La isla del tesoro
Robert Louis Stevenson
Trad. Julio César-Santoyo, José Torroba
Ed. Vicen Vives
Empecé este libro en la biblioteca, mientras esperaba que mi hija decidiera qué libro llevarse. Porque yo iba con el firme propósito de no llevarme ninguno, para no enfadar a los libros que tengo en casa esperándome. Pero nada, una es débil. Y mira que intento no mirar mucho. Pero es que hasta en la sección infantil y juvenil hay tentaciones... Y ahí estaba este libro. Echándome en cara que aún no lo había leído. Y yo le decía que no se enfadara conmigo. Pero es que había visto tantas adaptaciones... ¡Hasta la de los teleñecos! Y él me insistía... "Que no, que no es lo mismo..." Soy fácil de convencer. Nada, ahí me encontré con el libro abierto en las manos. Empecé a leerlo y sin darme cuenta, ya se coló él solito en casa.
Y me ha entretenido. Bastante que me ha entretenido, a pesar de conocer muy bien su historia. Y es que Stevenson sabe cómo contar una buena historia de aventuras. No abusa de las descripciones. Las justas y necesarias para conocer a cada personaje y conocer el sitio que en cada momento se desarrolla la acción. La historia siempre está avanzando, no se queda en ningún momento estancada. Siempre están sucediendo cosas. No voy a decir que me tenga en vilo, porque ya sé lo que va a suceder, pero se deja leer muy bien.
Y se deja leer, sobre todo, gracias a sus personajes, en especial, el pirata Silver. Silver, con su muleta y su loro siempre al hombro. Él es el para mí, el personaje más atractivo de esta historia. Porque nunca sabemos cuál va a ser su siguiente paso. Porque nos va a hacer dudar de en qué bando está. Es él quien organiza todo para la búsqueda del tesoro. Pero al mismo tiempo siente miedo. Porque sabe que si termina preso, morirá ahorcado. Así que se mantendrá todo el tiempo jugando a dos bandas. Para asegurarse así estar en el lado vencedor cuando todo acabe.
Jim Hawkins es el otro gran personaje de este libro. No conocemos su edad exacta. Lo que sí sabemos es que es muy joven. Un joven que nunca ha salido de su casa hasta el momento en que Silver se cruza en su vida. Nunca antes había tenido que enfrentarse a ningún peligro. Nunca había estado lejos de sus padres. Y ahora con Silver, tendrá que luchar todos los días para seguir vivo. Tendrá que tener todos sus sentidos alerta si no quiere morir. Crecerá en pocos días lo que no ha crecido en tantos años. Porque Jim aprenderá pronto. Y descubriremos a un chico inteligente y astuto, que se crece con cada peligro que pasa.
La relación entre Silver y Jim irá cambiando a lo largo de la novela. Si al principio Jim ve en Silver al padre que ya no tiene y lo admirará profundamente, luego, cuando descubra su juego, su decepción será inmensa. Pero en el fondo sigue sintiendo admiración por este viejo pirata que parece siempre salirse con la suya. Una admiración que será mutua cuando Silver se dé cuenta que Jim es tan astuto como él y sabe salir airoso de todas las situaciones a las que se enfrenta.
La isla del tesoro es un libro que se lee casi de un tirón. Que se disfruta porque se nota que el autor tenía como única pretensión entretener. No estaba en su mente crear una obra maestra. Simplemente buscaba entretener a todo aquel que se acercara a su libro. Y terrminó convirtiéndose en un gran clásico.

































