo en cada novela. Lo conocimos siendo casi un niño y ya se está convirtiendo en un joven bastante atractivo y sagaz. 

Y Venecia, la otra gran protagonista de esta novela. Y es que el autor logra trasladarnos a esta ciudad, aunque nunca hayas estado. Y paseamos por sus calles, por sus canales, por sus edificios, entre antifaces y disfraces.

Otro personaje que compartirá protagonismo con los ya conocidos es Elena Corner, un personaje que irá poco a poco calándonos y que nos permitirá conocer aún mejor a don Fernando. 

Ficción e historia se irán entremezclando en esta novela, con la misma habilidad que el autor ya ha demostrado en sus anteriores libros. Con sencillez y elegancia al mismo tiempo, el autor nos traslada a otro lugar y a otra época fácilmente, sin saturarnos de datos, sin excesivas descripciones, de forma amena y entretenida. Haciendo fácil algo que no lo es.

En definitiva, de nuevo Félix G. Modroño nos regala un thriller histórico perfectamente ambientado y perfectamente narrado, al que no le sobra ni le falta nada, manteniendo la tensión suficiente para mantenernos pegados a sus páginas hasta llegar al final. Y con unos personajes, don Fernando y Pelayo, de los que cada vez nos cuesta más despedirnos.

viernes, 21 de octubre de 2016

Muerte dulce de Félix G. Modroño

Muerte dulce
Félix G. Modroño
Algaida, 2009
 Balmaseda, 1683. Pedro Urtiaga acaba de ser envenenado. En sus últimas horas de vida escribe a su amigo, el doctor Zúñiga, anunciándole su inminente fallecimiento y suplicándole venganza. Éste viajará a tierras vascas para averiguar la identidad del asesino. Pronto descubrirá que su muerte no sólo tiene que ver con el vino, sino también con una partida de naipes de un juego recién nacido: el mus. Leyendas ancestrales, mujeres enamoradas y falsas apariencias se enredarán en esta trama —en la que los acontecimientos se suceden sin tregua para el lector— relatada sin artificios con una prosa limpia y magnética.

Ya me convenció Félix con la primera aventura de don Fernando de Zúñiga, La sangre de los crucificados. Y me ha conquistado aún más con esta segunda, Muerte dulce. Me ha gustado mucho reencontrarme con personajes a los que tomé mucho cariño. No solo con don Fernando, sino también con Pelayo, Leonor, Isabel, Pedro de Urtiaga... Todos siguen estando perfectamente dibujados y se percibe en todos ellos una evolución, sobre todo en el caso de Leonor, que adquiere en esta novela un mayor protagonismo y muestra un carácter muy parecido a su padre. Para haber estado tanto tiempo encerrada en un convento, se muestra muy atrevida y audaz en muchos momentos de la trama. Incluso más que Pelayo, quien a la hora de manifestar sus sentimientos se muestra como un muchacho muy apocado. También demuestra Leonor en muchos detalles tener la misma inteligencia que su padre y su misma fuerte personalidad.

Mención especial merece también la ambientación de la novela. Se nota que hay un gran trabajo de documentación detrás. Consigue el autor plasmar a la perfección como era la vida a finales del siglo XVII y lo hace de forma sencilla y fluida, sin aburrir con largas y pesadas descripciones, con las palabras justas y necesarias. 

En cuanto a la trama, está muy bien hilvanada. El autor logra captar toda nuestra atención desde las primeras páginas. Vamos junto a Fernando de Zúñiga avanzando en la investigación e intentando descubrir quién ese asesino que está matando a todos los integrantes de una partida de mus que se jugó en Bilbao y en la que también participó Pedro de Urtiaga, amigo de Fernando. Nos lo pondrá difícil Félix para averiguar la verdad dejándonos con la boca abierta cuando llegamos al final. Y es que tenemos tantas ganas de llegar a ese final que no nos daremos cuenta de las pistas que nos está dejando. 

