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martes, 12 de diciembre de 2023

Minireseñas

La casa infernal

Richard Matheson

Traducción por Isabel Merino Bodes

Minotauro, 2019

Minotauro recupera para su colección de ESENCIALES una de las mejores novelas sobre casas encantadas del maestro del terror Richard Matheson

En 1940 una expedición de cinco personas se internó en la infame Casa Belasco para desentrañar los misterios de la que era considerada como la casa más peligrosa del mundo. Sólo uno de ellos consiguió salir con vida.

Treinta años después, el millonario Rolf Randolph Deutsch contrata a cuatro extraños, entre ellos el único superviviente de la masacre de 1940, para demostrar la existencia de la vida después de la muerte. Para ello deberán pasar una semana en la Casa Belasco. La Casa Infernal les ha permitido entrar, pero ¿los dejará salir? 

En general es una novela que me ha gustado, por sus personajes, por la trama, por la ambientación.  Lo que sí es cierto que no he pasado tanto miedo como esperaba. Será que con los años me estoy volviendo más valiente... Lo más interesante, para mí, son los argumentos que tanto Barret como Florence daban para defender su postura. El primero, desde el punto de vista científico, y la segunda, desde el punto de vista espiritual. Mis simpatías no iban con Barret, precisamente. Demasiado prepotente, soberbio, poco dispuesto a escuchar otras opiniones que no fueran las suyas. El único pero, el ritmo, un tanto lento. Pero se deja leer bastante bien. 

 

La tía Tula

Miguel de Unamuno

Cátedra, 2006

Unamuno creó en "La tía Tula" un personaje fuera de lo corriente, con el que se propuso explorar la dicotomía virginidad-maternidad, tan ligada a los fundamentos del cristianismo. Al intentar reconciliar estas dos tendencias opuestas, crea un personaje paradójico, complejo, discutible, que puede provocar reacciones tan dispares como la admiración y la repulsa.

En este caso ha sido relectura. Ya hay reseña de esta obra en el blog y la verdad es que mi opinión no ha cambiado nada. Magistral es el análisis psicológico que Unamuno realiza de los personajes en esta novela, en especial de Tula, un personaje  que es imposible que te deje indiferente. Muestra una máscara de bondad, de virtud, pero realmente su cara es otra. Es manipuladora, es egoísta. Antepone sus deseos a los deseos de los demás. Ahí donde está, la infelicidad está presente. Y a pesar de este desagradable personaje, a pesar de una historia con la que, hoy en día, es difícil identificarse, la maestría que vuelve a mostrar Unamuno es tal que he vuelto a disfrutar enormemente con esta novela. 
 
 
Una caña de pescar para el abuelo
 
Gao Xingjian
 
Traducción por  Laureano Ramírez
 
Del Bronce, 2003
 
Con estos relatos, Gao Xingjian nos engancha a sus sueños más intímos, sean los de un niño que se ha hecho mayor, los de un joven casado que ha perdido el amor, o los de un nadador que se ha perdido en el mar. Sonrisas y lágrimas atraviesan esta lectura que nos deja el sabor bello y dulce de la emoción. A través de ellos se aprecia la evolución tanto estilística como temática que el autor desarrollará en sus obras más representativas La Montaña del alma y El libro de un hombre solo Gao Xingjian no duda en buscar inspiración en la novela moderna para dar con el modo de depurar la rima, de desprenderse de las metáforas, como hace en esta recopilación, instantáneas, uno de sus textos más bellos.
 
Primera vez que leo a este autor y he disfrutado mucho con sus cuentos. Son historias sencillas, íntimas, cotidianas, con un ritmo pausado, sereno. No tiene prisas en contar esa historia. Pero se percibe mucha evolución en su forma de contar. Si en las primeras predomina la sencillez y son fáciles de entender, a medida que avanzamos vemos como va optando por imágenes más oníricas, dificultando un poco su lectura. Me quedo, sobre todo, con los primeros cuentos, en especial, "El accidente", donde narra las diferentes reacciones de la gente ante un accidente de tráfico.  

