La felicidad conyugal
Lev Tolstói
Traducción de Selma Ancira
Acantilado, 2012
En esta bellísima historia, Tolstói nos habla del amor y del matrimonio a través de la historia de Masha y Serguéi. Contemplamos su enamoramiento, el candor de los primeros momentos, la dicha de la intimidad compartida, así como las tempranas decepciones que dan paso al verdadero amor. Un texto sobre la generosidad y la ternura que subyacen en toda unión profunda.
Es una novela muy corta ambientada en la Rusia del siglo XIX. Narrada en primera persona por Masha Alexandrovna, quien pierde a su padre siendo aún muy joven, quedando bajo la tutela de Serguéi Mijáilovich, un buen amigo de su padre y con quien siempre ha mantenido una muy buena relación. Pero a partir de ese momento, esa buena relación se transforma en algo más y pese a la diferencia de edad, ambos se enamoran y se casan. Todo esto queda muy bien reflejado en la primera parte de la novela. Esa fase de enamoramiento en la que sólo se perciben las virtudes de la otra persona y ninguno de sus defectos. Esa fase en la que se piensa que ese estado de felicidad absoluta va a durar para siempre. En la que se piensa que el amor siempre va a estar presente en la misma medida y con la misma pasión.
En la segunda parte ya la pareja empieza a ver al otro tal y como es realmente. Se sigue valorando sus virtudes, pero se empieza a apreciar los defectos, que cada vez parecen ser más. Surgen las primeras desilusiones, las primeras peleas. Y es que la diferencia de edad entre ambos empieza a hacer mella. Ella está empezando a vivir. Tiene tanto que aprender aún. Y él ya busca la tranquilidad, ya tiene experiencia.
Como veis, la trama es muy sencilla. Nos cuenta la evolución de la historia de amor entre una pareja, a lo largo de toda una vida. Pero es increíble cómo el autor logra perfilar a ambos personajes, en especial a Masha. A ella la vemos crecer, cambiar… Conocemos de primera mano todos sus pensamientos y todos sus sentimientos. Tolstói logra crear dos personajes tan humanos, tan reales, que nos resulta fácil creernos esta historia. Porque en esta historia no hay nada extraordinario. Es la vida normal de una pareja, con sus momentos felices y sus momentos de crisis. Es la evolución desde ese amor idealizado a ese amor más tranquilo, en la que ya no molestan los defectos del otro, sino que se respetan y también se aceptan.
Y todo contado en muy pocas páginas, de una forma sencilla, fluida, sin grandes adornos, sin caer en la ñoñería en ningún momento. Y con frases que invitan a la reflexión continuamente. Una pequeña joya que seguro que volveré a leer y que disfrutaré aún más.