En definitiva, Muerte dulce es un thriller histórico adictivo, que una vez que empiezas, te va a costar trabajo soltar. Y que nos va a dejar con ganas de seguir acompañando a don Fernando y Pelayo en sus muchas aventuras.

jueves, 28 de mayo de 2015

La sangre de los crucificados de Félix G. Modroño

Algaida, 2010
Zamora, 1682. Don Fernando de Zúñiga, doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, acude a la llamada del obispo. Monseñor Balmaseda le encarga everiguar la procedencia de la talla de un Cristo crucificado, hallada en extrañas circunstancias y que parece estar relacionada con la trágica muerte de un herrador. El doctor Zúñiga pronto averigua que aquel suceso oculta una trama de terribles asesinatos, cuya investigación le llevará en un periplo por la Salamanca universitaria, la Corte madrileña y una Sevilla antes opulenta y ahora tan agonizante como los crucificados que procesioann por sus calles. La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII, cuyos protagonistas se mezclan con reyes, religiosos o artistas. Una novela que convierte el esplendor artístico del Barroco y las intrigas políticas en torno al último rey de los Austrias en una trepidante aventura.

Llevaba tiempo queriendo conocer a don Fernando de Zúñiga tras los buenos momentos que Félix G. Modroño me ha hecho pasar tanto con su reciente Secretos del Arenal como con La ciudad de los ojos grises. Y ahora que lo he conocido, poco voy a tardar en reencontrarme con él, que ya tengo el segundo libro pendiente en mi estantería.

Sobre todo he disfrutado con la maravillosa ambientación de esta novela. Modroño recrea de forma magistral la época en que se desarrolla esta historia y nos hace pasear por Zamora, Salamanca, Sevilla... Y ver sus calles, su gente, sus costumbres... Plasma a la perfección esa España que está absolutamente en decadencia. 

Otro punto a favor es que la acción empieza pronto y nos deja atrapadas a sus páginas desde el principio. Dos asesinatos similares se han producido en poco tiempo. Frente a los templos de Zamora y Salamanca  aparecen dos tallas excelentes de un Cristo Crucificado, que guardan demasiado parecido con las caras de dos personas asesinadas hace poco en esas ciudades. Fernando de Zúñiga será el encargado de la investigación. Una investigación que parecerá fácil, porque el asesino va dejando pistas. Parece querer ser descubierto. Pero es inteligente y sabe dosificar las pistas para tener el tiempo necesario para ejecutar su siguiente movimiento.

Acierta también el autor a la hora de perfilar sus personajes. Fernando de Zúñiga es el absoluto protagonista. Hombre noble, de fuertes convicciones, fiel a sus amigos... La tristeza parece siempre acompañarle tras el fallecimiento de su mujer tan solo tres años después de su matrimonio. Aunque ya ha pasado mucho tiempo, sigue siéndole fiel, sigue queriéndola, sigue amándola. Su única alegría son sus dos hijas, pero hace poco ambas han ingresado, por propia decisión, en el convento, cosa que no le agrada mucho...  Pelayo es un joven que va a acompañarle en esta investigación. De estar siempre al servicio del obispo de Zamora sin haber salido nunca de la ciudad, junto a Zúñiga va a conocer muchas otras ciudades y va a crecer en muy poco tiempo. Su evolución es notable. Junto a estos personajes, otros personajes históricos van a tener también protagonismo, destacando Mariana de Austria, la reina regente. Ella acudirá a Zúñiga para que vele por la salud de su hijo y siempre confiará en él. 

Otro de los grandes aciertos de la novela es su estilo, sencillo y directo. Utiliza palabras y fórmulas de la época que ayuda aún más a la ambientación, pero no hace en ningún momento complicado seguir el desarrollo de la historia. 

En definitiva, un libro que he disfrutado mucho, tanto por la historia, que me ha mantenido pegada a sus páginas hasta el final, que aunque previsible, me ha parecido el mejor que podía tener; como por la extraordinaria labor de documentación realizada por el autor y que ha sabido plasmarla con mucha sencillez en la novela. Doctor Zúñiga, volveré a visitarle.




