Me ha sorprendido mucho la lectura de este libro. Influida quizás, por las famosas escenas de la película, pensaba encontrarme con la típica novela judicial americana. Y no ha sido así. Más bien al contrario, el juicio se convierte en gran parte de la novela en algo secundario. Sus implicaciones sí que ocupan mucha parte de la trama.
La primera sorpresa que me llevo con esta novela es por su forma de estar contada: desde el punto de vista de Scout Finch, la hija de Atticus Finch. Una pequeña a la que, junto a su hermano, vamos a ver crecer, no en edad, sí en madurez a lo largo de la novela. Y es que está en esa edad en la que empieza a distinguir la realidad tal y como es en verdad. La edad en la que empieza a perderse la inocencia. Y si encima, va a ser testigo y también víctima de un episodio cruel en la historia de su pueblo, esta pérdida se acelera.
Y es que son estos dos niños, Scout y su hermano Jem, los auténticos protagonistas de esta historia. Y ellos ocupan la mayor parte del principio de esta novela. Para remarcar su niñez, su inocencia, estos episodios estarán llenos de sus travesuras, de sus juegos... En definitiva, de su infancia. Pero pronto, esta inocencia empezará a desaparecer. Cuando su padre se convierta en el abogado defensor de una persona de color, ellos se darán cuenta del racismo que los rodea. El hombre será condenado ya de antemano. Y es que el color de su piel lo hace ya culpable...
Atticus será insultado y amenazado por hacerse con el caso. Y sus hijos serán testigos de estas escenas, e incluso ellos mismos sufrirán las consecuencias de esta decisión de su padre.
Y el juicio llega. Y nos ofrece las mejores escenas del libro. Con un Atticus brillante, que demuestra una y otra vez la inocencia del acusado, Tom Robinson. Y es que Atticus Finch pasará a la historia literaria por ser el personaje que demuestre una integridad personal incuestionable y por un comportamiento en todo momento y en cualquier situación justo, adecuado, equilibrado... Siempre toma la decisión adecuada. Siempre hace lo correcto. Aunque le conlleve problemas.
"...para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno."
" La auténtica valentía es cuando sabes que tienes todas las de perder antes de comenzar pero comienzas a pesar de todo."
Pero la sentencia de Tom ya estaba decidida. Y por más que dijera, esta decisión no se vería alterada. Acabará en la cárcel, donde le esperará un destino aún más cruel...
El final es inmejorable. Un final donde la justicia hace acto de aparición. Como si no estuviera conforme con la voluntad de los hombres y quisiera que el mundo volviera a recuperar el equilibrio que había perdido.
Y si a todo esto le sumamos una prosa sencilla, clara, ágil, llena de ternura, llena de sentimiento... Tenemos una novela que nos hace disfrutar durante toda su lectura y que cuando terminamos, sabemos que va a ser difícil olvidarla.
Foto: http://www.pbs.org/wnet/americannovel/timeline/images/lee_pic.jpg