El taller de libros prohibidos
Olalla García,
Ediciones B, 2018
Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Ramírez acaba
de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto
descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de
un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder
político y la Iglesia siglos atrás.
Con la colaboración de Pierre
Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá
que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos,
delincuentes, nobles de alta cuna. Y todo bajo la sombra omnipresente
de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra, y
la estricta censura de Felipe II.
Con esta novela nos trasladamos a la España de Felipe II, en el siglo XVI. Una España dominada por la férrea religiosidad de su monarca. Una España en la que la censura campaba a sus anchas. Una España en la que la lista de libros prohibidos era infinita...
La gran protagoista de esta historia es Inés Ramírez, quien vive junto a su madre, en Alcalá de Henares. Viuda recientemente, se pone a cargo del taller de encuadernación de libros de su marido, algo no bien visto en la época. No era esa la posición que debía ocupar una mujer. Pero a Inés esto no le importa. Y decidirá seguir adelante por sí sola. Ella es un personaje fuerte, decidido, valiente... Uno de los grandes aciertos de esta novela.
Otro personaje muy bien perfilado es Pierre Arbús, un oficial de imprenta que trabaja en el taller del cuñado de Inés. Pierre decidirá ayudar a Inés cuándo ésta empiece a buscar ese libro prohibido que le piden. Será el único que lo sepa. Su única ayuda, la única persona que confíe en ella. Con este personaje tendremos nuestras dudas, pues tardaremos en saber si ayuda a Inés por puro altruismo o si tiene algún interés personal.
Otro personaje que me ha enamorado es el de María, la hermana de Inés. Otro personaje femenino fuerte, valiente, descarado, al que no le importa decir las cosas tal y como las siente y piensa... No será el personaje típico de estos tiempos, pero me ha conquistado por completo.
Otro personaje que también me ha gustado mucho y me ha despertado mucha ternura es Albertillo, aprendiz en el taller de Inés. Un personaje inocente, fiel, leal, que sólo quiere ascender en el trabajo por méritos propios. Y que va a cuidar siempre a Inés, aunque todavía necesita más que le cuiden...
La ambientación es de diez. La labor de documentación es impresionante. La autora ha conseguido que nos traslademos a las calles de Alcalá de Henares, a los talleres de libros... Y sintamos el olor del papel, de la tinta... Que sintamos el rigor de la censura, el miedo, la impotencia ante las leyes injustas. Sí es cierto que esta perfecta ambientación rompe en ocasiones el ritmo de la historia, haciéndola lenta y pausada. Pero me ha gustado. Y he aprendido mucho y de forma muy entretenida.
En definitiva, he disfrutado mucho con esta lectura. Una gran novela histórica que destaca, sobre todo, por sus personajes femeninos, fuertes y valientes, en una época bastante difícil para la mujer; por su magnífica ambientación, aunque ésta ralentice la marcha de la historia; y por el amor que desprende, página tras página, por los libros.