Santiago Posteguillo,
Planeta, 2013, 2018
18 de septiembre del año 96 d.C. Un plan perfecto. Un día diseñado para escribir la Historia, pero cuando todo sale mal la Historia ya no se escribe..., se improvisa: una guerra civil, las fieras del Coliseo, la guardia pretoriana, traiciones, envenenamientos, delatores y poetas, combates en la arena, ejecuciones sumarísimas, el último discípulo de Cristo, el ascenso y la caída de una dinastía imperial, locura y esperanza, la erupción del Vesubio, un puñado de gladiadores, la amistad inquebrantable, Marco Ulpio Trajano, el mito de las amazonas, una gladiadora, nueve emperadores, treinta y cinco años de la historia de Roma.18 de septiembre del año 96 d.C.Un grupo de gladiadores dispuestos a todo avanza por las alcantaillas de Roma.Nada ni nadie puede detenerlos.Ni siquiera la Historia.
Voy a elegir una novela histórica, me dije, para que no me enganche mucho, ahora que estoy liada con las opos. Que una empieza thrillers o novelas negras y luego cuesta dejarlas a un lado para ponerte con los apuntes. ¡Qué ilusa! No recordaba yo que me encontraba con Posteguillo. Y este autor engancha hasta cuando te habla de la lista de los reyes godos...
Y es que esta novela tiene un inicio brutal. Comienza "in media res", como suele decirse, y presenciamos como se está produciendo la conspiración contra el actual emperador Domiciano. Y nos deja el autor en el momento clave de la trama, para volver 33 años atrás y explicar cómo se ha llegado a esa situación. La crisis de Roma tras la locura de Nerón. La sucesión de emperadores uno tras otro hasta que llega Vespasiano, padre de Domiciano y vuelve a poner orden en un imperio que está perdiendo poder. Luego llega su hijo Tito, quien continua la labor de su padre y da a Roma unos años de estabilidad. Pero su "prematura" muerte hace que se instale en el trono su hermano, Domiciano. Y vuelve la inestabilidad a Roma. Y es que, en estos años, el mayor enemigo de Roma está en el propio imperio. Y los que están fuera quieren aprovecharlo. Las locuras, la sinrazón de Domiciano es excesiva, igual que su crueldad. Igual que su miedo. Ve enemigos en todos lados y empezará a eliminarlos a todos, sin pensar en ningún momento en el bienestar de Roma. Llegará a proclamarse "domminus et deus".
Acierta totalmente Posteguillo con la estructura de su novela. Aunque reconozco que me ofusqué cuando me dí cuenta de que tenía que esperar mucho para saber cómo acababa la conspiración contra Domiciano. Pero luego, la parte en que te cuenta como Domiciano llegó al poder es igual o más adictiva, así que me encontré, como si con un thriller estuviera, robándole momentos al día para ponerme con su lectura. Y cuando por fin llega al momento en que ambas tramas se unen y la historia continua, sigue siendo igual de brutal y adictiva.
Los personajes están todos muy bien trazados. Son muchos los que van a aparecer a lo largo de la novela y van a compartir protagonismo. Aunque si hay uno que destaca sobre los demás, al menos para mí, es Domicia Longina, mujer de Domiciano. Un personaje al que Posteguillo ha descrito con mucho mimo, con una fuerza y un magnetismo especial.
No le cuesta nada a Posteguillo trasladarnos a esta época, con su prosa, ágil, sencilla, rápida. Y nos hace ser testigos de la construcción del Coliseo Romano; de la erupción del Vesubio con la posterior destrucción de Pompeya y Herculano; de la persecución a los cristianos y la tortura al último apóstol de Jesús, Juan; del asedio de Jerusalén y la destrucción del templo de Salomón; de las numerosas batallas, bien descritas pero en ningún momento aburridas, cruciales para comprender el curso de la historia... Son tantos y tantos momentos los que Posteguillo nos hace vivir... Porque el gran mérito de esta novela es precisamente eso, que Posteguillo consigue que lo vivamos, que sintamos que estamos allí siendo testigos de todo.
Sí, son más de 1.000 páginas de libro. Y no, no sobra ninguna. Y si he tardado más en leerlas es por la falta de tiempo, porque ganas de ponerme con ellas me sobraban a todas horas. Sin duda, va a estar entre mis mejores lecturas del año. No es una novela de sobresaliente. Es una novela de matrícula de honor.




