Sueño profundo
 
Banana Yoshimoto
 
Traducción por Lourdes Porta
 
Tusquets, 2006
 
Tres emotivos relatos que exploran los mundos que se abren cuando todo parece desmoronarse y sólo queda el vacío. Tres jóvenes que atraviesan un periodo difícil de su vida son las protagonistas de este bellísimo volumen de la escritora japonesa Banana Yoshimoto. «Sueño profundo», «Los viajeros de la noche» y «Una experiencia», los tres relatos que componen el libro, exploran a través de esas jóvenes los mundos que se abren cuando todo parece desmoronarse y sólo queda el vacío, mundos poblados por sombras que de pronto se hacen presentes en la vida de cada día. Si Terako, la protagonista de «Sueño profundo», enamorada de un hombre que no puede comprometerse, debe enfrentarse sin su amiga Shiori a una soledad desconocida que la sume en la inmovilidad, Shibami, la narradora de «Los viajeros de la noche», vive en propia piel el extraño dolor que la muerte de su hermano Yoshihiro produce en las dos mujeres que lo quisieron. Por último, en «Una experiencia», Fumi-chan acude cada noche a la somnolencia que le produce la bebida, para quedar aterrada al oír, antes de dormirse, una extraña melodía que, al final, será la que le ayude a salir adelante. Circunstancias diversas–la muerte de un ser cercano, la ruptura con la rutina o una situación aparentemente sin salida–arrastra a las tres, cada una a su peculiar modo, a ver la realidad de una manera nueva y a descubrir relaciones hasta entonces ocultas entre hechos y personas aparentemente inconexos.

¿Se nota que estoy completando el reto de Marisa? Creo que con este libro termino con el reto, aunque me quedan las letras opcionales. Pero me parece que aquí me voy a quedar ya, a no ser que le pongan más días al año... Lo que más me gusta de esta iniciativa es que siempre me motiva a leer a autores que, posiblemente, de otro modo, no leería, como es el caso tanto de este libro como del anterior que he reseñado. Y me ha gustado conocer a esta novelista japonesa. Me ha gustado su estilo, sencillo, fácil, que te va atrapando poco a poco hasta conquistarte. Me han gustado sus personajes, muy bien desarrollados pese a la brevedad de los relatos. Cada una con una manera de afrontar las pérdidas, pero todas ellas tienen en común la soledad en la que se encuentran, el dolor que sienten, la tristeza que llena sus vidas. Y pese a lo que estoy diciendo, la autora no se recrea en el drama. No es una lectura que te provoque desasosiego, más bien todo lo contrario. No sé cómo lo hace, pero te proporciona mucha tranquilidad, mucha paz.

Es un libro para degustar de forma lenta, sin prisas, para captar todas las sutilezas de cada relato. Repetiré con la autora.
 

viernes, 22 de noviembre de 2013

San Manuel Bueno, mártir de Miguel de Unamuno

"¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que la profesan , en cuanto les consuela de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho."

Estos días ha tocado hacer limpieza en casita. Y la parte que más disfruto es cuando llego a las estanterías y empiezo a llenar el salón de libros... Llega un momento en que no sé ya ni dónde ponerlos.. Además, es ahí cuando surgen las oportunidades para muchos libros que están olvidados, pobrecitos. Ahí escondidos, detrás de otros libros...  Y esa es la historia del libro que traigo hoy. Que ha sido rescatado de la estantería después de muchos años esperando. Creo no exagerar, pero si hago memoria... Este libro lo compré en la década de los noventa, en la década en que aún era una feliz estudiante. Lo compré en una librería de ocasión. Y no venía solito, sino que formaba parte de una antología de autores de la generación del 98. Unamuno está aquí acompañado por Valle-Inclán, Baroja, Azorín, Machado y Ganivet. ¡Y por 300 pesetas! Contenta lo puse en la estantería. Y ahí ha estado tranquilito, sólo moviéndose cuando tocaba limpieza. Pero esta vez no. Esta vez, arribita de la escalera bajando libros, no pude evitar la tentación de abrirlo y descubrir la primera novela, San Manuel Bueno, mártir. Empecé a leer y ya no pude dejar esta historia incompleta. No sé que tiene Unamuno que siempre acaba conquistándome.

La novela nos cuenta la historia de don Manuel Bueno, cura párroco de Valverde de Lucerna. Su vida siempre estuvo dedicada a sus fieles, a su pueblo. No tiene otro objetivo en su vida sino conseguir la felicidad y la paz espiritual de todos ellos. Para el pueblo, es un auténtico santo, es un ídolo.

