María Oruña
Destino, 2018
El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad.El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón.A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.
Me apetecía ya volver a Suances y reencontrarme con la pareja formada por la teniente Valentina Redondo y Oliver. Su historia me gusta, aunque en esta ocasión me ha parecido que ambos han tenido menos protagonismo.
Aquí, el gran protagonista ha sido un antiguo palacio del pueblo, el Palacio del Amo. Capta toda nuestra atención desde la primera vez que aparece. Es mucha la historia que este sitio tiene. Y una de las cosas que más me ha sorprendido es que muchas de las cosas que María Oruña nos cuenta, son reales. Hay una gran labor de documentación detrás y la escritora ha sabido plasmarla en la novela de una forma sencilla y entretenida. Algo que parece fácil pero no lo es en absoluto. Un palacio inquietante, en el que no tarda en aparecer un cadáver. Y que no se salva de tener ciertas presencias extrañas...
Es meritorio también como la autora inserta el elemento paranormal sin restar credibilidad en ningún momento a la historia. Entre los personajes encontramos tanto a los creen como a los profundamente escépticos. Y las conversaciones para justificar cada postura son brillantes y no tienen desperdicio alguno. Incluso en más de una ocasión nos van a arrancar una sonrisa.
Entre todos los personajes nuevos que aparecen destaca Carlos Green, el actual propietario del palacio. Joven escritor, decide pasar el verano en la casa antes de venderla y terminar ahí su última novela. Y será esta novela la que ocupe muchas de las páginas de Donde fuimos invencibles y donde esté la clave de todo lo que está sucediendo en ese momento.
El ritmo de la novela es calmado. Siempre va avanzado, sin prisas pero sin pausas. Así que no nos cuesta nada meternos de lleno en ella y leer página tras página y llegar al final sin apenas darnos cuenta. Un final brillantemente cerrado, que no deja ningún cabo suelto. Podrá no ser espectacular pero es el más coherente y el más efectivo.
En definitiva, de nuevo he disfrutado con la pluma de María Oruña, que parece haber encontrado la mejor fórmula para entretener al lector. Sus novelas enganchan siempre y apenas duran un suspiro, dejándonos siempre con ganas de más. ¿Se puede decir algo mejor?






























