Félix G. Modroño
Editorial Erein, 2019
Pablo Santos regresa a su Logroño natal tras casi dos décadas al servicio del Archivo Secreto del Vaticano, con la misión de recuperar los libros desaparecidos del monasterio de San Millán de la Cogolla. Pronto descubrirá que uno de los ejemplares perdidos de la vieja botica benedictina guarda un importante secreto alquímico. Su búsqueda le llevará a enfrentarse no solo a su pasado, encarnado en Lucía Garay –su amor de juventud–, sino también a un inquietante futuro.
Desde que descubrí al autor con la maravillosa La ciudad de los ojos grises, no me he perdido ninguna de sus novelas. Y con cada una de ellas me sigue demostrando su innegable talento para contar historias. Es un auténtico placer sumergirse en su prosa sencilla y, a la vez, exquisita, haciendo que, lograr esto, parezca fácil. Pero no lo es.
Y si esta maravillosa forma de contar viene acompañado de una buena historia, se disfruta el doble. Y es el caso de todas las novelas de Félix G. Modroño. Y vuelve a ser el caso en ésta. En La fuente de los siete valles nos encontramos con una historia que nos recuerda, en muchos momentos, a esa historia protagonizada por Izarbe, la chica de los ojos grises, pero termina convirtiéndose en algo totalmente diferente. El giro que le da a esta historia al final me ha sorprendido y mucho, porque era algo que no esperaba de él. Y menos con la soltura y facilidad con que lo hace, haciéndolo todo tan creíble, tan real.
De diez es también la ambientación de la novela. Son varias las ciudades que recorremos, pero Logroño brilla especialmente. Y magnífica es también la labor de documentación llevada a cabo por el autor. Documentación que se inserta en la historia pero sin abusar de datos históricos y largas descripciones. Diciendo lo justo y necesario para ponernos en situación y comprender todo lo que está sucediendo, sin aburrir en ningún momento. Y de esta manera consigue meternos de lleno en la época en que se desarrolla la historia.
Son muchos los personajes que van apareciendo a lo largo de la novela, tanto reales como ficticios. Todos descritos con esmero y cuidado, pero entre todos ellos quien destaca es Pablo Santos, que para algo es el protagonista del libro. Y quien consigue ganarse nuestro cariño desde las primeras páginas.
Y lo que enamora definitivamente de esta novela es la pasión por los libros, por la cultura, por el saber, que se respira en cada página. Pasión que guía a su protagonista desde el principio hasta el final de la historia y que nos hace comprender todos y cada uno de sus actos. Y que nos llevan a pensar si nosotros actuaríamos igual si estuviéramos en su misma situación.
¿Se nota que la he disfrutado?