Un día regresa al pueblo Lázaro Carballino. Viene de probar fortuna en el Nuevo Mundo. Llega con nuevas ideas anticlericales y progresistas. Todos en el pueblo esperan que Don Manuel lo convierta. Y éste parece ser el principal objetivo del cura. Y parece que lo consigue. Cuando la madre de Lázaro está a punto de morir, éste le promete rezar siempre por ella. Para confirmar sus palabras, a partir de ese momento acudirá a misa y comulgará. Todos creen en su conversión. Pero el joven no soportará mucho tiempo su carga y se confesará a su hermana pequeña,  Ángela. Y le desvelará que todo lo que ha hecho ha sido a petición de don Manuel. Que no está convertido, que sigue sin creer. Pero que don Manuel le ha pedido que actúe así para que la fe de su fieles sea más fuerte. También le desvelará el terrible secreto del cura...

Esta brevísima novela se nos presenta como unas memorias de Ángela Carballino. Empieza a escribirlas cuando se entera del proceso de beatificación de don Manuel. Hace ya tiempo de todos los sucesos que está escribiendo. Su hermano hace tiempo que falleció también. Así que en todo momento lo que estamos viendo es el punto de vista de Ángela. Conocemos a don Manuel a través de sus ojos, no de forma directa.  Nos contará también muchas cosas de las que le contaba su hermano acerca del párroco. No hay en ningún momento un narrador omnisciente revelándonos como era don Manuel. En todo momento lo que observamos es la visión que tanto Ángela como Lázaro tienen de él. Pero, ¿podemos confíar en Ángela?
"Y yo no sé lo que es verdad y lo que es mentira, ni lo que ví y lo que sólo soñé o mejor lo que soñé y lo que sólo ví, ni lo que supe ni lo que creí."
La propia Ángela duda de su historia. Quizás todo ha sido un "sueño soñado dentro de otro sueño".

Si no conocéis el secreto de don Manuel y queréis descubrirlo, acercarse a esta pequeña novela. Disfrutad de las reflexiones de Unamuno. Que no os eche para atrás que la religión sea su tema principal. La prosa de Unamuno es sencilla, fluída. Esta historia si la empiezas no puedes dejarla inacabada. Y os aseguro que se lee en un periquete.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Paz en la guerra de Unamuno

Paz en la guera es la primera novela de Unamuno y es muy diferente al resto de su obra. Por ser la primera, quizás, notamos aún a un Unamuno muy cercano a la tradición realista. Aquí encontramos una novela típica, alejada de los posteriores experimentos que realizaría el escritor. Aunque encontramos en esta novela sus reflexiones sobre la vida, sobre la muerte, etc., no están tan presentes como en el resto de sus libros, donde tienen mayor presencia los conflictos existenciales y de personalidad.

Y es que Unamuno eligió hacer una novela histórica para estrenarse en el género. Y quiso hablar de algo que conocía muy bien: el sitio de Bilbao por las tropas carlistas en 1874. Lo conocía bien porque lo vivió siendo aún un niño. Y quizás por esta razón, pone como protagonista de esta novela a un niño, Pachico Zabalbide. A través de sus ojos veremos mucho de lo que está ocurriendo en Bilbao. Y también veremos como estos sucesos le obligan a crecer y madurar muy rápidamente. Y nos sorprende la narrativa de Unamuno, tranquila, sosegada, sin atacar a ninguno de los bandos, a pesar de que su interés estuviera más del lado  carlista. Pero a la hora de escribir, no lo notamos. 

El verdadero protagonista de esta historia es el pueblo de Bilbao. Sus habitantes irán llenando las páginas de este libro. Veremos cómo viven, cómo luchan, cómo actúan en esos cruciales momentos. Aquí no tiene importancia el suceso histórico en sí. Lo que importa es el pueblo y será su vida en esos momentos lo que plasma Unamuno. Para él no tienen importancia las figuras históricas, que sí aparecen a lo largo de la novela, pero ligeramente. Sólo se sirve de ellas para enmarcar los hechos, como telón de fondo. Para él tienen importancia personajes como el comerciante Pedro Antonio o su esposa, a los que vemos cómo tienen que enfrentarse a estos días de guerra, cómo luchan para seguir con su rutina diaria... Porque la vida sigue...

Pese a ser la primera novela de Unamuno, ya observamos en ella algunos de los rasgos de sus mejores novelas. Sobre todo en la escena final, cuando Pachico está reflexionando sobre la "lucha perdurable de los pueblos, cuyo fin, tal vez inasequible, es la verdadera unidad del género humano".