viernes, 28 de noviembre de 2014

Secretos del arenal de Félix G. Modroño

Secretos del arenal
Félix G. Modroño
Algaida, 2014

El voluptuoso mundo del vino ha unido a Silvia y Mateo en una relación tan intermitente como apasionada, donde nunca hay preguntas ni tampoco respuestas. Pero ella sigue atormentada por el dolor de hace muchos años: en 1989 el cadáver de su hermana mayor apareció en el monte Artxanda, salvajemente mutilado, y desde entonces el asesino sigue libre, sin que las investigaciones —primero de la Policía Nacional, y luego de la Ertzaintza— hayan logrado sustanciales avances.
Un día, Mateo recibe el correo electrónico de una desconocida que le propone leer la novela Secretos del Arenal: una historia de intrigas, venganza y supervivencia situada en la Sevilla de posguerra, una ciudad acosada por el hambre, la miseria y la represión política. Mateo no sabe que es la propia Silvia quien le manda ese correo, y por supuesto desconoce qué claves se esconden tras las lectura de esa novela.
En la más reciente novela de Félix G. Modroño, galardonada con el XLVI Premio Ateneo de Sevilla, el destino parece entretejer las historias de dos mujeres, en dos ciudades diferentes separadas por más de mil kilómetros, y con casi medio siglo de diferencia.
Quizás el Arenal —el de Bilbao o el de Sevilla— aún oculte las claves de un misterio nunca resuelto, y quizás un libro contenga las repuestas a las preguntas que nunca se formularon.

Félix me conquistó con La ciudad de los ojos grises y ha vuelto a conquistarme con Secretos del arenal. Y lo tenía difícil, que mis expectativas eran muy altas. Pero las ha superado sin problemas.

Desde la primera página, el autor ha conseguido que me meta de lleno en la novela. Ha conseguido trasladarme, no solo en el espacio, sino también el tiempo y hacer que viviera sus historias como si estuviera allí, como si fuera testigo directo de todos los hechos. Y sí, hablo de historias. Porque son dos las que el autor nos cuenta en esa novela. Dos historias que se desarrollan de forma independiente, una en el pasado y otra en el presente, y que van avanzando a la par. Tendremos que llegar al final para descubrir qué elementos comunes tienen estas dos historias. Aunque algo vamos ya sospechando. Un final que está bien hilado, en el que el autor no olvida nada y todo las piezas encajan perfectamente.

La historia que se desarrolla en el presente tiene como protagonista a Silvia, un personaje con mucha personalidad y con las ideas muy claras. Con las que podremos estar de acuerdo o no, pero que hacen que este personaje no nos resulte indiferente. Perteneciente a una familia dedicada al vino, éste tendrá una gran importancia en esta parte de la historia. Muchas serán las referencias a él y el autor conseguirá incluso que lleguemos a sentir su olor, su sabor...  El carácter de Silvia estará también muy influido por el asesinato de su única hermana. Un asesinato que está sin resolver, algo que marcará mucho su carácter y su destino.

La segunda historia se desarrolla en el pasado y nos traslada a la Sevilla de la posguerra. Allí conoceremos a Olalla, una bella joven que está enamorada de Eduardo, pero en ausencia de éste,  mantendrá una relación muy especial con Martín, un joven periodista. Una relación que se sustentará sobre todo en el amor que ambos profesan a la poesía, y en especial, a la grandísima generación del 27. Muchos versos encontraremos entre estas páginas. Será una bonita relación con un trágico final.

Silvia y Olalla son las dos grandes protagonistas de esta novela. Dos protagonistas a las que veremos crecer, a las que veremos sufrir, a las que veremos superar los más difíciles obstáculos. Dos mujeres unidas por la desgracia y por la sed de venganza. Y por algo más... Destaca el modo en que el autor nos acerca a Silvia. Su historia está contada en primera persona. Es ella quien nos la cuenta. Así conocemos de primera mano sus sentimientos, sus emociones, sus reacciones... En cambio a Olalla la conocemos a través de un narrador omnisciente, que nos cuenta su historia con todo lujo de detalles. Pero no hay ese acercamiento tan íntimo que sí se produce con Silvia. 

Generalmente en este tipo de novelas, nos sentimos más inclinados por una historia que por otra. Pero en esta ocasión no ha sido el caso. Ambas historias están contadas con el mismo mimo, están perfectamente narradas, bien hiladas, lo que hace que nuestro interés no decaiga en ningún momento. Silvia y Olalla nos preocupan por igual. Sus historias, marcadas por la tragedia, captan toda nuestra atención.

