Torcuato Luca de Tena
Austral, 2010
Una novela emocionante, un testimonio único, un libro para siempre.
Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra: su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido. La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si Alice ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.
Alice Gould es la absoluta protagonista de esta novela. Una supuesta detective que ingresa en el hospital psiquiátrico para resolver un crimen. Su personalidad es arrolladora. Su cultura, su inteligencia, su clase... Todo hará que tanto los médicos como los enfermeros se cuestionen si está loca o no. Si lo que dice es cierto o no. Y nosotros, como lectores, vamos a estar igual de confundidos. Y nuestra opinión irá cambiando de un lado u otro a medida que avancemos en la lectura y no descubriremos la verdad hasta llegar al final.
Este argumento, unido a la prosa del autor, sencilla, sin tecnicismos, bastante ágil y dinámica, hacen que leas la obra en un suspiro sin apenas darte cuenta. Porque estás realmente enganchada queriendo llegar al final y descubrir la verdad. Y en medio de todo esto, hay mucha crítica social a lo largo de esta novela. Crítica a la situación de estos centros psiquiátricos en estos años. Y es que el autor investigó e incluso llegó a ingresar de forma voluntaria en uno de estos centros para poder documentarse y escribir esta novela. Y se empapó bien, porque desde luego consigue que cada personaje que aparece sea creíble.
Pero la absoluta estrella en esta función es Alice Gould, un personaje muy complejo, pero magistralmente construido. Un personaje que no deja indiferente. En mi caso, tengo que reconocer que en muchas ocasiones se me hizo insoportable, sobre todo, por la soberbia de la que hace gala continuamente. Sus aires de superioridad al tratar a todo el mundo me desesperaban. Y el modo en que manipulaba, en muchas ocasiones, a la gente, pacientes incluidos, me enfadaban. Vamos, que podéis apreciar que muy bien no me ha caído.
El único
pero que le encuentro a esta novela son las expresiones crueles con las
que a veces algunos médicos y la propia Alice Gould se referían a
algunos pacientes. Sería algo común en estos años, no lo sé, pero estos
comentarios me dolían bastante.