Una lectura ligera y amena, a pesar de que no son muchos los diálogos que hay en esta narración y que abundan las descripciones. Pero la historia nos atrapa. Unamuno sabe situarnos en Bilbao y nos hace sentir cariño por su gente, por el pueblo. Y no podemos despegarnos del libro hasta saber cómo termina esta historia para todos y cada uno de sus protagonistas. 

"En el seno de la paz verdadera y honda es donde sólo se comprende y justifica la guerra; es donde se hacen sagrados votos de guerrear por la verdad, único consuelo eterno; es donde se propone reducir a santo trabajo la guerra. No fuera de ésta, sino dentro de ella, en su seno mismo hay que buscar la paz; paz en la guerra misma."


Y un libro que me sirve para un par de retos: para el mes de novela histórica organizado por Laky y para superar el reto de Unamuno que organizó Kayena a principios de año.

martes, 24 de abril de 2012

La Tía Tula de Unamuno

Si por algo destaca esta novela es por su personaje, Gertrudis, más conocida como la tia Tula. Y es que Unamuno es creador de grandes personajes: Augusto Pérez en Niebla, Abel Sánchez en la novela del mismo título... Desde las primeras páginas, la personalidad de este personaje se perfila como arrolladora y absolutamente dominante. En todas las escenas aparece. Ella es quien toma todas las decisiones y todos los demás personajes las acatan. Y si alguno de ellos le pone un "pero", siempre tiene la respuesta adecuada.
Gertrudis tiene sólo una meta en la vida: la maternidad. Más que una meta es una obsesión. Ella quiere ser madre. Ella quiere dar vida. Pero vida espiritual. Ella no quiere mantener relaciones carnales. Parece tenerle miedo al sexo contrario. Le parece ver algo impuro en las relaciones sexuales. Así que se aparta de cualquier posible relación.

Cuando su hermana y ella conocen a Ramiro, ella no puede evitar sentirse atraída por él, pero hace todo lo posible para que se fije en Rosa y que Rosa se fije en él. Consigue que se casen y cuando los hijos llegan, será ella quien ocupe esa figura de la madre. E incluso los propios niños llegarán a llamarla madre, y es que cumple ese papel a la perfección. Su deseo está cumplido. Es madre y es virgen. Cuida de los hijos de su hermana y los guía y los educa como ella quiere. Son "sus hijos". Y de este modo cree asegurarse la inmortalidad de su alma.

Pero su hermana Rosa morirá y Ramiro, su cuñado, le confesará su amor. Pero Tula no lo aceptará. Lo obligará a esperar sin prácticamente esperanzas. La dará un plazo. Pero Ramiro no será capaz de esperar y sucumbirá al deseo carnal con Manuela, la criada. Y Tula le obligará de nuevo a casarse con la chica, que además está embarazada. Significativa la escena cuando la criatura nace:
- Aquí le tienes, hombre, aquí le tienes.
- ¡Pobre criatura!- exclamó Ramiro, sintiendo que se le derretían de lástima las entrañas a la vista de aquel mezquino rollo de carne viviente y sufriente.
- Pues es tu hijo, un hijo más... Es un hijo más que nos llega.
- ¿Nos llega? ¿También a ti?
- Sí, también a mí; no he de ser madrastra para él, yo que hago que no la tengan los otros.
Y así fue que no hizo distinción entre uno y otros.
- Eres una santa, Gertrudis- le decía Ramiro- pero una santa que ha hecho pecadores.
- No digas eso; soy una pecadora que me esfuerzo por hacer santos, santos a tus hijos y a ti y a tu mujer.

Pero Ramiro no será capaz de aguantar mucho más. Morirá. Y en su lecho sobrecogerá la confesión de Tula:
...el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre; no he podido ver en él sino el bruto. Los niños, sí; pero el hombre... He huido del hombre.

Y Manuela, la criada, que está embarazada de nuevo, no sobrevivirá al parto:
Los otros se murieron; ¡a ésta la han matado...!, ¡la ha matado...!, ¡la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie? ¿No la he traído yo a este trance? ¿Pero es que la pobre ha vivido? ¿Es que pudo vivir? ¿Es que nació acaso?