Si a esto le sumamos una prosa cuidada, en ocasiones poética, en otras, soez, según la ocasión lo requiera y buenos diálogos, la lectura de esta novela se convierte en un auténtico placer. Una novela que se lee  disfrutando de cada página, de cada escena, de cada momento. Pero que al mismo tiempo se lee rápidamente, porque queremos descubrir todos los secretos que sus protagonistas guardan. Secretos que no deben ser descubiertos...

martes, 19 de junio de 2012

La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño


    
La historia comienza en París, en ese mágico París de 1914, con una guerra que está transformando la ciudad pero que no impide que tenga su encanto. Un Paris por el que pasean personajes como  Picasso, Apollinaire, Max Jacob... Y en esta ciudad encontramos a Alfredo Gastiasoro, profesor de arquitectura, que procede de Bilbao, ciudad que le vio nacer, que le vio crecer, y de la que casi tuvo que salir huyendo. Huyendo de un amor, Izarbe, que pareció en un momento no corresponderle. Y huyendo de las últimas palabras que pronunció su madre antes de morir. Unas palabras que cambiaban su pasado, pero que luego descubriremos que afectarán a su futuro.

La Closerie de Lilas en París, sitio favorito para las tertulias

Pero Alfredo se verá obligado a volver a Bilbao cuando lee en la prensa la noticia de la muerte de Izarbe. Y una vez ahí, se enfrentará a una ciudad en la que no puede evitar sentirse extraño, una ciudad que le traerá muchos recuerdos de su pasado. Recuerdos a los que tendrá que enfrentarse. 

Y Bilbao es la gran protagonista de esta novela. Ni sus personajes ni su historia le roban el protagonismo a esta bella ciudad en ninguna de sus páginas. Y a través de los recuerdos de Alfredo, conoceremos ese Bilbao del pasado, más pequeño, más coqueto. Y cuando Alfredo vuelva al presente, observaremos ese Bilbao que está creciendo a pasos agigantados gracias a la industrialización. La población está aumentando, las urbanizaciones son cada vez más grandes, los emigrantes no paran de llegar buscando una vida mejor... Y muchos son también los intelectuales y artistas que se pasean por esta gran ciudad: Unamuno, María de Maeztu, Indalecio Prieto...  Cada página de este libro demuestra un amor inmenso por esta bella ciudad.

Pero no olvidemos la historia. Una vez en Bilbao, Alfredo contará con la ayuda de un amigo de la infancia, el comisario Zumalde. Y descubrirá que la muerte de Izarbe no fue un accidente. A partir de ese momento, descubrir quién fue el causante de su muerte se convertirá en su objetivo. Pero a cada paso que da por Bilbao, el recuerdo de Izarbe está en su mente. Y recordará cómo fue su relación con ella. Y se preguntará qué motivos tuvo para abandonarle y casarse con su hermano. Y recordará también a su madre. Y con estos recuerdos volverán sus temores acerca de sus orígenes, no muy claros. Y poco a poco, con una prosa sencilla, fluida, envolvente, el narrador nos irá dando las respuestas a cada pregunta, aunque sabrá mantener el gran secreto que ocultan las páginas de esta novela hasta el final.

Difícil es encuadrar esta novela dentro de un sólo género. Presenta rasgos de la novela histórica, de la novela negra y de la novela romántica, sin llegarse a inclinar más por unos que por otros, manteniendo siempre un perfecto equilibrio entre todos.

Y termina esta novela como empezó, con Alfredo en París, veintiseis años después. Si la ciudad estaba al principio de la novela en los inicios de la Primera Gran Guerra, ahora se enfrenta a la Segunda Guerra Mundial.  Y escoge Félix G. Modroño un día simbólico, el 15 de junio de 1940, un día después de la invasión alemana de París. Un día gris en la historia de la ciudad, en la historia del mundo. Un día gris, como los ojos de Izarbe. Gris, como la vida que llevó Alfredo desde que se marchó de Bilbao. 



Fotos: http://www.yodebilbao.com/pub/imag/fotos/2578_ARENAL_g.jpg
          http://www.wiu.edu/Apollinaire/La_Closerie_des_Lilas_400.jpg
          http://www.revistadeletras.net/wp-content/uploads//2011/10/paris1940.jpg