Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Alía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Alía. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2022

Minireseñas: Lo que la marea esconde de María Oruña y El cementerio de los ingleses de Ricardo Alía

Lo que la marea esconde

María Oruña

Destino, 2021

La presidenta del Club de la Bahía de Santander, una de las mujeres más poderosas de la ciudad, ha aparecido muerta en el camarote de una preciosa goleta que con unos pocos y selectos invitados del mundo del tenis surcaba el mar al anochecer.

El crimen recuerda a las novelas de la «habitación cerrada» de principios del siglo pasado: el compartimento estaba cerrado por dentro, tanto la extraña herida que presenta el cuerpo de la empresaria como el misterioso método utilizado para perpetrar el asesinato resultan inexplicables y todos los invitados a la fiesta parecen tener motivos para haber acabado con su vida. Nadie puede haber salido o entrado de la nave para cometer el crimen o escapar. ¿Quién ha matado a Judith Pombo? ¿Cómo? ¿Y por qué?

No ha sido lo que esperaba y para mí es la más floja de esta serie de María Oruña. No me ha convencido ese ambiente trágico que gira en torno a la protagonista, la teniente Valentina Redondo. Y tampoco me ha convencido la trama. Quizás por el modus operandi del primer asesinato, totalmente predecible, porque ya se ha usado en otras novelas e incluso en un crimen real. Así que no comprendí tantas vueltas cómo le daban. Y tampoco han terminado de convencerme los personajes. Se nota que la autora quiere que sospechemos de todos, pero es que los motivos de cada uno no tienen fuerza suficiente como para creer que uno de ellos ha podido cometer ese asesinato. Y el modo de resolución... Tampoco me ha convencido. La verdad es que me ha dado pena, porque quería que me hubiera gustado más, que hasta ahora había disfrutado de todos los libros de esta serie. Y tengo el siguiente en la estantería. Espero que remonte. 

El cementerio de los ingleses

Ricardo Alía

Amazon, 2021

Descubre las escenas de los crímenes a través de los escritores que dejaron su huella en San Sebastián. Visita la casa museo donde residió Víctor Hugo, los lugares que frecuentó Ernest Hemingway o las numerosas referencias al donostiarra Pío Baroja que salpican las calles y plazas de la ciudad. Un asesinato, un autor, un libro. Cada libro contiene la clave del siguiente crimen. Todo conduce a un antiguo club de lectura y a la misteriosa desaparición de una joven hace treinta años. 

Esta novela la he disfrutado mucho. Con San Sebastián como absoluta protagonista, el autor consigue una novela adictiva de principio a fin, paseando por sus calles, sus plazas, sus bares, sus playas, de la mano de sus personajes ficticios y bajo la sombra de personajes históricos como Ernest Hemingway, Victor Hugo y Pío Baroja

Una trama en la que no faltan los crímenes, que son varios los que suceden a lo largo de la novela, crímenes que guardan mucha relación con la literatura. Contada de una forma sencilla, aunque a veces algo lenta al detenerse el autor en recrear con absoluta precisión la bellísima ciudad donostiarra. Es el único pero que puedo ponerle a esta novela. Por lo demás, un argumento muy bien construido, con personajes muy sólidos a los que llegamos pronto a tomar cariño y a los que echamos de menos cuando concluimos la lectura. Y con un final muy bueno, en el que el autor encaja a las perfección todas las piezas, sin que sobre ni falte ninguna.  

 

viernes, 25 de enero de 2019

El peón envenenado de Ricardo Alía

El peón envenenado
Ricardo Alía
Maeva Noir, 2018

La metrópolis de Londres es el tablero y cualquiera puede ser víctima del misterioso jugador que mueve las blancas.
2003: Arturo Muñoz es un Gran Maestro ajedrecista que se enfrenta al peor desafío de su vida. Un asesino en serie apodado Cástor lo ha retado a una partida en Londres, en la que cada pieza capturada implica la muerte de inocentes.
1970: La segunda trama discurre en los años setenta y relata episodios de la niñez y del pasado de Arturo en Monroca, un pueblo de Extremadura, y el descubrimiento de su extraordinario talento para el ajedrez.
1937: Ander Sukalde, un niño vasco, es enviado a Inglaterra por su madre para protegerlo de las represalias franquistas contra su padre, activista contrario al régimen.
Las tres historias confluirán de modos imprevistos hasta llegar al inesperado final.

Pese a que había leído reseñas que la ponían muy bien y que me la recomendaban mucho, no estaba yo muy convencida con esta novela. No soy buena jugadora de ajedrez, así que temía perderme en esta historia. Así que preferí no dejar pasar mucho tiempo, para que el desánimo no me venciera, que me conozco. Y al final he acabado devorando esta novela, que he disfrutado de principio a fin.

Nos vamos a encontrar con tres tramas, que van discurriendo de forma paralela en la novela. Todas tienen la misma importancia, no destacando ninguna por encima de la otra. Incluso puedo decir que en esta ocasión he disfrutado de todas por igual. Todas están bien desarrolladas, tienen una trama potente que engancha y consiguen que les prestes toda tu atención. 

La parte que se desarrolla en la actualidad está protagonizada por Arturo Muñoz, un famoso jugador de ajedrez que se verá obligado a participar en la partida más importante de toda su carrera. Una partida con muchas vidas en juego.

Por otro lado, nos trasladamos a la guerra civil española, cuando muchos niños vascos tuvieron que salir huyendo de España, dejando a su familia aquí. Conoceremos a Ander Sukalde y veremos como fue su infancia en estos años tan difíciles. 

La tercera trama está protagonizado por el propio Arturo Muñoz, pero cuando éste era aún un niño, en un pequeño pueblo de Extremadura. Sus primeras partidas de ajedrez con su padre, las escapadas con sus amigos...

Bien narradas todas las tramas, en cada una de ellas nos encontramos con personajes bien dibujados, que soportan bien el peso de la historia. Y poco a poco el autor nos irá dando las claves necesarias para resolver la partida de ajedrez actual. Pero sólo al final seremos capaces de encajar todas las piezas. La tensión se palpa en cada página y el ritmo constante hace que no podamos dejar de leer. 

Sí, he disfrutado muchísimo con esta novela. Y desde luego me quedo con muchas ganas de repetir con el autor.