Y al final, Tula tendrá que admitir que se equivocó. Que su obsesión por la pureza no propició nada bueno. Que lo sacrificó todo para mantener su virtud. Que su vida "ha sido una mentira, una equivocación, un fracaso..."


viernes, 10 de febrero de 2012

Abel Sánchez de Unamuno

"Una historia de pasión" es el subtítulo de esta novela de Unamuno. Y aunque la palabra "pasión" nos invite a pensar sobre todo en el amor, no es éste el tema central en este libro. Es otro tipo de sentimiento, un sentimiento que el propio autor considera "la íntima gangrena del alma española". Un sentimiento que el autor tuvo que sufrir en sus propias carnes: la envidia. 

La envidia es un tema muy recurrente en la obra de Unamuno, pero en Abel Sánchez es su tema fundamental. No hay página en la que el protagonista no demuestre como la envidia le consume. Un sentimiento que hará que incluso llegue a odiar a su amigo de la infancia, que no le dejará vivir, que no permitirá pensar en ninguna otra cosa. La envidia, el odio, se convierte en su razón de ser.  Una de las escenas que más sobrecogen es cuando es cuando Joaquín, el protagonista, convertido ya en un afamado médico, está a punto de dejar morir a su amigo, Abel. Se le pasa esa idea por la cabeza, y la piensa, y la medita... Y finalmente desiste de llevarla a cabo. ¿Por qué no lo deja morir al final? Porque sin su amigo, sin esa persona a quien envidia, a quien odia... ¿Qué sentido tendría su vida?

Son varias las perspectivas que nos ofrece la novela. Si por un lado tenemos un narrador gracias al cual conocemos a los personajes tal y como son, por otro, tenemos una estremecedora confesión que el propio Joaquín realiza para su hija. Para que ésta la lea cuando él haya ya muerto. Y si por las palabras de Joaquín, Abel se nos muestra como una persona que lo traicionó, porque le robó siempre los momentos de gloria, porque incluso le arrebató a la mujer que él amaba; por las palabras del narrador Abel se nos muestra como un hombre normal, que sólo ha tenido un poco de suerte en la vida. Que sabe caer simpático, que tiene cierto talento como artista y que prefiere quedarse con lo bueno que le ofrece la vida. En él no hay espacio para sentimientos negativos.

Si en el amor Joaquín no pudo triunfar, querrá hacerlo en su carrera. Pero su odio es tal, su envidia es tanta, que le impide concentrarse adecuadamente. En mientras, Abel va consagrándose como artista. Y esto sólo hace crecer su envidia.

Se casará Joaquín con Antonia, no por amor, sino buscando una forma de curarse, de desprenderse del defecto tan amargo que le está consumiendo. Y aunque llegará a quererla, no podrá el amor de Antonia curarle. Hay tanto odio en él que vence al amor. Incluso cree que la vida se pone en su contra cuando nace su hija. Y es que él quería un hijo, que perpetuara su nombre. Porque Abel, su amigo, su rival, si ha conseguido ese hijo.

Y sus hijos crecerán. Y la envidia de Joaquin también. Y logrará hacerse con el afecto de Abelín, el hijo de su amigo. Y conseguirá que éste se case con su hija. Y tendrá un nieto. Un nieto que se convertirá en otro razón más para odiar a Abel. Porque preferírá antes a su abuelo Abel, más cariñoso, más tierno, más despreocupado, que le regala sus dibujos... 

Caín y Abel por Tiziano
Y del final, como siempre, no voy a hablar. Que no me gusta arrebatarle esa sorpresa a nadie. Sólo adelanto que es un final muy simbólico, como simbólica es toda la novela. El mito cainita que tanto le gusta a Unamuno también hace aquí acto de presencia. No sólo hace referencia al mito bíblico, sino también a otro libro que no conocía, pero que intentaré buscar, el Caín de Lord Byron. Esta lectura afecta mucho al protagonista. Y a través de él Unamuno parece querer plasmar sus pensamientos sobre esta figura, sobre Caín. Hay como un intento de querer justificar su acción. Y es que Abel también tiene su parte de culpa. Caín no le hubiera matado si Abel no hubiera sido siempre el favorecido, al que todo le sale bien, el que siempre tiene el beneplácito de Dios. Y presume de ello.

Un libro muy recomendable, una revisión de la vieja historia de Caín y Abel, corta, pero intensa, y con una gran carga dramática. Un libro muy fácil de leer, que te seduce desde las primeras páginas y que no puedes soltarlo hasta acabarlo.

Foto: http://www.backtoclassics.com/images/pics/vecelliotiziano/vecelliotiziano_cainandabel.jpg